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Estilos
de educación de los hijos
¿Cuál es la tuya?
Existen tres tipos de
educación: los padres permisivos, los autoritarios y
los autorizados.
El estilo de educación de generaciones anteriores
era, sin duda, el estilo autoritario generalmente
del padre combinado con un estilo más permisivo de
la madre. Este estilo intenta tener controlados a
los hijos, y como consecuencia de ello está plagado
de normas muy estrictas, construidas sobre la base
de estructuras y de la tradición.
Este sistema tan estricto se vuelve una carga
insoportable para los niños, que quedaba algo más
suavizado si uno de los progenitores era más
permisivo. Si los padres ejercen un control muy
rígido, los niños tienden a ser infelices,
reservados y tienen dificultades para confiar en los
demás. Esta es una tendencia que afectará en mas o
en menos dependiendo del carácter del niño.
Hoy, en muchos casos, hemos pasado a un estilo de
ambos que los mismos padres llaman democrático (no
autorizado), en el que se trata a los hijos como a
iguales. Muchos de ellos dicen: mi hijo/a es mi
amigo/a, sin darse cuenta de que sus hijos lo que
necesitan no es un amigo ni una amiga, sino un padre
y una madre. Este es un estilo permisivo, en el que
los padres, llevados de la mejor voluntad, buscan la
aceptación de sus hijos, e intentan apoyarlos, pero
son muy poco firmes en las desobediencias y, sobre
todo, no saben poner límites. Dejan que el niño se
desarrolle conforme a sus inclinaciones, sin
exigencias ni metas claras. Estos niños se vuelven
exigentes, caprichosos y autoritarios.
Esta forma de amar a los hijos de forma algo
excesiva perjudica a los niños, les resulta muy
difícil negarles cualquier cosa que les pidan. Es
distinto preocuparse por sus hijos que consentirles
todos los caprichos.
El ideal de estilos de educación es el de padres
autorizados, que se comportan de forma contenedora
con los hijos, marcando unos límites claros en un
ambiente afectuoso y estimulante. Dan argumentos
coherentes y atienden a los argumentos de sus hijos.
No ejercen control sobre sus hijos, pero los
comprometen para que sean responsables de sus
acciones, tanto ante la familia, los amigos, como la
sociedad.
Este estilo permite que los niños se desarrollen con
confianza en sí mismos, independientes, creativos,
adaptables y simpáticos.

La
autoestima en los niños
Coopersmith (1976) ha venido desarrollando un
programa sistemático de investigación y señala la
importancia que para el desarrollo de la autoestima
en los niños tiene la interacción con sus padres.
Ha encontrado que el nivel de autoestima, tanto si
es bajo como si es alto, se relaciona principalmente
con tres condiciones:
1. Debe existir una total aceptación del niño por
parte de sus padres.
2. Es necesario que reciban instrucciones claras y
definidas, evitando ambigüedades, y
3. Debe haber respeto por la individualidad del
niño.
También han encontrado una relación directa entre
los métodos de crianza y la autoestima, así como
entre la autoestima que tienen los padres de sí
mismos y la que adquieren los hijos.
Temas relacionados: para mayor información consulta
en artículos de autoayuda:
tipos de padres,
etapas evolutivas,
problemas escolares,
hiperactividad,
inteligencia emocional en
niños, ansiedad
en la infancia, miedos,
enuresis,
autismo. y para
información de tratamientos en consulta:
tratamiento de
problemas escolares,
de la hiperactividad,
tratamiento de la violencia
en los niños,
tratamiento de ansiedad,
miedos y enuresis, y
psicoeducación para
mejorar la inteligencia emocional en los niños.
Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y
Terapeuta
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