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INTRODUCCIÓN
Existen distintas
teorías que explican desde distintos enfoques las causas de las
enfermedades psicosomáticas. Los psicoanalistas, como
Joyce Mc Dougall,
postulan que las personas que desarrollan dichas enfermedades tienen una
tendencia a ignorar las señales de su cuerpo, o en el caso de ser
registradas, las consideran desprovistas de importancia. Son individuos
sobreadaptados, que ante momentos difíciles o traumatizantes parecen
inquebrantables. Muchos de ellos presentan alexitimia, es decir,
dificultad para registrar y expresar sus emociones; y a veces parecen
algo desafectivos en sus relaciones con los demás. Michael Fain
explica que los pacientes psicosomáticos tuvieron madres
sobreprotectoras que hicieron lo posible para evitarles el dolor y, de
esta manera interrumpieron el desarrollo normal de la unidad
psicosomática. Estos niños tardarán más tiempo o presentarán problemas
para registrar las sensaciones de su cuerpo.
Otra teoría es la de
la "Especificidad de Respuesta" que se basa en la concepción de
la debilidad genética de un órgano. Es decir, la persona tendría una
parte de su cuerpo predispuesta para enfermar, independientemente del
factor estresante. El tipo de enfermedad que puede surgir está
determinado por el "eslabón más débil" dentro de su sistema funcional
orgánico. Ante las mismas condiciones estresantes, un individuo más
vulnerable (por constitución personal) es más probable que desarrolle un
trastorno que otro individuo con menor predisposición.
En la actualidad las
teorías tienden a ser explicaciones multifactoriales en vez de
estar centradas en único aspecto. Algunas sugieren la existencia de un
estilo emocional negativo, definido por el predominio de un complejo de
variables emocionales como la ansiedad, la depresión, la ira-hostilidad,
que podría estar implicado en el desarrollo de múltiples trastornos
físicos. Este tipo de evidencia sugiere la posibilidad de que exista un
tipo general de persona predispuesta a la enfermedad caracterizado por
la preponderancia de un estado emocional.
Otra teoría explica
las causas de las enfermedades psicosomáticas en términos de personas
predispuestas al estrés. Es decir, más propensas a exhibir conductas
psicosomáticas.
La Asociación
Psiquiátrica Americana hace una distinción de las formas en que los
factores psicológicos influyen negativamente en el estado físico:
alterando el curso
de una enfermedad (lo cual puede ser inferido por una estrecha
asociación temporal entre los factores psicológicos y el desarrollo,
exacerbación o retraso en la recuperación de la condición médica
general),
interfiriendo con el
tratamiento de la condición médica general (por ejemplo reduciendo
la adherencia al tratamiento médico),
constituyendo un
factor de riesgo adicional para la salud del individuo (por
ejemplo, causando broncoespasmo en personas con asma)
Así mismo, establece
seis tipos de factores psicológicos que pueden influir mediante alguna
de las direcciones señaladas arriba:
Trastornos mentales.
Un
trastorno mental puede afectar significativamente al curso o
tratamientos de una condición médica general (por ejemplo, una
depresión mayor afecta adversamente al pronóstico del infarto de
miocardio, el fallo renal o hemodiálisis).
Síntomas
Psicológicos.
Síntomas que, sin constituir un trastorno, afectan significativamente
el curso o tratamiento de una condición médica general. Por ejemplo,
los síntomas de ansiedad afectan negativamente el curso y severidad
del asma, el síndrome del intestino irritable y la úlcera péptica.
Rasgos de
personalidad o estilos de afrontamiento.
El rasgo de hostilidad puede ser un factor de riesgo para la
cardiopatía isquémica; un estilo de afrontamiento represor puede
retrasar la realización de una operación quirúrgica necesaria.
Conductas
desadaptativas
relacionadas con la salud. Se trata de comportamientos nocivos para la
salud, tales como el consumo de sustancias (alcohol, drogas, tabaco,
etc.), el sedentarismo, las practicas sexuales poco seguras (p.ej.,
posibilidad de contagio de sida), el comer en exceso, etc.
Respuestas
fisiológicas asociadas al estrés.
Pueden afectar tanto al curso (desarrollo, precipitación,
exacerbación, etc.) como al tratamiento de la condición médica.
Otros factores no
especificados
pueden inducir efectos adversos sobre el curso o tratamiento de
condiciones médicas generales (por ejemplo factores demográficos,
culturales o interpersonales).
En este trabajo se
hará referencia a las enfermedades psicosomáticas, principalmente,
cuando las personas afectadas por ellas son niños. Sin embargo, no hay
que descuidar que en algunos puntos, es necesaria la generalización con
el fin de entender mejor cuales son los mecanismos y caminos que inciden
en tales enfermedades.
DEFINICIÓN
Intento de definición
respaldada por las distintas teorías
Existe una
dificultad para delimitar el campo psicosomático, ya que existen
contradicciones en este término según se aplique a toda la medicina o
que se restrinja a ciertos trastornos.
Es
delicado situar la frontera entre las enfermedades psicosomáticas y las
biológicas, además de que, a su vez varía en muchos casos su grado de
intensidad.
Podemos
recorrer toda la gama de enfermedades, desde aquellas en las que los
factores biológicos, tóxicos, infecciosos, traumáticos o genéticos son
determinantes, hasta afecciones en las que lo son los factores
psicosociales, en forma de emociones, de conflictos actuales o antiguos.
Pero ya se trate de unas o de otras, es preciso no perder de vista la
unidad psicosomática del hombre enfermo.
Porque,
por ejemplo ¿qué hay más mecánico que un traumatismo?. Sin embargo,
muchos accidentes son actos fallidos que entran en el cuadro de la
psicopatología de la vida cotidiana. Muchas veces, en los sujetos que
son victimas de traumatismos, su propensión a los accidentes revela un
factor emocional que perturba su equilibrio afectivo.
Otro
ejemplo que refleja estas interacciones es la tendencia a sufrir
resfriados. Los desequilibrios emocionales provocan estrés y afectan al
tono vascular, concretamente a nivel de las vías respiratorias
superiores, que albergan bacterias o virus saprofitos. El estrés a su
vez influye en la bajada de defensas. El estado mental interviene de
forma indirecta, pero real, en la resistencia a las enfermedades
infecciosas, influyendo sobre el terreno en el que los gérmenes
patógenos ejercen su acción.
Según cita
Weiss y English: “La medicina psicosomática no reconoce menos
importancia que la medicina general a los factores orgánicos, sino que
valora más los factores psíquicos, con lo que devuelve a un antiguo
principio su valor, según el cual el espíritu y el cuerpo no son
elementos opuestos, sino interdependientes”.
Estudios
clínicos efectuados en enfermos en los que se ha podido establecer todos
los antecedentes biográficos han demostrado la existencia de una
relación cronológica entre la evolución de su enfermedad y las
vicisitudes de su vida afectiva. La situación que precipita al sujeto a
la enfermedad revise para cada paciente una significación afectiva
particular, porque está unida al pasado o a una problemática conductual
no resuelta. Por esta razón tiene para él un efecto estresante.
Por tanto,
los afectos pueden, por una tensión emocional crónica inducir la
producción de trastornos funcionales crónicos y después la lesión
orgánica. Por otro lado, si la expresión motora o verbal de la
agresividad o de la ansiedad está bloqueada, las descargas del sistema
nervioso central son devueltas hacia el sistema vegetativo, produciendo
desórdenes patológicos en el funcionamiento de los órganos.
Se ve así
que la causalidad de la enfermedad no es lineal ni unívoca, sino
multifactorial.
CUÁL ES SU RAÍZ
La importancia de la relación de objeto
El
psicoanálisis ha establecido la importancia de la relación de objeto y
ha permitido comprender el origen de los trastornos a partir de la
historia de la relación del sujeto con su medio.
Los
enfermos psicosomáticos parecen haber sufrido una fragilización en este
sentido al principio de su desarrollo, en el estadio preobjetal
exactamente, edad preverbal, en la que lo orgánico y lo fisiológico, lo
psicológico y lo relacional son indistintos y donde la indiferenciación
de sujeto-objeto convierte al sujeto en extremo dependiente de su madre.
Si en este
estadio el sujeto sufre una fuerte frustración de las satisfacciones
indispensables, sea por una enfermedad o por falta de cuidados o afecto
puede desarrollar un conflicto que posteriormente se puede reactivar.
Vemos en
los enfermos psicosomáticos una tendencia a utilizar defensas como la
proyección y la introyección. En la tuberculosis, por ejemplo, vemos una
respuesta de deseo de huída por repetición de la actitud de dependencia,
y en la hipertensión una actitud de agresividad y lucha, y en el asma y
ulcus gástrico una contradicción entre la actitud agresiva y de lucha y
la actitud de dependencia.
En los
enfermos psicosomáticos la profunda necesidad de dependencia y la
intensidad de su agresividad les pondría en peligro si aceptasen la
evidencia de sus pulsiones libidinosas y agresivas. Son en apariencia
bien adaptados socialmente y no dejan filtrar manifestaciones afectivas
para que no emerjan sus deseos o represiones. Desde la histeria de
conversión hasta la somatización hay una represión progresiva de los
afectos, hay un enterramiento progresivo de los síntomas en el interior
del cuerpo. El tratamiento ha de seguir un camino inverso.
CUÁL ES SU ENFOQUE ACTUAL
La medicina psicosomática.
El
objetivo de muchos autores como Alexander, Haliday, Boss, Delay y otros,
sería introducir los aspectos subjetivos en la medicina. Se trataría de
un nuevo enfoque de la medicina en la que habría que introducir “lo
psíquico” en una disciplina que, por sus aspiraciones científicas, viene
procurando excluir todo lo subjetivo de su campo.
Otros
autores dan esta batalla por perdida y optan por el establecimiento de
una nueva disciplina: la psicosomática, que aunque sería distinta de la
medicina, el psicoanálisis, la psicología y la psiquiatría, es muy
difícil delimitarla con éstas otras.
Otra
opción plantearía la existencia de fenómenos psicosomáticos, que serían
trastornos orgánicos cuya aparición y evolución no se corresponde con
las enfermedades orgánicas habituales. En esta opción se daría una
colaboración de las diversas ramas de la medicina: medicina interna,
inmunología, pediatría, etc. Desde el punto de vista psicológico, estos
trastornos podrían abordarse desde distintas orientaciones psicológicas.
El peligro es la mezcla indiscriminada de conceptos con lo que su
aplicación perdería todo su valor terapéutico.
Estos
trastornos orgánicos desencadenados o agravados por causas psíquicas han
de ser analizados de una forma seria, amparados por una teoría rigurosa,
pues se hallan implicados tanto lo psíquico como lo biológico.
La
implicación de lo psíquico y lo biológico lo podemos constatar, ya que
no existen trastornos psicoafectivos que no afecten al cuerpo en sus
manifestaciones, por ejemplo la angustia, la excitación, la depresión,
la rabia. Pero también vemos que las enfermedades orgánicas también
provocan trastornos psicoafectivos, como por ejemplo preocupación,
temores, tristeza, angustia, etc.
En todo
caso, esta interrelación ha de ser probada de una forma rigurosa para
aconsejar una intervención terapéutica, distinguiéndolos de los
acontecimientos que forman parte de la normalidad.
Etiología de los trastornos psíquicos
Dentro de
este apartado incluimos las alteraciones somáticas en general del ser
humano, es decir, la etiología de los trastornos psíquicos de los
adultos, los niños y los adolescentes para tener en principio una visión
general. De todas formas, en lo que vamos a profundizar en este trabajo,
tal como indica su título, va a ser en las enfermedades psicosomáticas
infanto-juveniles..
Comenzamos
definiendo la neurosis para posteriormente mejor entender las histerias,
tanto las de conversión como las de disociación, y la personalidad
histérica.
NEUROSIS
Vemos en
la neurosis que cuando el conflicto psíquico se expresa con
modificaciones físicas como sensaciones de ahogo, vómitos, contracturas,
no se halla tampoco ninguna alteración somática en su origen. El
neurótico se siente asombrado de sus propias ansiedades, inhibiciones,
temores, ideas que se imponen en su pensamiento, aparentemente en
desacuerdo con su personalidad, pero a través de la técnica
psicoanalítica se puede profundizar en el subconsciente y revivir,
gracias a la transferencia sus primeras relaciones de objeto. Lo que
parecía inconexo e incomprensible se muestra claro y comprensible con su
personalidad.
Las
disfunciones somáticas pueden ser sensoriales y subjetivas, pero
subjetivamente reales, ya que aunque no exista ninguna lesión orgánica
en su origen por ejemplo una cefalea, de origen psicógeno es
verdaderamente dolorosa para el paciente, no imaginaria como se suele
creer.
Freud
distinguió dos grandes grupos de las neurosis actuales:
-
Las neurosis de ansiedad y la
neurastenia.
-
El de la psiconeurosis formado por la
histeria de conversión o neurosis fóbica y la neurosis obsesiva.
Las causas de la neurosis
La
neurosis parece desencadenarse por situaciones de frustración,
sufrimiento o decepción, como son los desengaños amorosos, los fracasos
o dificultades profesionales, los cambios laborales, sociales o
familiares bruscos. Suele ocurrir en los periodos de vida criticas: en
la pubertad, entrada en la edad adulta, matrimonio, inicio de involución
en el hombre, etc. De todas formas, las dificultades reales de la vida
no bastan para que se produzca una alteración psíquica duradera como la
neurosis, es necesario que previamente exista un factor interno
determinado por la evolución infantil que las haga patógenas. Este
factor es determinado por la frustración interna o conflicto neurótico,
por lo tanto, la frustración interna (que es la importante) y la externa
se complementan.
Concepto de neurosis histérica
Detrás de
la sintomatología existen unos rasgos característicos de personalidad
histérica que muestran de forma clara las distintas formas que adopta la
histeria en su forma de expresión externa.
Podemos
distinguir la histeria de los trastornos psicógenos o funcionales, ya
que los signos histéricos son siempre psicógenos, pero lo psicógenos
para ser calificados de histéricos no basta con que sean funcionales, es
decir, carentes de alteración somática en su origen, sino que además han
de responder al propósito del inconsciente y que a través de los mismos
el enfermo obtenga un beneficio primario. Por ejemplo una persona puede
reaccionar ante un acontecimiento psíquicamente traumatizante con un
vómito, pero solo se puede considerar este signo como reacción histérica
si la fantasía inconsciente del enfermo posee un sentido que se expresa
a la vez como un impulso reprimido y las fuerzas que a él se oponen.
La
histeria puede ser dividida en dos grandes formas: la histeria de
conversión y la histeria de disociación.
CONCEPTO
DE HISTERIA DE CONVERSIÓN
La
conversión se trata de un proceso inconsciente por el que los conflictos
intrapsíquicos generadores de intensa ansiedad, a causa de que los
impulsos y afectos son reprimidos, las defensas actúan contra ellos, y
se llegan a convertir en diferentes síntomas externos: motores,
sensoriales, fisiológicos y psicológicos. Por lo que puede decirse
conversión somática y conversión psicológica.
La
histeria de conversión siempre expresa lo reprimido y las fuerzas
represoras. Presenta la contradicción de que gratifica lo reprimido,
pero castiga por esta gratificación.
Los signos
más característicos de este tipo de histeria son las conversiones
somáticas, desarrolladas a partir de presiones psíquicas inconscientes.
Los conflictos emocionales son convertidos y expresados en síntomas
somáticos localizados en distintas partes del cuerpo, con especial
predominio en aquellas que se hallan bajo control voluntario. Para poder
comprender el simbolismo de este lenguaje somático deberemos descubrir
el simbolismo involucrado en los impulsos reprimidos, los antecedentes y
los factores desencadenantes de la neurosis.
Síntomas clínicos
-
Síntomas paroxísticos
-
Crisis
psicomotora histérica.
Consiste en una crisis acompañada de pérdida de conciencia, con caída al
suelo y convulsiones, muy similares a las crisis epilépticas, aunque se
distingue de éstas por la intencionalidad y teatrabilidad, ya que el
sujeto se muestra exagerado, mesándose los cabellos, llevándose la meno
al corazón, agrediendo a quienes intentan contenerlo, etc. La duración
de esta crisis suele oscilar desde unos minutos a varias horas. En
muchas ocasiones se producen después de una excitación emocional. El
sujeto reacciona ante los estímulos externos de quienes le rodean.
-
Crisis
lipotímicas.
Se diferencia de una lipotimia sincopal en que la pérdida de conciencia
no es nunca completa y reacciona ante los estímulos externos. Se
presenta después de un disgusto, tensión emocional, estado de miedo,
etc. El enfermo cae de forma tal que no se lesiona en la caída.
-
Ataques
catalépticos.
El sujeto queda aparentemente dormido, sin que las personas que le
rodean consigan despertarle. Al practicarle un electroencefalograma no
se observan signos eléctricos del sueño. Es menos frecuente que los
anteriores.
-
Síntomas permanentes
-
Trastornos
motores.
o
Parálisis.
Pueden ser sistematizadas en la que pierden la capacidad para efectuar
un movimiento determinado, o bien localizadas, o generalizadas, en la
que toman la forma de hemiplejias o paraplejías.
o
Contracturas.
Pueden afectar a la musculatura estriada y pueden ser, igual que las
parálisis sistematizadas, localizadas o generalizadas. También pueden
afectar a la musculatura visceral, en la que principalmente afectan al
aparato respiratorio, al tubo digestivo y al aparato uro-genital. El
histérico utiliza la motricidad visceral como una forma de modificar el
propio cuerpo, en lugar de modificar el mundo externo, y como una forma
de expresar deseos y sentimientos que no pueden ser expresados
abiertamente. Por ejemplo: vómitos o náuseas puede significar que el
enfermo no puede “tragar” esa situación. Las lesiones cutáneas, las
urticarias, los edemas, etc. pueden incluirse dentro de las
alteraciones vasomotras.
-
Trastornos
sensitivos.
o
Son comunes
las anestesias, parestesias e hiperestesias, que no se corresponden con
alteraciones neurológicas, ya que varía ante los distintos exámenes
según sean las circunstancias personales del paciente, y es muy
susceptible a la sugestión.
o
También son
característicos los trastornos sensoriales, los más frecuentes son los
visuales, en los que existen contradicciones, como por ejemplo que un
paciente pueda leer pero no sea capaz de ver lo que ocurre a su
alrededor. O que en otras ocasiones se presente una ceguera histérica.
La diferenciación es muy difícil de detectar, pero en este caso los
problemas se hallan asociados a reflejos pupilares intactos y motilidad
normal de los globos oculares.
CONCEPTO
DE HISTERIA DE DISOCIACIÓN
Psicológicamente disociación significa desunión, separación o escisión.
Es decir, en la disociación existe un aislamiento de los distintos
elementos de la personalidad, se produce por lo tanto una inconsciente
separación de una idea, impulso, comportamiento, etc. del conjunto de la
vida psíquica, de forma que la integración de la personalidad queda
rota.
Hablamos
de histeria de disociación cuando estos procesos de disociación son tan
intensos que no quedan referidos solamente a la vida psíquica
inconsciente, sino que se presentan como estados patológicos, de forma
clínicamente evidenciable. Es un tipo de respuesta defensiva
inconsciente en forma de huida psicológica.
Clínica
-
Disociación fragmentaria
-
Despersonalización.
o
Individual.
Sentimiento de pérdida de identidad personal, se siente a sí mismo como
extraño o irreal.
o
Ambiental.
Estos
sentimientos de extrañeza e irrealidad se refieren al mundo circundante.
-
Amnesia
histérica.
La evocación de una parte de las propias experiencias queda fuera del
alcance de la evocación voluntaria, por causas emocionales.
-
Disociación simultánea.
En este síndrome coexisten, disociadas entre sí, dos o más formas de
funciones psíquicas (ideas, recuerdos, impulsos, etc.) y actividades
físicas que son realizadas simultáneamente. El móvil reside en la
necesidad de huir de un conflicto que produce ansiedad.
-
Disociación alternante.
Se trata de una disociación masiva, cuyos principales cuadros clínicos
son el sonambulismo, el cual se produce en la infancia, las
fugas en las que el sujeto viaja sin una finalidad comprensible,
hasta que súbitamente recobra su estado usual y se extraña al
encontrarse lejos de su hogar, y la doble personalidad, en la
cual dos fragmentos de la personalidad dominan de forma alterna la vida
psíquica consciente, de forma que el enfermo se comporta como si tuviera
dos personalidades.
-
Estados
disociativos de trance.
Se caracteriza por
una falta de respuesta a los estímulos ambientales. El trance puede
durar varias horas o varios días, y suele estar relacionado con alguna
situación emocional conflictiva.
-
Disociación hipnótica.
A través de la
sugestión del hipnotizador, se instaura un estado de trance similar al
anterior, durante el cual el sujeto de experimentación sufre una intensa
focalización hacia su hipnotizador.
PERSONALIDAD
HISTÉRICA
Los
expertos afirman que todos los individuos que presentan síntomas
clínicos de histeria poseen unos rasgos comunes, que aunque se pueden
presentar en otros individuos, son especialmente frecuentes en la
neurosis fóbica (llamada también histeria de angustia), la cual presenta
gran afinidad con la histeria.
Los
rasgos de comportamiento externo más importantes son:
-
Egocentrismo muy
acentuado.
-
Labilidad emocional,
con sentimientos aparentemente intensos, pero volubles y cambiantes
fácilmente.
-
Tendencia al
“actino-out”, con escasa o nula previsión de las consecuencias.
-
Falta de inhibiciones y
limitado autocontrol.
-
Teatralismo, tiende al
comportamiento dramático y a cierto tipo de exhibicionismo.
-
Susceptibilidad ante la
sugestión.
-
Tendencia a la
imitación por su elevado nivel de sugestibilidad.
-
Escaso interés por el
estudio y las realizaciones de orden intelectual.
-
Superficialidad e
inconstancia en sus relaciones con los demás.
-
Aparente actitud de
dependencia y necesidad de protección, contradictoriamente combinada
con autoritarismo y habilidad para manejar a los otros.
-
Incapacidad para amar
profundamente. En las mujeres histéricas coexiste la frigidez con la
coquetería, en incluso en ocasiones con la promiscuidad sexual.
Los
rasgos y mecanismos profundos de la personalidad
1.
Represión
primaria y masiva.
2.
Capacidad para
la conversión de los problemas psiquicos en fenómenos somáticos,
realizando un verdadero “lenguaje de los órganos”.
3.
Fuerte
tendencia a la regresión.
4.
Facilidad para
la disociación.
5.
Utilización de
abundantes mecanismos de defensa primitivos, como la negación,
simbolización, ideación y formación reactiva.
6.
Escasa
capacidad para la formación de sublimaciones.
Etiología
La teoría
psicoanalítica presupone en la histeria una fijación del desarrollo
psicosexual en el nivel de la fase edifica.
Lo
característico de la histeria de conversión estriba en que la expresión
de lo reprimido se expresa a través de modificaciones corporales,
mientras que en las otras neurosis el afecto queda en lo psíquico.
El
mecanismo de defensa característico de la histeria de conversión es la
represión, de mantener fuera de la conciencia todo aquello que se
refiera a impulsos prohibidos.
Reacciones psicofisiológicas de la conversión histérica
La
nomenclatura estándar de la APA diferencia las reacciones de conversión
de los trastornos psicofisiológicos, autonómicos y viscerales sobre la
base de los siguientes criterios:
Los
síntomas de conversión:
Se expresan principalmente a través
del sistema sensoriomotor voluntario.
El síntoma expresa un impulso, una
idea, un afecto, etc.
La respuesta psicofisiológica a un
afecto o impulso, consciente o no, que por su intensidad o duración
puede dar lugar a una disfunción y a lesiones irreversibles.
Las
reacciones psicofisiológicas:
Son el resultado del sistema de
descarga del sistema nervioso autónomo.
-
No existe tal simbolización.
Aunque en
la práctica las diferencias están lejos de ser tan nítidas y
definitivas, ya que por ejemplo signos tradicionales de la histeria de
conversión, como los vómitos, síncopes o nauseas, se hallan basados en
alteraciones del sistema nervioso autónomo.
LA CONVERSIÓN PSICOSOMÁTICA DE LA AGRESIVIDAD
Las
pulsiones y los sentimientos agresivos se acostumbran a expresar en
nuestra sociedad por medio de actividades como el trabajo, deportes,
sexualmente, juegos, etc., o de forma imaginaria como son los sueños,
por medio de los mecanismos de defensa como la proyección en
espectáculos violentos (vemos por ejemplo la violencia que se despierta
en un campo de fútbol), o en el cine en películas duras, etc.
Pero en muchas
ocasiones estas sustituciones de la expresión de las pulsiones en forma
de brusca agresividad, no son suficientes para neutralizar las
frustraciones acumuladas, y entonces puede quedarse en el interior y
descargarse directamente en el organismo, sin pasar por las modulación
de las fantasías del inconsciente, y de este modo puede producir en el
cuerpo una respuesta de un síntoma funcional u orgánico.
Mecanismo de conversión de una emoción cotidiana en patológica
Comprenderemos de
forma esquemática esta conversión, para diferenciar una emoción trivial
y cotidiana de una patológica. Para ello veremos qué ocurre el los
aparatos digestivo y cardiovascular.
·
Comenzamos
por el grado más ligero de afectación somática, que serían las emociones
más triviales:
Por ejemplo, en el
aparato digestivo vemos que se expresa con la anorexia, la bulimia, la
“bola esofágica”, nauseas, vómitos, diarreas, etc.
En el aparato
cardiovascular se expresa con taquicardias, palpitaciones,
modificaciones al alza o a la baja de la presión arterial, etc. Es
sabido que la cólera se expresa directamente por trastornos del aparato
circulatorio.
·
Pasamos a un
grado más profundo de afectación somática con trastornos funcionales que
son respuestas más elaboradas del organismo.
En el aparato
digestivo la anorexia es más duradera, así como las nauseas o vómitos
que se presentan y se asocian a situaciones mal toleradas, un ejemplo
podría ser la obesidad. A nivel del colon las manifestaciones con
colitis espasmódicas son frecuentes.
En el aparato
cardiovascular se dan síntomas más graves, como los dolores precondiales,
las lipotimias, los desvanecimientos, las falsas anginas de pecho, etc.
Los pacientes que padecen estos trastornos con clasificados como distonía
vegetativa o trastornos vagosimpáticos.
·
Finalmente,
si el rechazo emocional prosigue, se puede llegar a síndromes lesionales,
clasificados como enfermedad psicosomática. En el modelo
biológico se expresaría diciendo que la cantidad de energía
perturbadora, que se da según su intensidad y duración, es demasiado
alta para la posibilidad de restauración del organismo, por lo que la
célula entraría en un estado patológico, que agravándose podría incluso
perder su estructura y morir.
En esta
clasificación de enfermedad psicosomática es cuando la reacción
agresiva pasa directamente al órgano, en lugar de permanecer en el
cuerpo psíquico bajo la forma de fantasías de agresividad o mecanismos
de defensa del inconsciente.
En el aparato
digestivo han sido estudiados dos grandes síntomas psicosomáticos: la
úlcera gastroduodenal y la rectocolitis hemorrágica.
A nivel del aparato
cardiovascular se dan los infartos de miocardio y la hipertensión
arterial crónica especialmente. Pero todos los otros aparatos pueden ser
objeto de trastornos, como el aparato respiratorio con las crisis de
asma psicosomática.
A nivel de piel son
las reacciones vasomotrices: palidez, sonrojo, y todas las
manifestaciones alérgicas.
En dermatología M
Bolgert (1972) declaró a propósito de la psoriasis
“el interrogatorio
de los enfermos permite encontrar con una gran frecuencia agresiones o
frustraciones psicológicas de diversa naturaleza en el origen de los
abcesos”.
LA RELACIÓN DE OBJETO
La
relación de objeto, explica la forma en que la persona se relaciona con
el mundo que lo rodea, que es el resultado complejo de una determinada
organización de la personalidad. Desde esta perspectiva, el primer
“objeto” para un niño sería la madre o el adulto significativo y la
manera cómo se establece el vínculo entre madre e hijo es fundamental
para el desarrollo de la personalidad. Spitz, ha hecho un
importante aporte, pues investigó a fondo sobre el primer año de vida,
estudiando sobre cómo se establece la relación de objeto, a través de
observar directamente a lactantes, investigó cómo se desarrolla la díada
madre - hijo, cómo evoluciona este vínculo, cuáles son las etapas y las
alteraciones originadas en el trastorno de la relación.
Para él,
estos cuadros son una respuesta somática del niño a un fallo del medio,
a la privación materna. Son las manifestaciones más tempranas de la
enfermedad psicosomática, precursora de las enfermedades psicosomáticas
posteriores. Que viene a ser la respuesta directa del bebé - quien como
sabemos posee un “Yo” muy poco estructurado - a traumas que no puede
dominar.
Posteriormente en el proceso de desarrollo infantil que va de la
dependencia absoluta a la autonomía relativa. Hay momentos claves o
etapas críticas a las que los padres tienen que estar muy atentos con lo
que le sucede al niño y especialmente por lo que les sucede internamente
a ellos, en especial a la mamá, si ella ha sido el adulto significativo
durante los primeros 2 años para el niño.
Pues a los 2 años aproximadamente, con la adquisición de la marcha, se
produce un impacto psicológico muy profundo en el niño, ya que ahora es
él quien determina dónde ir manejando, según sus deseos y necesidades,
su cuerpo en el espacio. Lo que le genera al niño sentimientos de
fortaleza.
De acuerdo
con cómo viva el niño esta independencia o dependencia y a cómo esta
situación sea tomada por la madre, para la Dra. Bekei se producen
distintos tipos de relación del niño con la mamá, que pueden determinar,
en el caso que no sean vividos en forma adecuada, efectos patológicos
diversos.
En su
experiencia, en esta etapa la mamá puede fallar reforzando la
dependencia excesiva o patológica, lo que lleva a la formación de
enfermedades psicosomáticas.
La autora
considera que conductas maternas diametralmente opuestas, pueden
provocar trastornos idénticos, en esta fase en la que el niño manifiesta
conductas de independencia (ya no siguen a los padres a todos lados,
empiezan a decir “no”, no aceptan que los dirijan, quieren hacer las
cosas solos, etc.) Si la mamá alienta la independencia del niño y no lo
acoge cuando el niño se acerca a ella buscando ser reasegurado, puesto
que inconscientemente rechaza que se aleje, el miedo del niño por perder
definitivamente a la mamá, si se anima a alejarse, paralizará los
intentos de éste de independizarse. Y de esta manera, la dependencia
excesiva o simbiótica se perpetúa.
Por otra
parte, si la mamá pone obstáculos a los intentos de independencia del
niño, negando su amor al niño cuando éste se afirma, el niño paraliza su
proceso de independización. Frases como “Si sales a la calle, ya no te
quiero”; “Si no te portas bien, me voy y te dejo solo”, confunden y
angustian gravemente al niño en esta etapa.
Finalmente, se logra un compromiso: para poder conservar el amor de mamá
manteniendo la dependencia, y seguir construyendo su proceso de
independencia y personalización simultáneamente, el niño tiene que
enfermarse, instalándose la enfermedad psicosomática.
Este es un
aporte para reflexionar sobre los vínculos y la importancia de los
padres y en especial la madre en los primeros años y de cómo podemos
apoyar a nuestros hijos y ayudarlos a que crezcan sanos y fuertes en
todo sentido.
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS EN BEBÉS Y NIÑOS
INTRODUCCION
Cuando un niño nace,
requiere de un conjunto de cuidados especiales por parte de su madre, ya
que de ahora en más el medio en el que le toca vivir le resulta hostil,
agresivo; el recién nacido posee una fragilidad que lo hace muy
vulnerable a virus, bacteria, golpes, etc.
El bebé que antes se
encontraba totalmente abrigado, alimentado y protegido dentro del
vientre de la madre ahora necesita adaptarse forzosamente a ese nuevo
entorno, con la ayuda de ella y es allí donde comienza a incorporar lo
que le llega del medio externo. Por esa razón en sus primeros tres meses
establece una relación de dependencia casi exclusiva con la madre.
Cuando hay fallas en ésta relación, o sea el bebé percibe
irregularidades, climas de tensión o sus primeras necesidades no son
satisfechas, esto lo puede expresar a través de su cuerpo por medio de
enfermedades, que si bien terminan siendo orgánicas, son originadas
desde su psiquismo, que se encuentra en estado de gestación. Por eso
recalcamos los cuidados de las madres a sus bebés, no solo con respecto
a sus necesidades elementales como ser el sueño, la eliminación de sus
heces y orina, la respiración y la alimentación, sino a la relación que
se establece entre ellos. El bebé percibe la voz y el olor de su madre,
como así también las irregularidades, los estados de ánimo, de tensión,
el cariño, la paciencia y la dedicación que le brinda la mamá e incluso
el bebé sabe cuando y en que medida es deseado por sus padres. De allí
surge que cualquier anomalía en ésta relación primaria podría ser
nefasta para la futura personalidad del niño. Recordemos que en casos
extremos algunos niños recién nacidos y hospitalizados, al no tener
contacto con su madre ni con ninguna otra persona, han fallecido a pesar
de haber estado bien alimentados, abrigados y dormidos.
Lo que les faltó es
que los tocaran, los acariciaran, etc., que les hayan brindado el cariño
que comúnmente una madre le entrega a su hijo.
René Spitz habla de
tres etapas que son decisivas para el desarrollo de los niños y en las
cuales se podría gestar el desarrollo de cualquier patología; estas son
la etapa del tercer mes, el período de los seis a ocho meses y la mitad
del segundo año.
También se da una
ida y vuelta entre la mamá y el bebé, es decir, ella puede descodificar
las necesidades y el estado de satisfacción de su hijo, a los que
responde con gestos y actitudes instintivas que el niño percibe. Entre
ellos se da una comunicación que va más allá de lo verbal; por eso la
mamá, tal vez sin saberlo, va constituyendo los primeros rudimentos de
la personalidad del niño, ya que si bien el niño nunca va poder recordar
estas experiencias, ellas van a formar parte de la "huella mnémica", que
son las primeras inscripciones en el psiquismo y que incidirán en el
futuro desarrollo del niño.
Muchas madres se
ocupan en forma casi exclusiva de los cuidados físicos del bebé, pero no
siempre se comprenden los factores psíquicos que pueden ser los que
originan diversas enfermedades psicosomáticas, pues como ya dijimos,
muchas de ellas derivan de anomalías en las relaciones con el medio,
fundamentalmente con su madre; dichas enfermedades se dan como una
disfuncionalidad, ejemplo de ello son los cólicos del primer trimestre.
Ya en la segunda parte del primer trimestre, hay una importante
modificación en la estructura del niño, se da la adquisición de la
primera sonrisa y también en éste período encontramos al niño un poco
inestable, nervioso, su sueño es más frágil, comienzan los llantos que
manifiestan su incomodidad, etc.
Más tarde, en el
segundo semestre, observamos que el niño reconoce visualmente a su madre
estableciéndose la primera relación de objeto, el niño diferencia a su
madre de las demás personas y puede establecer una relación dual con
ella. Michelle Fain en su libro " L’ enfant et son corps " nos dice que
cuando esto se produce el niño concentra en su madre las dos pulsiones:
La libidinal y la agresiva, lo que nos indica que es de esperar que el
niño rechace y se enoje con su madre, es natural que se le permita
expresar en forma moderada su agresión.
También en éste
período se da la angustia de separación y por eso el niño emplea
mecanismos defensivos para luchar contra la ansiedad que lo perturba: (
Desarrolla actividades de juego, adopta objetos transicionales que
permiten reemplazar momentáneamente a su madre, realiza actividades
autoeróticas y también motoras). Es de gran importancia poder tomar la
distancia adecuada para el progreso del niño, es decir, facilitarle la
separación paulatina de la madre.
Hacia el segundo
año, el niño va dando una importancia cada vez mayor al aspecto
intelectual, ya que según Piaget adquiere la función simbólica, con el
acceso al pensamiento, al lenguaje entrando el pequeño en un nuevo mundo
para conocer. Aunque también es el período de los conflictos: el niño se
debate entre su independencia-dependencia de la madre, pues allí se dan
el sentimiento de omnipotencia más el pensamiento mágico, que el niño
todo lo puede, contrastado con esa necesidad de estar protegido por su
madre.
En esta etapa,
llamada pre-edípica se dan numerosas enfermedades como ser espasmo de
glotis, insomnio, cóleras, etc. Aquí queda mucho por investigar, debido
a que se están detectando numerosas patologías que sufren los adultos y
que provienen de ésta época, que es el preludio de una fase vital para
la vida posterior del adulto siendo parte del tránsito por el complejo
de Edipo.
Finalmente
nos cabe reflexionar sobre todo lo que es Un Bebé, ya que si bien
destacamos como fundamental la visita del bebé al pediatra, no menos
importante son los cuidados que es recomendable tener en su relación con
la madre, porque el bebé estará incorporando en forma permanente lo
vivido en dicha relación, recordando que su vulnerabilidad y dependencia
los hace sumamente sensibles a cualquier desorden que perciben en su
medio.
¿PORQUE
UN BEBÉ O NIÑO ENFERMA?
nteriormente
hablamos de la vulnerabilidad de los niños y el estado de dependencia
con que nacen, esto nos indica que cualquier anormalidad que se produzca
en el medio del bebé favorecerá la posibilidad de contraer o desarrollar
una enfermedad. Las causas pueden ser múltiples, desde el carácter de la
madre, su dedicación al niño, su grado de aceptación del mismo, el trato
que le dé, etc. como también de otras circunstancias como ser
condiciones adversas de vida de la familia, tensiones en la pareja,
nacimiento de un hermano, modificaciones laborales a causa de la crianza
del niño, etc.
Si el niño presenta
una enfermedad al nacer, según Kriesler habría de investigarse los
fenómenos psicológicos que rodearon al nacimiento del niño y que pueden
ser generadores de una mala relación inicial con la madre y de problemas
posteriores que el niño manifiesta a través de su enfermedad por ej.:
después del nacimiento, muchas madres atraviesan un período difícil y se
produce un rechazo, muchas veces inconsciente, hacia el bebé y el bebé
lo refleja con una enfermedad psicosomática, como ser la obesidad,
insomnio etc.
A. Carel destaca
como el destino de ésta fase depende de la posibilidad que tenga la
madre de elaborar la diferencia existente entre la representación del
niño y su percepción real. Esto viene del hecho que toda madre durante
su embarazo se plantea la posibilidad del nacimiento de su niño enfermo
o deforme y este pensamiento se debe al fantasma de tener sentimientos
de ser una mala madre y por ende ser la culpable del nacimiento del niño
defectuoso. También sugiere Kriesler que si pensamos a la maternidad
como la última fase de la maduración psicosexual de la mujer, se puede
comprender que ésta situación está impregnada por todo un pasado
actualizado por dicho acontecimiento y a veces cuestionado, si los
viejos conflictos están mal elaborados.
Actualmente la
función del padre ha cambiado en favor de una participación más activa
en los cuidados del niño, aunque en los primeros meses la relación niño-
madre es bastante estrecha y luego el padre se va incorporando
paulatinamente tratando de interponerse entre la pseudo simbiosis
formada por los dos primeros, para darse el triángulo madre - padre -
bebé.
Si esto no se
produce, se puede dar una relación que favorece la enfermedad
psicosomática, reflejando la importancia de un equilibrio en la
participación de ambos padres en los cuidados del niño.
Muchos ejemplos nos
dan la pauta de la repercusión que tiene el padre en las enfermedades
psicosomáticas, ya que es importante el lugar que tenga en esa relación,
puede ser el de un padre con excesivos sentimientos maternales, un padre
desinteresado, incomprensivo, o que está en constante presión para
lograr los supuestos avances de su hijo; también es imprescindible el
lugar que la madre le atribuye al padre delante del niño.
Otro aspecto a tener
en cuenta son las condiciones sociales actuales: el trabajo de la madre,
mayor proximidad del padre, el cuidado del niño confiado a otras
personas, separación de la madre, pueden intervenir en la frecuencia y
calidad de la patología precoz. Ej. Asma, Insomnio, etc.
EL NACIMIENTO PRECOZ
La vulnerabilidad y
dependencia que trae el bebé al nacer, se agravan con los bebés
prematuros en donde es necesario intensificar mucho más los cuidados.
Descartando las
insuficiencias que se pueden producir en un parto prematuro, se debe
tener sumo cuidado con las consecuencias que implican la atención del
bebé, ya que por lo general éste debe estar en incubadora durante mucho
tiempo, sometido a varios análisis y especialmente privado del contacto
de la madre.
El niño pasa de
estar en un ambiente protegido, como lo es el seno materno, a un medio
mucho más hostil, en donde necesitará aún más del contacto con su madre,
de saberse querido, alimentado y cuidado por ella, pero el
distanciamiento existente entre ambos (cuando el niño está en la
incubadora), dificulta el desarrollo y establecimiento de la ligazón en
la relación madre- bebé, hecho que es recomendable elaborar con la
madre.
Hoy en día se trata
de dar una mayor importancia a éstos aspectos para prevenir las
enfermedades secundarias y que podrían llegar a desarrollarse
tardíamente como el insomnio, anorexia, problemas de conducta, tics,
problemas escolares, etc.
¿CÓMO PODER AFRONTARLO?
Sin duda, para la
madre se convierte en un hecho traumático, ya que imprevistamente deja
una parte de ella en el hospital, que es nada menos que su hijo,
salteando un período tan importante como es el final de su embarazo,
donde terminaría de asimilar sus condiciones de madre y se prepararía
para éste trascendente hecho. Por el contrario, el parto imprevisto deja
a la mujer sola en el hospital con toda clase de fantasías de mal
pronóstico. Una situación muy angustiante. Por éste motivo se sugiere a
las madres en dicha situación solicitar ayuda psicológica, ya que
necesitarían estar contenidas y poder prepararse de la mejor manera para
el encuentro con un hijo que es objetivamente difícil.
Para una madre, es
muy ventajoso tener un espacio donde pueda volcar sus angustias, miedos,
su agresión, e inclusive si siente rechazo por el bebé, que pueden estar
disfrazadas de diversas formas; por ende esta situación requiere que
estén mejor preparadas para encontrar el equilibrio necesario para
establecer un buen contacto con SU HIJO.
ALGUNAS ENFERMEDADES PSICOSOMATICAS INFANTILES
A continuación se
detallarán a modo de una breve síntesis, las características más comunes
de las enfermedades disfuncionales originadas por el sistema nervioso
que repercuten en el soma:
Insomnio
Espasmo de Glotis
Anorexia
mental del Bebé
Anorexia mental del
adolescente
Potomanía
Asma
INSOMNIO
Para hablar del
insomnio debemos definir las características del sueño, ya que el
insomnio perturba una fase natural y reparadora como es la del dormir.
Averiguaremos cuales son las posibles causas que impiden el dormir.
Dentro del sueño distinguimos dos fases: el sueño lento y el sueño
paradojal (fase en la cual se sueña). El sueño y la vigilia dependen de
dos sistemas antagónicos, que se encuentran en actividad e
intercalándose uno con el otro. El niño que sufre de insomnio se debe a
una hiperactivación del sistema de despertar, que puede ser como
consecuencia de tensiones familiares, o en su relación con el medio.
Aclaramos también
que hay diferentes tipos de insomnio según sean las edades del niño: en
los seis primeros meses hasta el primer año y luego en la adolescencia.
Cabría aclarar que
estamos dando algunas características que se podrían encontrar en cada
período mencionado, pero siempre se tendrá en cuenta que cada bebé es
único e irrepetible y por ello puede tener más o menos características
de las que aquí hacemos mención.
En el insomnio de
los primeros seis meses, coincide con el de la primera sonrisa, y esel
del primer contacto con el mundo externo , empieza a conocer las cosas
que lo rodean, y aquí el se encuentra en un período donde está nervioso,
lo que podría provocar molestias en los miembros de la familia.
El sueño del bebé es
ligero, frágil, y generalmente se interrumpe ante cualquier tipo de
cambio que se produzca en su rutina diaria, ( excitación durante el día,
irregularidades, fallas en cuanto a sus necesidades de alimentación,
como ser supresión de la leche durante la noche, o al revés darle
demasiado alimento cuando no lo necesita,).
También encontramos
nuevamente fallas en la relación con la madre, puede que ella esté
atravezando períodos de tensión, angustia, impaciencia e inclusive que
no pueda tolerar su propia ansiedad, lo que se reflejará
indefectiblemente en el niño a través de una manifestación corporal.
Kreisler sostiene que en éste tipo de insomnio encontramos a una madre
que tiene respuestas marcadas por la inadecuación, la contradicción y la
sobrecarga.
En el segundo año,
se podría dar el insomnio producido por la excitación que el niño carga
durante el día, ya que se le presenta un mundo nuevo por conocer y
además posee las herramientas necesarias para explorar e investigarlo.
Habitualmente el niño recurre a actividades autoeróticas para dormirse,
como también a objetos transicionales y actitudes que repiten hasta
dormirse. Estos son hábitos muy comunes en los niños que no deben
preocupar a sus padres, ya que de lo contrario el niño se excitaría e
irritaría aún más, dificultando su entrada en el sueño. Además hay que
tener en cuenta que, estar muy pendiente de todas las actividades del
niño estimulará su dependencia hacia los padres, retrasando su autonomía
a conquistar.
Algo muy diferente
es el ataque de angustia nocturna, Sperling lo asocia a una patología
diurna como una fobia, inhibición o problemas de personalidad; según
Freud, representa un fracaso del sistema de protección del sueño, ya que
el soñar sería el guardián del dormir cumpliendo la función de elaborar
las descargas pulsionales no tramitadas durante la vida de vigilia; en
cambio los ataques nocturnos serían una descarga brutal, no metabolizada
al contrario de lo que se produce en el soñar.
ESPASMO DE GLOTIS
Muchos padres
confunden esta enfermedad con una epilepsia, es muy fácil ver en las
guardias de los hospitales a padres que ingresan angustiados porque
creen que sus hijos padecen de dicha enfermedad.
El espasmo de glotis
es una enfermedad que se caracteriza por reacciones de ira, su
respiración se torna agitada, llega a la pérdida de conciencia y a
desplomarse totalmente en el suelo como producto de una falta de oxígeno
en el cerebro, luego de unos segundos, el niño reasume su actividad como
si nada hubiera pasado.
Esta enfermedad, se
desarrolla generalmente en el segundo año y al igual que en el insomnio,
influye la ambivalencia del niño que por un lado busca su autonomía y
por otro desea estar protegido por la madre.
El motivo es
habitualmente un impulso intenso, displacentero, que busca descargarse:
Baja tolerancia ante una frustración, castigos, penitencias,
etc..Siempre estos cuadros se dan en presencia de sus padres o de la
personas que se encargan de su crianza, es como si se lo dedicaran
específicamente a una persona.
Al espasmo de glotis
lo encontramos bajo dos formas: Una es la forma azul y la otra es la
pálida. En la forma azul tenemos a niños rebeldes, que comienzan su
crisis como consecuencia de sus ataques de cólera. En la forma pálida,
son niños con menor actividad, con cierta inhibición. El motivo que
desemboca la crisis es una descarga de emociones ansiosas, de dolor o de
angustia, que irrumpen en la vida anímica del niño.
Entonces se podría
considerar a éste espasmo como que viene a sacar al niño de ese estado
de ansiedad, angustia, frustración etc., descargando esas emociones, que
al no estar mediatizadas, encuentran sus vías de descarga a través de la
pérdida de la conciencia.
La pérdida de
conciencia se considera una vía de escape del sentimiento displacentero
y de la realidad. Sería un mal sustituto de una descarga de lo que al
niño lo está perturbando.
Generalmente ésta
enfermedad preocupa muchísimo a la familia del niño, quien a su vez
puede llegar a explotar tal situación, produciendo la culpa de sus
progenitores y demás miembros. Lo que sí es real es que con éste espasmo
el niño denuncia un conflicto que existe dentro de la familia y también
recalcamos que dicha enfermedad es totalmente curable de un día para el
otro, en la medida en que se pueda tratar al conflicto que está
perturbando al niño.
CEFALEAS FUNCIONALES
Son aquellos dolores
que no responden a una causa orgánica. Se detectan tres períodos: Los
comienzos de la escuela primaria, los de la secundaria y el fin de la
pubertad.
Hay veces
que los dolores de cabeza obedecen a una presión considerable que
ejercen los padres del niño ante las expectativas escolares que
depositan en él, que son continuaciones de otras exigencias instauradas
en épocas más tempranas, como ser la alimentación, la limpieza, etc.
hasta que comienza el período escolar. Es muy frecuente que estos
dolores cedan cuando disminuyen las exigencias sobre los niños y pueden
crearse espacios de ocio y distracción sin presiones. El inconveniente
surge cuando sus padres no pueden tolerar estos espacios de los niños y
los sobrecargan de actividades, e incluso a veces ni los mismos niños
pueden tolerarse esos espacios de ocio que los llevan a sentir una culpa
considerable.
ANOREXIA
ANOREXIA MENTAL DEL BEBE
Es más que habitual
que las madres consulten con su pediatra por la dificultad que tienen
para darle de comer al bebé, le explican al médico todas las ingeniosas
maniobras que utilizan para conseguir que sus niños se alimenten (desde
juegos o disimularle la comida etc.,) y aún así los niños se niegan a
comer.... e incluso a veces vomitan lo poco que han comido. Lo primero a
verificar sería la vivacidad, el estado de ánimo, la fuerza del niño,
que en el caso de la anorexia del bebé, estos aspectos se encuentran
intactos.
¿Que es lo que se
juega aquí entre el niño y la madre?
Nos encontramos
sencillamente ante una actitud de forzamiento por parte de la madre y
otra actitud de oposición o rechazo por parte del niño. Es fundamental
comprender en que medida no se le permite al niño desear, es decir si
todas las veces le damos la cucharada de comida antes que el niño abra
la boca para pedirla, le estamos anulando su deseo, (ya tiene lo que
necesita sin siquiera saber que lo necesitaba,.....) y en cuanto al
deseo destacamos que es el motor de nuestra vida, lo que nos hace
investigar, trabajar y nos brinda motivos para vivir; vivir sin deseo es
vivir desahuciado.
Probablemente la
anorexia del bebé se puede dar a partir del quinto al séptimo mes
periodo en que las madres les comienzan a dar alimentos sólidos y los
niños aún no están preparados, lo que los lleva a una interminable
disputa entre ellos de rechazo y forzamiento.
Esta anorexia puede
desaparecer si se logra cambiar la presión que se ejerce sobre el niño,
tanto al alimentarlo como en cualquier otra actividad, como también una
profunda comprensión de la situación por parte de la madre, esto incluye
poder separarse un poco en la relación con su hijo y no tomarlo como
algo personal en contra de ella, es decir, entender que el niño puede
tener la posibilidad de decir no.
R. Debré
hace la diferencia entre el hambre y el apetito; el hambre es la
necesidad fisiológica, mientras que el apetito es lo psicológico, eso
implica que una persona puede tener hambre y no querer comer, por ej. el
que hace una huelga de hambre, a eso le llama anorexia de oposición,
mientras que la desaparición del hambre es una enfermedad orgánica.
ANOREXIA DEL ADOLESCENTE
Aquí ya nos
diferenciamos de la anorexia del bebé, pues los fines son totalmente
distintos, mientras que en el bebé es una conducta de oposición, en el
adolescente el fin es exclusivamente para rebajar de peso, el
adolescente emprende una lucha contra el hambre, una lucha que nunca
termina de ganar ya que su imagen va a ser la de una persona obesa,
aunque este muy por debajo de su peso, pero esto no es suficiente,
inclusive se ayuda con exigentes actividades físicas, se induce vómitos,
utiliza laxantes y calcula con extrema precisión las calorías de cada
comida, etc.
¿QUE HAY DETRÁS
DE LA ANOREXIA?
La anorexia se da
principalmente en las mujeres y eso es debido a que la anorexia implica
un rechazo de los caracteres sexuales secundarios femeninos, es decir un
rechazo a su cuerpo ahora transformado por sus senos y por sus demás
formas naturales, implicando que la adolescente debe eliminar toda su
grasa para no adquirir esas formas que la convierten en mujer. Por esa
misma razón, uno de los síntomas es la pérdida de la menstruación por
falta de grasa.
La anorexia es un
constante desafío hacia los familiares y también hacia uno mismo,
desafío que en casos extremos puede llevarlos a la muerte, ya que los
adolescentes anoréxicos son omnipotentes y poseen una particular
sensación de inmortalidad extrema.
La anorexia no es
una enfermedad que comienza en la adolescencia, pues se viene gestando
desde la primera infancia, cuestionándose quien es.
Generalmente se dan
en adolescentes sumisos que quieren agradar a sus padres, que están
sobreexigidos y que se les impide la emergencia de sus afectos, esto
hace que se vaya gestando un clima propicio para el estallido de la
enfermedad en la adolescencia.
OBESIDAD Y BULIMIA
La obesidad se da
generalmente en tres períodos que abarcan la primera infancia, desde los
seis a los ocho años y también en la adolescencia. Al contrario de lo
que se cree, la obesidad no obedece a causas endocrinas, ni
hereditarias, aunque el medio ambiente familiar pueda provocar
tendencias a la obesidad por imitación, tal es el caso de un paciente
que tenía una pierna apenas más corta que la otra y al caminar cojeaba,
luego ese hombre adopta un hijo con ambas piernas normales pero que a la
hora de caminar tenía la misma cojera que su padre, es decir había
imitado su defecto físico.
Lo que obedece a la
obesidad es un exceso de grasas en los regímenes alimenticios y cuanto
antes se adquiera la obesidad, más difícil será erradicarla y cambiar el
hábito de comer.
¿CUALES
SERÍAN SUS CAUSAS?
En algunos casos
encontramos a madres con mala información , otras porque creen que los
chicos gordos son los más sanos, hay madres creen que van a prevenir
enfermedades con solamente alimentar a sus niños en forma excesiva y las
mayoría de los casos se debe a madres que ante cualquier molestia o
angustia que posee el niño lo calman con comida, acostumbrando a
solucionar todos sus inconvenientes con la ingesta voraz.
La mejor forma de
prevenir la obesidad en todos los casos es aprender a decodificar la
demanda de su hijo, a veces la demanda es por una angustia, por un
dolor, por miedo, etc. que requieren una actitud diferente para cada
una, pues si se intenta resolver por medio de una mamadera, en su vida
posterior cualquier inconveniente que tenga tenderá a solucionarlo por
la vía alimenticia, por lo que se desprende como fundamental la buena
comunicación entre el niño y su madre.
El tratamiento debe
implementarse con sumo cuidado y no solo deberá tratarse de limitar el
exceso de comidas, hecho que se recomienda consultar con el pediatra,
sino que se deberá buscar psicológicamente los puntos de conflicto del
niño, incluyendo a su madre, a su padre, aunque recalcamos que lo mejor
en estos casos es la prevención.
POTOMANIA
Esta
enfermedad se caracteriza por la necesidad irresistible de beber gran
cantidad de agua en el día. Se da en personalidades regresivas que buscan
una satisfacción primaria, si bien es cierto que la necesidad fisiológica
existe, el sujeto se fija en la satisfacción que le produce el beber
independientemente de su necesidad. Nótese que el placer estaría asociado a
la satisfacción más temprana, que es la del bebé que al nacer, mama de los
senos de su madre.
Su
tratamiento consiste en re-elaborar esa regresión que posee el sujeto
producida ante un conflicto que ha experimentado a edades tempranas.
LOS
CÓLICOS DE LOS PRIMEROS MESES
Muchos niños tienen dolores físicos desde su más temprana edad que se
manifiestan a través de su tracto digestivo. Los inconvenientes surgen
después de cada comida en donde al niño se le endurece el estómago y esto le
ocasiona fuertes dolores, que se repiten a lo largo del día y durante la
noche.
Algunas madres confunden el llanto del niño que tiene cólicos con el del que
tiene hambre, basta con palparle el estómago para darse cuenta del dolor que
el niño está sintiendo, el niño se retorcerá , su llanto tendrá más fuerza y
no se calmará ni aunque se lo acune o se le de de comer nuevamente. Se puede
aliviar dicho dolor en forma temporaria con solo flexionarle suavemente las
piernas hacia el estómago, o administrarle los remedios que prescriba el
pediatra; sin embargo, es importante descubrir si hay factores psíquicos que
favorecen a ésta enfermedad., es decir, si vemos que el bebé cuando está al
cuidado de otras personas deja de tener los cólicos, es sin duda que algo
del medio familiar lo está perturbando y esa es su única manera de
transmitirlo.
¿Que es lo que al bebé le afecta?
Rene
Spitz menciona a madres con una excesiva demanda y de una fuerte ansiedad
con características agresivas, a veces encontramos a madres con humor
inestable y algunas oportunidades simplemente se trata de un ambiente
ruidoso. Otra de las causas encontradas es el de un exceso de cuidados que
no hacen más que molestar al bebé.
El
fin que se pretende no es señalar a la madre con un dedo acusador, sino por
el contrario, tratar de darle las herramientas necesarias para una educación
y crianza del niño más tranquila y más sana. La llegada de un niño trae
innumerables alegrías y es un acontecimiento maravilloso como pocos, pero
también es generador de un sinnúmero de responsabilidades que recaen en
forma total casi siempre en la madre y es muy probable que esto genere
angustias, tensiones, frustraciones, ansiedad, rechazo, etc.... lo que
proponemos es brindarle a ella un espacio para que pueda poder elaborar
todos esos sentimientos y emociones que lleva adentro y también darle el
apoyo que necesite.
ASMA
Esta
enfermedad, es causada por una obstrucción en los bronquios que dificulta la
normal respiración. Generalmente es una enfermedad alérgica, que se da
cuando el niño respira el pneumoalérgeno (elemento alérgico que produce
dicha obstrucción).
En el
bebé se instala durante los primeros meses de vida, si bien su pronóstico
depende de la frecuencia de las crisis, se podría establecer que
generalmente desaparecen al tercer año. Son causantes del asma los
conflictos psicológicos por los que atraviesa el niño en su entorno, ya que
el asma generalmente se da en niños dependientes y madres sobreprotectoras
que les cuesta muchísimo desprenderse de su hijo. Son madres que dificultan
el establecimiento de una relación dual, impidiendo que el niño evolucione
hacia su primera separación de la madre.
Como
en todas las enfermedades anteriores, es indicador el vínculo entre el asma
y la relación del niño con sus padres, relación que comienza no cuando el
niño pueda recordar, sino cuando empieza a gestarse su psiquismo. Dijimos
antes que el asma del niño es alérgica, pues bien la alergia es un rechazo y
el bebé o el niño están manifiestando su rechazo de una manera muy sutil
ante las tensiones que él estaría soportando y de las que no se puede
desprender.
Los
niños perciben e incorporan todo lo que ocurre en su medio: alegría,
tensiones, tranquilidad, ansiedad, agresión etc. que de alguna manera
repercute en el organismo en la medida que a ese niño no se le permita poner
en palabras todo aquello que le está molestando, a su vez, en ocasiones, las
tensiones que el niño padece son vividas por él como algo habitual en las
familias, no teniendo más remedio que tratar de aceptarlas, aunque luego
repercutirán en su cuerpo, esto es porque en algún momento ceden las
defensas psíquicas que el niño se ve obligado a adoptar, quedando expuesta y
afectada su salud orgánica.
Concluimos haciendo hincapié en la prevención del asma, tratando que las
madres puedan asumir la separación progresiva de sus hijos, permitiéndoles
que ellos evolucionen hacia una infancia libre de conflictos y enfermedades
manteniendo los cuidados adecuados y necesarios para el bebé y el niño sin
llegar a extralimitarse.
CONSIDERACIONES FINALES
Los
estilos de vida familiar han cambiado dramáticamente en los últimos años,
con claras repercusiones en la crianza y cuidado de los niños, en la
interacción y comunicación de los miembros de la familia y en los modelos de
educación de los hijos. Nuevos acontecimientos vitales, hasta hace no mucho,
desconocidos, y que suelen implicar una mayor dosis de estrés para el
individuo, han hecho irrupción en la vida de muchos niños y jóvenes. Su
relación con el padecimiento de procesos pediátricos y psiquiátricos es una
línea de investigación de gran interés en Pediatría y Psiquiatría.
Las
características del medio familiar juegan un papel destacado en el asma, la
depresión y los intentos de suicidio y tienen efectos a largo plazo. La
pérdida de uno de los padres es frecuente en los adultos que padecen
depresión, y la separación o divorcio, un acontecimiento vital altamente
estresante, se acompaña muchas veces de trastornos de ansiedad, depresión y
trastornos de conducta en los niños y adolescentes, y de problemas de
adaptación personal y social en la vida adulta.
Los
niños que sufren enfermedades pediátricas están sometidos a mayores niveles
de estrés que los niños sanos, circunstancia especialmente destacada en el
asma. El medio socioeconómico desfavorecido, el deficiente rendimiento
escolar, la pérdida o ausencia de uno de los padres y las discusiones
paternas son los AV más frecuentes. Por otra parte, el papel del estrés en
el desencadenamiento y mantenimiento de las enfermedades psiquiátricas
parece fuera de discusión, con un claro aumento de la morbilidad en los
individuos que viven situaciones estresantes.
La segunda mitad del siglo XX
se ha caracterizado por importantes avances en los derechos humanos, la
atención médica, y el nivel de vida de los ciudadanos. Sin embargo, a lo
largo de los últimos años, se están produciendo cambios sociales que afectan
muy directamente a la institución familiar y que afectan al cuidado y
crianza de los niños. Históricamente la sociedad ha tenido como objetivo
prioritario atender las necesidades de los adultos, relegando a los niños a
un lugar secundario. Tal vez en este final de siglo ha llegado el momento de
hacer compatibles las ventajas del progreso del mundo de los adultos con el
correcto cuidado y educación de los niños.
Sabemos la
importancia que tienen los sentimientos sobre nuestro soma, ya desde antes
de nacer, y así será durante toda nuestra vida, pero en muchas ocasiones no
llegamos a darnos cuenta de su influencia decisiva. Estamos acostumbrados a
la medicina tradicional, instaurada en nuestra sociedad como “ciencia”, y va
a costar mucho esfuerzo y tiempo ir concienciando a esta sociedad de la
forma holística del ser humano y la necesidad de acudir a la medicina
psicosomática, que no se diferencia de la medicina tradicional más que en
esto: la medicina psicosomática no reconoce menos importancia que la
medicina general a los trastornos orgánicos, sino que da más importancia a
los factores psíquicos que a la biología.
Queremos
hacer una aclaración: cuando hablamos de sentimientos estamos incorporando
en ellos las cogniciones, las vivencias presentes y las pasadas.
Creemos
que la interacción mente-cuerpo y la frágil frontera entre las enfermedades
psicosomáticas y las biológicas está suficientemente descrita en el capítulo
2: un intento de definición (pág. 6 y 7).
Del mismo
modo, damos mucho peso a la influencia que tiene en nuestra salud psíquica y
física la relación de objeto que se establece en la infancia.
ANEXOS
La familia psicosomática:
Un
modelo orientado desde la terapia sistémica
La profunda preocupación que se genera en
las ocasiones en las que el psicólogo se enfrenta al tema de las
enfermedades psicosomáticas, ha guiado sus pasos hacia la búsqueda de un
modelo efectivo de tratamiento. Tarea que resulta en gran medida difícil,
por encontrase el estudio de los desórdenes psicosomáticos matizado por
problemas substanciales tanto en el plano metodológico interpretativo como
operativo.
Si
llevamos a cabo un recorrido por la historia de las diversas investigaciones
que sobre dichos síndromes se han realizado encontraremos que los modelos
médico, psicodinámico y conductual han representado las principales líneas
de estudio.
Dentro de las explicaciones de estos modelos se especifican tres componentes
fundamentales: el biológico, el psicoemotivo y el socioambiental, en donde,
dependiendo de la atención que depositen sobre uno de estos componentes
(descuidando frecuentemente los otros o en ocasiones, se trata de
relacionarlos); Se plantea un criterio de concatenación lineal, es decir, se
establece una causalidad al modo de eslabones sucesivos de una cadena, de
tal manera que uno es puntuado como la "causa" del que le sigue en el
tiempo, esta acción es lo que se ha denominado causalidad lineal de la
enfermedad.
Para
cualquiera de estos modelos resulta claro que elegir alguno de estos tres
componentes como punto de partida, en una cadena lineal permitirá explicar y
operacionalizar a su vez la estrategia o estrategias terapéuticas
utilizadas, recurriendo a hipótesis "somatogéneticas", "psicogéneticas" o "sociogéneticas"
de la enfermedad psicosomática (Onnis, 1990).
Por
tal razón, estas posturas han impuesto, inevitablemente, interpretaciones
reductivas de la enfermedad psicosomática al proponer concepciones
mecanicistas, en donde se recurre a operaciones analíticas por fragmentación
y división, incurriendo en un error de simplificación, confundiendo la parte
con el todo (cuando el todo no es la mera suma de las partes). Lo que lleva
a una limitación en la maniobra terapéutica.
En
consecuencia, la búsqueda de una visión que refleje la complejidad de los
fenómenos observados, la coparticipación simultánea de los múltiples
componentes que entran en juego y específicamente la correlación entre los
mismos componentes, que en vez de encontrarse lineal y temporalmente
ordenados, interactúan recíproca y circularmente entre sí se convierte en
una tarea importante.
El
pensar en tal vez sustituir los modelos lineales por otros modelos en donde
se pudiera pensar en términos de causalidad circular donde se pueda
enfatizar la importancia de las correlaciones recíprocas entre los
diferentes componentes: biológicos, psicológicos y sociales, resultaría muy
útil.
Es en
especial el modelo sistémico el que en los últimos años ha suscitado un
interés y aplicación importante en el sector de las ciencias humanas y más
específicamente, el campo de la psicosomática (Minuchin, 1978; Pardo, 1984 y
Onnis, 1990).
A
partir del cambio gestado en los años 50's, donde se inicia una ruptura en
el como era posible pensar lo psicológico, y cambiar este pensamiento ahora
ya no sólo como un proceso meramente intrapsíquico sino como una
construcción que tiene que ver con el contexto natural del individuo y sus
interrelaciones con los sistemas con los que entra en contacto.
El
modelo sistémico pone énfasis ya no en el estudio de las partes aisladas y
fuera de contexto de un fenómeno, sino en la búsqueda de las "conexiones"
entre ellas, con la plena convicción de que se puede percibir el fenómeno
sólo en el seno de las interacciones recíprocas.
En
contraste con las aproximaciones individualmente orientadas, la perspectiva
sistémica incluye los componentes extraindividuales del proceso
psicosomático los cuales siempre habían sido considerados periféricos a los
marcos conceptuales individuales. Explorando la influencia pasada de los
miembros de la familia en el desarrollo de los síntomas, así como también
explorado la influencia de los miembros de la familia en el mantenimiento de
esos síntomas en el presente.
Del
estudio que se ha realizado con familias que tienen un miembro que padece un
problema psicosomático, principalmente en niños (Familias Psicosomáticas),
se postula que se presentan determinados tipos de organización familiar
están estrechamente relacionados en el desarrollo y mantenimiento de
síndromes psicosomáticos, en donde los síntomas (de dichos niños) juegan un
papel importante en el mantenimiento de la homeostasis familiar (Minuchin,
1978). Por lo que el síntoma no puede ser definido solamente como la
conducta de un miembro de la familia sino como producto de la interacción de
todos los miembros, en otras palabras ahora la acción de una parte, es
simultáneamente, la interrelación de otras partes del sistema.
Desde
esta óptica se establece la existencia de tres factores que en conjugación
facilitan el desarrollo de enfermedades psicosomáticas en niños (Minuchin,
1978; Pardo, 1984):
1)
El niño se encuentra fisiológicamente vulnerable, es decir, se encuentra
presente una disfunción orgánica específica, esta vulnerabilidad se
encuentra relacionado a factores hereditarios en la familia.
2)
La familia de estos niños presenta 4 características transaccionales que
proveen el contexto para utilizar la enfermedad como un modo de comunicación
y protección de la homeostasis.
Dichas pautas transaccionales son conocidas como:
A.
Amalgamamiento que se
refiere a una forma extrema de proximidad e intensidad en las interacciones
familiares, los miembros de la familia se encuentran sobreinvolucrados
recíprocamente.
B.
Sobre protección que
alude al alto grado de preocupación de los miembros de la familia por el
bienestar de todos, los cuales se encuentran hipersensibles a las señales de
tensión que denotan la aproximación de niveles peligrosos de conflicto.
C.
Rigidez, aspecto que
caracteriza más constantemente a los sistemas patológicos, la familia es
particularmente resistente al cambio, sus relaciones con el exterior son
particularmente escasas y se busca la conservación de la propia homeostasis.
D.
Falta de resolución del
conflicto a través de una serie de mecanismos para evitar y no agravar el
desacuerdo que se presente, ocultándolo para que no estalle nunca
abiertamente.
Ninguna de estas características sola parece suficiente para
despertar y fortalecer los síntomas psicosomáticos. Sin embargo, este grupo
de patrones es considerado como característico de un proceso familiar que
estimula la somatización.
3)
El niño enfermo juega un papel muy importante en los patrones de evitación
de conflicto de la familia, dicha función es una fuente importante de
reforzamiento para sus síntomas.
Visto
desde este punto de vista el síntoma del paciente adquiere un nuevo
significado dentro del sistema, convirtiéndose en un regulador del sistema
familiar. La efectividad del síntoma en la regulación de esta estabilidad
interna refuerza tanto la continuación del síntoma como de los aspectos
particulares de la organización familiar en el cual emergió.
Por
tal motivo el proponer este modelo como otra alternativa que podamos
utilizar para ayudar a mitigar el dolor de las familias que tienen este
problema podría ser un tema de reflexión dentro de nuestra práctica como
profesionales de la salud mental.
Acontecimientos vitales y
trastornos psiquiátricos
Los
niños con trastornos psiquiátricos presentan una mayor frecuencia de AV y
sufren una cantidad de estrés mayor que los niños de la población general en
el año previo a la aparición de la sintomatología, no detectándose
diferencias significativas en función de la edad y el sexo. De hecho, se
calcula que el riesgo de padecer una enfermedad psiquiátrica aumenta entre
dos y siete veces cuando el sujeto está sometido a altos niveles de estrés,
y si se utiliza el concepto de riesgo atribuible puede deducirse que
las circunstancias biográficas estresantes están implicadas en la génesis de
la cuarta parte de los trastornos psiquiátricos.
La
cantidad de estrés que sufre el individuo a lo largo de la vida varía en
función de la edad, de tal forma que los adolescentes viven situaciones más
estresantes que los niños y que requieren un mayor esfuerzo de adaptación.
La
depresión es la enfermedad psiquiátrica que con más frecuencia se acompaña o
va precedida de acontecimientos de pérdida o separación. La pérdida de uno
de los padres durante la infancia es un AV frecuente en los antecedentes
personales de los adultos que tienen trastornos depresivos,
trastornos de ansiedad, intentos de suicidio y suicidio consumado. Los
estilos educativos de los padres y el modo de interacción padres- hijo ha
sido estudiado como un posible factor etiopatogénico de la depresión. En los
niños con depresión suele darse una relación poco satisfactoria desde el
punto de vista emocional con los padres, hermanos y otros familiares. A esto
hay que añadir que muchos niños deprimidos tienen un padre o una madre que
también padece un trastorno afectivo, con claras repercusiones en la
interacción de la familia y en la interacción del padre o madre enfermo con
el niño. Los hijos de padres afectados de depresión presentan tasas elevadas
de complicaciones perinatales, retrasos cognitivos y emocionales y ansiedad
a la separación de los padres. Cuando estos niños llegan a la edad escolar
tienen dificultades de socialización y con frecuencia sufren hiperactividad,
deficiente rendimiento escolar, enuresis y depresión. En la adolescencia los
conflictos de rebeldía, conductas oposicionistas y problemas de
socialización.
ESCALA DE ACONTECIMIENTO VITALES PARA NIÑOS
(6-11
años)
M.
Jesús MARDOMINGO, Silvia KLOPPE, M. Soledad GALLFC, Sección de Psiquiatría
Infantil, Hospital General Gregorio Marañón de Madrid
Acontecimiento vital / Puntuación
1
Muerte de uno de los padres 90
2
Separación del niño de los padres pasando a vivir con otras personas o
instituciones 90
3
Abuso sexual del menor 88
4
Abandono del hogar de uno de los padres 82
5
Alcoholismo del padre o de la madre 79
6
Muerte de un hermano / a 79
7
Separación o divorcio de los padres 77
8
Toxicomanía de un miembro de la familia 75
9
Condena a prisión de uno de los padres por 1 año o más tiempo 67
10
Enfermedad grave del niño con necesidad de tratamiento hospitalario 65
11
Enfermedad psiquiátrica de uno de los padres 64
12
Enfermedad grave de uno de los padres que necesita tratamiento hospitalario
61
13
Descubrimiento de ser adoptado 60
14
Nuevo matrimonio de uno de los padres 55
15
Deficiente rendimiento escolar a lo largo de un año 54
16
Aumento de las discusiones con los padres 54
17
Muerte de un amigo íntimo o de un familiar 53
18
Aumento de las discusiones entre los padres 52
19
Cambio de colegio 51
20
Grave enfermedad de un hermano / a con necesidad de tratamiento hospitalario
50
21
Cambio de la popularidad del niño entre los amigos 49
22
Nacimiento de un hermano / a 47
23
Muerte de un abuelo 47
24
Abandono del hogar de un hermano / a 46
25
Incorporación de la madre al trabajo a tiempo completó 46
26
Suspensión de la escolaridad 45
27
Problemas con un profesor o materia escolar 45
28
Cambio del nivel económico de los padres 44
29
Comienzo de la escolarización 42
30
Pena de prisión inferior a 30 días de uno de los padres 42
31
Pérdida del trabajo de uno de los padres 42
32
Cambio de trabajo del padre, con aumento del tiempo de ausencia del hogar 39
33
Excelente éxito personal 38
34
Aumento de las discusiones con los hermanos 36
35
Traslado a un domicilio nuevo 35
36
Embarazo de una hermana soltera 33
37
Incorporación de un tercer adulto a la familia 31
38
Descenso del número de discusiones entre los padres 24
39
Descenso del número de discusiones con los padres 23
40
Descenso del número de discusiones con los hermanos 22
ESCALA DE
ACONTECIMIENTO VITALES PARA ADOLESCENTES (12-18 años)
M' Jesús
Mardorningo', Sergio González Garrido*' Sección de Psiquiatría Infantil,
Hospital General Gregorio Marañón de Madrid Servicio de Psiquiatría del
Hospital Universitario de Ntra. Sra. de Valine de Sevilla
Acontecimiento vital / Puntuación
1 Muerte de
uno de los padres 91
2 Abuso
sexual del menor 91
3
Alcoholismo del padre o de la madre 80
4 Muerte de
un familiar 51
5 Separación
o divorcio de los padres 83
6
Toxicomanía de un miembro de la familia 65
7 Condena a
prisión de uno de los padres 80
8 Enfermedad
grave del adolescente 77
9 Enfermedad
psiquiátrica de uno de los padres 71
10
Enfermedad grave de uno de los miembros de la familia 60
11
Deficiente rendimiento escolar a lo largo de un año 56
12 Aumento
de las discusiones con los padres 61
13 Muerte de
un amigo íntimo 72
14 Aumento
de las discusiones entre los padres 62
15 Cambio de
colegio 45
16
Nacimiento de un hermanito/a 48
17 Abandono
del hogar de un hermano/a 46
18
Suspensión de la escolaridad 51
19 Problemas
con un profesor 48
20 Cambio
del nivel económico de los padres 46
21 Pérdida
del trabajo de uno de los padres 52
22 Aumento
del tiempo de ausencia del hogar de uno de los padres 45
23 Excelente
éxito personal 46
24 Aumento
de las discusiones con los hermanos 37
25 Traslado
a un domicilio nuevo 32
26 Embarazo
de una hermana soltera 40
27 Descenso
del número de discusiones entre los padres 31
28 Descenso
del número de discusiones con los padres 29
29 Descenso
del número de discusiones con los hermanos 26
30
Enfermedad o lesión grave de un amigo íntimo 57
31 Nuevo
trabajo del padre 27
32 Embarazo
de la novia (hombres) 76
33 Quedarse
embarazada (mujeres) 90
34 Nuevo
novio/a 52
35 Suspender
un curso 60
36 Tener un
trabajo 51
37 Tener
problemas con la policía 70
38 Romper
relaciones con el novio/a 65
39
Reconciliación con el novio/a 44
40 Aborto de
la novia (hombres) 68
41 Tener un
aborto (mujeres) 87
42 Problemas
con los compañeros de clase 51
43 Ir a la
cárcel 90
44 Nuevo
padrastro o madrastra 78
45 Inicio de
las relaciones sexuales 68
46 Falta de
aceptación de la propia imagen corporal 70
47 Fuga del
hogar 74
Estudios y estadísticas
Estadísticas de
atención al 31/07/2001
Informe estadístico: sobre los perfiles
de los pacientes que consultaron desde:
el 21/09/1999 al 31/07/2001
Total de consultas:
3.414
Forma de consulta:
Individuales:
2.841
Familias: 326
Parejas:
247
Por Edad: de 2.841
Niños hasta 13 Años:
289
Adolescentes hasta
18 años: 938
Adultos hasta 70 años: 1.487
Ancianos:
127
Por zona:
Capital Federal:
1.815
Gran Buenos Aires:
1.599
Por tipo de
cobertura en salud:
Con algún tipo de
cobertura Social / Sindical o Prepaga: 923
Sin ningún tipo de
cobertura: 2.491
Por motivos
manifiestos de Consulta:
De las consultas
Individuales: 2.841
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS: Miedos, ataques de pánico, fobias, angustia, ansiedad,
depresión, compulsiones o rituales: 993
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Problemas de Pareja, problemáticas con
los hijos, los padres, los hermanos, amigos y compañeros, laborales,
societarios y de estudio.
Separaciones y duelos: 448
Consultaron por
TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, anorexia, Obesidad: 395
Consultaron por
ADICCIONES: Alcoholismo y drogadependencia: 309
Consultaron por
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Asma, gastritis, úlceras, Soriasis y otras:
182
Consultaron por
TRASTORNOS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia: 117
Consultaron por
PROBLEMAS SEXUALES: Evolutivos, Impotencia, eyaculación precoz, frigidez,
anorgasmia, vaginismo, dudas de identidad sexual, problemáticas en relación
al tamaño o forma de los órganos sexuales: 94
Consultaron por
ORIENTACIÓN VOCACIONAL OCUPACIONAL: 146
Consultaron por
VIOLENCIA FAMILIAR: 28
Consultaron por
SÍNTOMAS ESCOLARES: 85
Consultaron por
OTROS problemas no catalogados: 44
Motivos
manifiestos de Consulta por Edades:
De los Niños hasta
13 años: 289
Consultan por
SÍNTOMAS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresíon,
compulsiones, rituales, hiperquinesis: 97
Consultan por
SÍNTOMAS ESCOLARES: Problemas de Aprendizaje, déficit atencional: 85
Consultan por SÍNTOMAS PSICOSOMÁTICOS: Enuresis, encopreis, asma, etc:
66
Consultan por
SÍNTOMAS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, anorexia, obesidad:
21
Consultan por
SÍNTOMAS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de relación con
los padres, los hermanos, los amigos y compañeros: 8
Consultan por SÍNTOMAS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia, pesadillas, pavores
nocturnos: 12
No están computadas las entrevista a los padres para los tratamientos con
niños, salvo que estén en tratamiento.
Motivos
manifiestos de Consulta por Edades:
De los Adolescentes
hasta 18 años: 938
Consultan por
SÍNTOMAS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión,
compulsiones, rituales: 341
Consultan por
SÍNTOMAS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas con los padres,
con hermanos y amigos, de pareja, en los lugares de estudio, separaciones y
duelos: 184
Consultan por
SÍNTOMAS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, Anorexia, obesidad, problemáticas del
esquema corporal relacionados al peso: 201
Consultan por
SÍNTOMAS DE ADICCIONES: Alcoholismo, tabaquismo, drogadependencia:
121
Consultan por
ORIENTACIÓN VOCACIONAL: 83
Consultan por OTROS
SÍNTOMAS NO CATALOGADOS: 8
Motivos
manifiestos de Consulta por Edades:
De los adultos de 18
hasta 70 años: 1487
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión
compulsiones, rituales: 493
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de pareja,
problemáticas con los hijos, los padres, los hermanos, amigos y compañeros,
laborales, societarios y de estudio en los distintos niveles. Separaciones y
duelos: 225
Consultaros por
ADICCIONES: Alcoholismo y drogadependencia: 186
Consultaron por
TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, anorexia, obesidad:
173
Consultaron por
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Asma gastritis, úlceras, soriasis y otras:
110
Consultaron por
PROBLEMAS SEXUALES: Evolutivos, impotencia, eyaculación precoz, frigidez,
anorgasmia, vaginismo, dudad de identidad sexual, problemas en relación al
tamaño o forma de los órganos sexuales: 93
Consultaron por
TRASTORNOS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia, pesadillas, pavores nocturnos:
84
Consultaron por ORIENTACIÓN VOCACIONAL OCUPACIONAL:
63
Consultaron por
VIOLENCIA Familiar: 28
Catalogado dentro del modo de atención individual.
Consultaron por
OTROS problemas no catalogados: 32
Motivos
manifiestos de Consulta por Edades:
De los ancianos, mas
70 años: 127
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión
compulsiones, rituales: 62
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de pareja,
problemáticas con los hijos, los hermanos, amigos y compañeros, laborales,
societarios. Separaciones y duelos: 31
Consultaros por
ADICCIONES: Alcoholismo y drogadependencia: 2
Consultaron por
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Asma gastritis, úlceras, soriasis y otras:
6
Consultaron por
PROBLEMAS SEXUALES: Evolutivos, impotencia, eyaculación precoz, frigidez,
anorgasmia, vaginismo, dudad de identidad sexual, Problemas en relación al
tamaño o forma de los órganos sexuales: 1
Consultaron por
TRASTORNOS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia, pesadillas, pavores nocturnos:
21
Consultaron por
OTROS problemas no catalogados: 4
De las Consultas
de Familias: 326
Consultaron por
PSICOSIS: Esquizofrenia, Paranoia, Enfermedades Bipolares (maníaco
depresivas): 104
Consultaron por
TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis Emotivas, problemáticas con los
hijos, los padres, los hermanos: 83
Consultaron por
ADICCIONES: Alcoholismo, drogadependencia de algún integrante de la familia:
37
Consultaron por
VIOLENCIA FAMILIAR: 98
Consultaron por
OTROS problemas no catalogados: 4
No están catalogadas
en éste grupo las Consultas por Niños, dichas consultas se desglosan en la
categoría NIÑOS
De las Consultas
de Parejas:
Consultan por
TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de relación,
celos y separaciones: 121
Consultan por
PROBLEMAS SEXUALES: Impotencia, eyaculación precoz, frigidez, anorgasmia:
89
Consultan por
PROBLEMAS DE FERTILIDAD: 37
BIBLIOGRAFÍA
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Ed. Médica y Técnica.) (Agotado).
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Juan Coderch
(1979); Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Ed. Herder
Paul Bernard y
Symone Trouvé (1978) Semiología psiquiatric. Barcelona: Ed. Masson
Apuntes del
curso “Los fenómenos psicosomáticos en la práctica clínica” impartido por el
IPB Institut de Psicosomática Barcelona.
Bécache, A.
“Enfermos psicosomáticos” en: manual de psicología patológica.
Bergeret Cap. II. Ed.
Toray Masson.
Consultas en
Internet, especialmente estadísticas.
Apolonia Manchón y Elisa Urbano
Psicólogas
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