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La meditación no se
utiliza para pensar en los problemas, como podría entenderse, sino para
permitir un descanso a nuestra mente. A veces entramos en una espiral de
preocupaciones que nos provocan ansiedad o estrés en la vida diaria, como
problemas laborales, de relación, exámenes, y hasta podemos llegar a
trastornos psicosomáticos.
El Dr. Herbert Benson,
cardiólogo y profesor de la universidad de Harvard creó una técnica sencilla
pero efectiva de relajación. Benson llamó la "respuesta de relajación" al
medio por el cual se reducen los estados de ansiedad, se aquieta la mente y
se combaten los efectos del estrés.
Benson demostró que
los efectos de la respuesta de relajación son los contrarios a los
producidos por la ansiedad, que son la preparación para la lucha o la huída.
Los resultados de la meditación son que:
Se disminuye la tasa
cardiaca y la presión arterial en presiones normales o poco elevadas. Baja la tasa
respiratoria y el consumo de oxígeno.
Relajación
Siéntate o estírate en
una postura cómoda, con ropa que no te apriete.
No realices la
relajación durante las dos horas siguientes a una comida, ya que los
procesos digestivos interfieren en la respuesta relajante.
Cierra los ojos.
Para inducir la
respuesta de relajación escoge una palabra o sonido que te guste, puede ser
“mmm…”.
Relaja todos los
músculos del cuerpo dejándolos "sueltos". Siéntate en una posición cómoda,
apoyando la espalda.
Siente cómo los brazos
y las piernas te pesan mucho. Continúa lenta y progresivamente esta
sensación de pesadez con el resto del cuerpo: las manos, el abdomen, los
músculos de la cara. Apoya relajadamente la espalda sobre la superficie del
sillón. Mantente relajado.
Respira con
naturalidad, no profundamente y toma conciencia de tu respiración.
Al principio no se
suele conseguir un nivel de relajación profunda, no te preocupes, con la
práctica te relajarás sin esfuerzo. Mantén una actitud pasiva y deja que la
relajación se presente según su propio ritmo. Si aparecen pensamientos
perturbadores, intenta ignorarlos y déjalos pasar no ocupándote de ellos y
volviendo a repetir "mmm…".
Continua así,
repitiendo tranquilamente en cada expiración “mmm…” durante diez a veinte
minutos. Al terminar, permanece sentado durante algunos minutos más, primero
con los ojos cerrados y después abiertos. No te levantes hasta que hayan
pasado algunos minutos.

Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y
Terapeuta
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