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La identidad sexual no tiene que ver
con la forma en que el sujeto es considerado por la sociedad, sino que hace
referencia a cómo se considera a sí mismo: varón o hembra, tenga la apariencia
externa que tenga.
Un sujeto intersexuado tiene características congénitas tanto de
varón como de hembra, como por ejemplo tener una configuración cromosómica XX
(hembra) pero tener un falo masculino, o puede ser XY (hombre) y tener vagina en
lugar de pene. Los individuos intersexuados se identifican como hombre o mujer,
pero en pocas ocasiones como intersexuados (Diamond, 1999).
El transexual es educado desde pequeño de acuerdo con su anatomía,
y el rol de género y la identidad de género que se espera de ellos no coinciden
con su propia autoimagen. De este modo, la apariencia externa entra en conflicto
con la imagen mental que tienen de sí mismos (Benjamín, 1996, Bolin, 1987,
Doctor, 1990, Green & Moneym 1969).
Los transexuales no
tienen ningún rasgo anatómico del sexo opuesto, ya que son orientaciones
sexuales adquiridas, pero debido al conflicto interno que tienen con respecto a
su apariencia externa, en muchas ocasiones recurren a la medicina para conseguir
un aspecto que coincida con su propia autoimagen. Esto lo realizan por medio de
hormonas para cambiar los aspectos sexuales secundarios, como suavizar la voz,
evitar la barba, etc. y también por medio de la medicina estética efectuándose
implantaciones de pecho, pene, etc.
Una vez conseguida una
imagen que coincida con su propia autoimagen, en nuestro país (y desde hace poco
tiempo), le es posible cambiar su identidad en el Registro Civil, y casarse si
lo desea, adquiriendo todos los derechos legales exactamente igual que si
hubiera nacido con el otro sexo.
La orientación sexual hace referencia a las preferencias sexuales
del individuo, y acostumbran a definir como
homosexuales (cuando solamente se relacionan sexualmente con sujetos
del mismo sexo), heterosexuales (si solo se
relacionan con el sexo contrario) y bisexuales
(cuando mantienen relaciones tanto con individuos de su sexo como del sexo
contrario).
La orientación sexual
puede cambiar a lo largo de la vida de un mismo sujeto, por ejemplo tener una
orientación homosexual, pasar a una orientación bisexual, y después volver a la
orientación homosexual.
En Cataluña ha sido
aprobada por el Parlamento la Ley 10/1998, de 15 de
Julio, de Uniones estables de pareja. En esta Ley, se contemplan los
efectos y las incidencias en algunos aspectos relativos a la función pública de
la Administración de la Generalitat, de las uniones convivenciales de las
parejas tanto heterosexuales como homosexuales.
El Capítulo I, Artículos
1 al 18, se refiere a la Unión estable heterosexual.
El Capítulo II, Artículos 19 al 35, es referido al la Unión estable homosexual.
Hay ciertas diferencias, dadas las distintas circunstancias, especialmente en la
Sucesión intestada, a favor de las uniones de pareja homosexual, ya que
seguramente la Ley considera que las parejas heterosexuales, teniendo la
posibilidad de contraer matrimonio, se abstienen de hacerlo, mientras que las
parejas estables del mismo sexo tienen constitucionalmente negada esta
posibilidad.
El término travestismo se acostumbra a utilizar en las personas
que les gusta vestirse con ropa del sexo opuesto. La mayoría de los travestidos
son hombres y heterosexuales. Puede tratarse de una expresión erótica, o bien
una expresión de una parte de su personalidad.
“Igual que a la mayoría
de los hombres heterosexuales, a la mayoría de los homosexuales no les gusta el
transvestismo (Diamond, 1992, doctor, 1990). Los transexuales si que se
transvisten, ya que forma parte del camino hacia el sexo con el que se
identifican.
El
comportamiento humano a través de estudios antropológicos. Cada cultura humana controlaba y regulaba las manifestaciones
sexuales de la sociedad, desde el nacimiento hasta la muerte. Estas
manifestaciones podían estar ligadas a religiones, otras a la cosmología, etc.
Por ejemplo, durante dos milenios, en China, en el marco de la dinastía Chu y
Ming los literatos, cortesanos y filósofos cultivaban una elaborada estética de
las relacviones sexuales. Como en la Grecia clásica el erotismo era una forma de
perfección filosófica, donde se idealizaba la belleza del cuerpo masculino y se
exaltaba el amor homosexual. Como puede verse, cada cultura crea de una manera
explícita o implícita su propio marco de representación de la sexualidad (Manel
Villegas, 2003).
Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y
Terapeuta
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