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La disfunción eréctil, habitualmente llamada
impotencia, se caracteriza por la inhibición de la
fase vasocongestiva local de la respuesta sexual,
específicamente, los mecanismos reflejos vasculares
no bombean la suficiente sangre a los senos
cavernosos del pene.
Estudios epidemiológicos realizados por Helen Singer
confirman que las formas más leves de la disfunción
se dan con más frecuencia que las formas más graves.
La impotencia secundaria –la que no es de toda la
vida- es uno de los trastornos más habituales. Se
calcula que aproximadamente la mitad de la población
masculina experimenta alguna vez episodios
transitorios de impotencia, de tal modo que se
considera una conducta sexual normal.
Las dificultades de erección se pueden dar en todas
las edades: en los adolescentes que comienzan a
explorar la sexualidad, en jóvenes y adultos que se
hallan en la cumbre de su vigor sexual, como en la
tercera edad.
Causas
Generalmente las causas son psicológicas, pero dado
que los mecanismos hormonales, vasculares y
neurológicos que median la erección son muy
vulnerables a distintos agentes físicos, antes de
iniciar un tratamiento psicológico, es importante
que el varón sea sometido a un chequeo por parte del
andrólogo que descarte cualquier causalidad
fisiológica. Otra causa fisiológica que puede
provocar impotencia es la diabetes en el hombre.
Así, por ejemplo, entre las causas psicológicas
destacan sobre todo el temor al fracaso sexual, la
presión de las exigencias sexuales y la incapacidad
de abandonarse a sus sentimientos eróticos, debido
en muchas ocasiones a conflictos o sentimientos de
culpa.
Queremos resaltar que, dado que es un problema
potencialmente muy frustrante y traumático en
casi todas las culturas, una de las secuelas
importantes de la impotencia es una depresión
secundaria. Sin embargo, la depresión puede también
ser causa de la impotencia, en cuyo caso se habría
de aliviar la depresión antes de iniciar el
tratamiento.
Pronóstico y tratamiento
El restablecimiento de la confianza sexual es un
objetivo muy importante en el tratamiento de la
disfunción eréctil, y nuestra experiencia nos indica
que el pronóstico se relaciona directamente con la
duración del síntoma y con el tipo de impotencia,
siendo más rápido y fácil solucionar la impotencia
secundaria (que no es de toda la vida) que la primaria
(que es desde siempre). Así por ejemplo, es más
sencillo si hace poco tiempo que se ha tenido el
primer episodio y se acude pronto a realizar el
tratamiento, que cuando ya se han pasado muchos años
con este problema, o incluso, siempre ha existido el
mismo problema.
Temas relacionados: para mayor información consulta
en articulos de autoayuda
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sexuales, terapias sexuales,
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frigidez,
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Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y
Terapeuta
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