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ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS INFANTO-JUVENILES

 -Sólo profesionales-

ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS INFANTO-JUVENILES

Introducción

Definición “Intento de definición” respaldada por las distintas teorías

Cuál es su raíz La importancia de la relación de objeto     

Cuál es su enfoque actual La medicina psicosomática

Etiología de los trastornos psíquicos

Neurosis

 Concepto de histeria de conversión

Concepto de histeria de disociación

Personalidad histérica

La conversión psicosomática de la agresividad

Mecanismo de conversión de una emoción cotidiana en patológica   

La relación de objeto

Enfermedades psicosomáticas en bebés y niños

¿Porqué un bebé o niño enferma?

 El nacimiento precoz

¿Cómo poder afrontarlo?

Algunas enfermedades psicosomáticas infantiles

Insomnio 

Espasmo de glotis

Cefaleas funcionales

Anorexia

Anorexia mental del bebé

Anorexia del adolescente
¿Qué hay detrás de la anorexia?

 Obesidad y bulimia

¿Cuáles serían sus causas?

Potomanía
Los cólicos de los primeros meses
¿Qué es lo que al bebé le afecta?
Asma

 CONSIDERACIONES FINALES

La familia psicosomática: Un modelo orientado desde la terapia sistémica

Acontecimientos vitales y trastornos psiquiátricos

Escala de acontecimientos vitales para niños (6-11 años) 

Escala de acontecimientos vitales para adolescentes (12-18 años) 

Estudios y estadísticas

BIBLIOGRAFÍA 

INTRODUCCIÓN

Existen distintas teorías que explican desde distintos enfoques las causas de las enfermedades psicosomáticas. Los psicoanalistas, como Joyce Mc Dougall, postulan que las personas que desarrollan dichas enfermedades tienen una tendencia a ignorar las señales de su cuerpo, o en el caso de ser registradas, las consideran desprovistas de importancia. Son individuos sobreadaptados, que ante momentos difíciles o traumatizantes parecen inquebrantables. Muchos de ellos presentan alexitimia, es decir, dificultad para registrar y expresar sus emociones; y a veces parecen algo desafectivos en sus relaciones con los demás. Michael Fain explica que los pacientes psicosomáticos tuvieron madres sobreprotectoras que hicieron lo posible para evitarles el dolor y, de esta manera interrumpieron el desarrollo normal de la unidad psicosomática. Estos niños tardarán más tiempo o presentarán problemas para registrar las sensaciones de su cuerpo.

Otra teoría es la de la "Especificidad de Respuesta" que se basa en la concepción de la debilidad genética de un órgano. Es decir, la persona tendría una parte de su cuerpo predispuesta para enfermar, independientemente del factor estresante. El tipo de enfermedad que puede surgir está determinado por el "eslabón más débil" dentro de su sistema funcional orgánico. Ante las mismas condiciones estresantes, un individuo más vulnerable (por constitución personal) es más probable que desarrolle un trastorno que otro individuo con menor predisposición. 

En la actualidad las teorías tienden a ser explicaciones multifactoriales en vez de estar centradas en único aspecto. Algunas sugieren la existencia de un estilo emocional negativo, definido por el predominio de un complejo de variables emocionales como la ansiedad, la depresión, la ira-hostilidad, que podría estar implicado en el desarrollo de múltiples trastornos físicos. Este tipo de evidencia sugiere la posibilidad de que exista un tipo general de persona predispuesta a la enfermedad caracterizado por la preponderancia de un estado emocional.

Otra teoría explica las causas de las enfermedades psicosomáticas en términos de personas predispuestas al estrés. Es decir, más propensas a exhibir conductas psicosomáticas.

La Asociación Psiquiátrica Americana hace una distinción de las formas en que los factores psicológicos influyen negativamente en el estado físico:

alterando el curso de una enfermedad (lo cual puede ser inferido por una estrecha asociación temporal entre los factores psicológicos y el desarrollo, exacerbación o retraso en la recuperación de la condición médica general),

interfiriendo con el tratamiento de la condición médica general (por ejemplo reduciendo la adherencia al tratamiento médico),

constituyendo un factor de riesgo adicional para la salud del individuo (por ejemplo, causando broncoespasmo en personas con asma)

Así mismo, establece seis tipos de factores psicológicos que pueden influir mediante alguna de las direcciones señaladas arriba:

Trastornos mentales. Un trastorno mental puede afectar significativamente al curso o tratamientos de una condición médica general (por ejemplo, una depresión mayor afecta adversamente al pronóstico del infarto de miocardio, el fallo renal o hemodiálisis).

Síntomas Psicológicos. Síntomas que, sin constituir un trastorno, afectan significativamente el curso o tratamiento de una condición médica general. Por ejemplo, los síntomas de ansiedad afectan negativamente el curso y severidad del asma, el síndrome del intestino irritable y la úlcera péptica.

Rasgos de personalidad o estilos de afrontamiento. El rasgo de hostilidad puede ser un factor de riesgo para la cardiopatía isquémica; un estilo de afrontamiento represor puede retrasar la realización de una operación quirúrgica necesaria.

Conductas desadaptativas relacionadas con la salud. Se trata de comportamientos nocivos para la salud, tales como el consumo de sustancias (alcohol, drogas, tabaco, etc.), el sedentarismo, las practicas sexuales poco seguras (p.ej., posibilidad de contagio de sida), el comer en exceso, etc.

Respuestas fisiológicas asociadas al estrés. Pueden afectar tanto al curso (desarrollo, precipitación, exacerbación, etc.) como al tratamiento de la condición médica.

Otros factores no especificados pueden inducir efectos adversos sobre el curso o tratamiento de condiciones médicas generales (por ejemplo factores demográficos, culturales o interpersonales).

En este trabajo se hará referencia a las enfermedades psicosomáticas, principalmente, cuando las personas afectadas por ellas son niños. Sin  embargo, no hay que descuidar que en algunos puntos, es necesaria la generalización con el fin de entender mejor cuales son los mecanismos y caminos que inciden en tales enfermedades.

DEFINICIÓN

Intento de definición respaldada por las distintas teorías 

Existe una dificultad para delimitar el campo psicosomático, ya que existen contradicciones en este término según se aplique a toda la medicina o que se restrinja a ciertos trastornos. 

Es delicado situar la frontera entre las enfermedades psicosomáticas y las biológicas, además de que, a su vez varía en muchos casos su grado de intensidad.  

Podemos recorrer toda la gama de enfermedades, desde aquellas en las que los factores biológicos, tóxicos, infecciosos, traumáticos o genéticos son determinantes, hasta afecciones en las que lo son los factores psicosociales, en forma de emociones, de conflictos actuales o antiguos. Pero ya se trate de unas o de otras, es preciso no perder de vista la unidad psicosomática del hombre enfermo. 

Porque, por ejemplo ¿qué hay más mecánico que un traumatismo?. Sin embargo, muchos accidentes son actos fallidos que entran en el cuadro de la psicopatología de la vida cotidiana. Muchas veces, en los sujetos que son victimas de traumatismos, su propensión a los accidentes revela un factor emocional que perturba su equilibrio afectivo. 

Otro ejemplo que refleja estas interacciones es la tendencia a sufrir resfriados. Los desequilibrios emocionales provocan estrés y afectan al tono vascular, concretamente a nivel de las vías respiratorias superiores, que albergan bacterias o virus saprofitos. El estrés a su vez influye en la bajada de defensas.  El estado mental interviene de forma indirecta, pero real, en la resistencia a las enfermedades infecciosas, influyendo sobre el terreno en el que los gérmenes patógenos ejercen su acción. 

Según cita Weiss y English: “La medicina psicosomática no reconoce menos importancia que la medicina general a los factores orgánicos, sino que valora más los factores psíquicos, con lo que devuelve a un antiguo principio su valor, según el cual el espíritu y el cuerpo no son elementos opuestos, sino interdependientes”.

Estudios clínicos efectuados en enfermos en los que se ha podido establecer todos los antecedentes biográficos han demostrado la existencia de una relación cronológica entre la evolución de su enfermedad y las vicisitudes de su vida afectiva. La situación que precipita al sujeto a la enfermedad revise para cada paciente una significación afectiva particular, porque está unida al pasado o a una problemática conductual no resuelta. Por esta razón tiene para él un efecto estresante. 

Por tanto, los afectos pueden, por una tensión emocional crónica inducir la producción de trastornos funcionales crónicos y después la lesión orgánica. Por otro lado, si la expresión motora o verbal de la agresividad o de la ansiedad está bloqueada, las descargas del sistema nervioso central son devueltas hacia el sistema vegetativo, produciendo desórdenes patológicos en el funcionamiento de los órganos. 

Se ve así que la causalidad de la enfermedad no es lineal ni unívoca, sino multifactorial. 

CUÁL ES SU RAÍZ

La importancia de la relación de objeto 

El psicoanálisis ha establecido la importancia de la relación de objeto y ha permitido comprender el origen de los trastornos a partir de la historia de la relación del sujeto con su medio. 

Los enfermos psicosomáticos parecen haber sufrido una fragilización en este sentido al principio de su desarrollo, en el estadio preobjetal exactamente, edad preverbal, en la que lo orgánico y lo fisiológico, lo psicológico y lo relacional son indistintos y donde la indiferenciación de sujeto-objeto convierte al sujeto en extremo dependiente de su madre.

Si en este estadio el sujeto sufre una fuerte frustración de las satisfacciones indispensables, sea por  una enfermedad o por falta de cuidados o afecto puede desarrollar un conflicto que posteriormente se puede reactivar. 

Vemos en los enfermos psicosomáticos una tendencia a utilizar defensas como la proyección y la introyección. En la tuberculosis, por ejemplo, vemos una respuesta de deseo de huída por repetición de la actitud de dependencia, y en la hipertensión una actitud de agresividad y lucha, y en el asma y ulcus gástrico una contradicción entre la actitud agresiva y de lucha y la actitud de dependencia.  

En los enfermos psicosomáticos la profunda necesidad de dependencia  y la intensidad de su agresividad les pondría en peligro si aceptasen la  evidencia de sus pulsiones libidinosas y agresivas. Son en apariencia bien adaptados socialmente y no dejan filtrar manifestaciones afectivas para que no emerjan sus deseos o represiones. Desde la histeria de conversión hasta la somatización hay una represión progresiva de los afectos, hay un enterramiento progresivo de los síntomas en el interior del cuerpo. El tratamiento ha de seguir un camino inverso.  

CUÁL ES SU ENFOQUE ACTUAL 

La medicina psicosomática. 

El objetivo de muchos autores como Alexander, Haliday, Boss, Delay y otros, sería introducir los aspectos subjetivos en la medicina. Se trataría de un nuevo enfoque de la medicina en la que habría que introducir “lo psíquico” en una disciplina que, por sus aspiraciones científicas, viene procurando excluir todo lo subjetivo de su campo. 

Otros autores dan esta batalla por perdida y optan por el establecimiento de una nueva disciplina: la psicosomática, que aunque sería distinta de la medicina, el psicoanálisis, la psicología y la psiquiatría, es muy difícil delimitarla con éstas otras. 

Otra opción plantearía la existencia de fenómenos psicosomáticos, que serían trastornos orgánicos cuya aparición y evolución no se corresponde con las enfermedades orgánicas habituales. En esta opción se daría una colaboración de las diversas ramas de la medicina: medicina interna, inmunología, pediatría, etc. Desde el punto de vista psicológico, estos trastornos podrían abordarse desde distintas orientaciones psicológicas. El peligro es la mezcla indiscriminada de conceptos con lo que su aplicación perdería todo su valor terapéutico. 

Estos trastornos orgánicos desencadenados o agravados por causas psíquicas han de ser analizados de una forma seria, amparados por una teoría rigurosa, pues se hallan implicados tanto lo psíquico como lo biológico.

La implicación de lo psíquico y lo biológico lo podemos constatar, ya que no existen trastornos psicoafectivos que no afecten al cuerpo en sus manifestaciones, por ejemplo la angustia, la excitación, la depresión, la rabia. Pero también vemos que las enfermedades orgánicas también provocan trastornos psicoafectivos, como por ejemplo preocupación, temores, tristeza, angustia, etc. 

En todo caso, esta interrelación ha de ser probada de una forma rigurosa para aconsejar una intervención terapéutica, distinguiéndolos de los acontecimientos que forman parte de la normalidad.

Etiología de los trastornos psíquicos 

Dentro de este apartado incluimos las alteraciones somáticas en general del ser humano, es decir, la etiología de los trastornos psíquicos de los adultos, los niños y los adolescentes para tener en principio una visión general. De todas formas, en lo que vamos a profundizar en este trabajo, tal como indica su título, va a ser en las enfermedades psicosomáticas infanto-juveniles..

Comenzamos definiendo la neurosis para posteriormente mejor entender las histerias, tanto las de conversión como las de disociación, y la personalidad histérica. 

NEUROSIS 

Vemos en la neurosis que cuando el conflicto psíquico se expresa con modificaciones físicas como sensaciones de ahogo, vómitos, contracturas, no se halla tampoco ninguna alteración somática en su origen. El neurótico se siente asombrado de sus propias ansiedades, inhibiciones, temores, ideas que se imponen en su pensamiento, aparentemente en desacuerdo con su personalidad, pero a través de la técnica psicoanalítica se puede profundizar en el subconsciente y revivir, gracias a la transferencia sus primeras relaciones de objeto. Lo que parecía inconexo e incomprensible se muestra claro y comprensible con su personalidad. 

Las disfunciones somáticas pueden ser sensoriales y subjetivas, pero subjetivamente reales, ya que aunque no exista ninguna lesión orgánica en su origen por ejemplo una cefalea, de origen psicógeno es verdaderamente dolorosa para el paciente, no imaginaria como se suele creer. 

Freud distinguió dos grandes grupos de las neurosis actuales:

  • Las neurosis de ansiedad y la neurastenia.
  • El de la psiconeurosis formado por la histeria de conversión o neurosis fóbica y la neurosis obsesiva.

Las causas de la neurosis 

La neurosis parece desencadenarse por situaciones de frustración, sufrimiento o decepción, como son los desengaños amorosos, los fracasos o dificultades profesionales, los cambios laborales, sociales o familiares bruscos. Suele ocurrir en los periodos de vida criticas: en la pubertad, entrada en la edad adulta, matrimonio, inicio de involución en el hombre, etc. De todas formas, las dificultades reales de la vida no bastan para que se produzca una alteración psíquica duradera como la neurosis, es necesario que previamente exista un factor interno determinado por la evolución infantil que las haga patógenas. Este factor es determinado por la frustración interna o conflicto neurótico, por lo tanto, la frustración interna (que es la importante) y la externa se complementan. 

Concepto de neurosis histérica 

Detrás de la sintomatología existen unos rasgos característicos de personalidad histérica que muestran de forma clara las distintas formas que adopta la histeria en su forma de expresión externa. 

Podemos distinguir la histeria de los trastornos psicógenos o funcionales, ya que los signos histéricos son siempre psicógenos, pero lo psicógenos para ser calificados de histéricos no basta con que sean funcionales, es decir, carentes de alteración somática en su origen, sino que además han de responder al propósito del inconsciente y que a través de los mismos el enfermo obtenga un beneficio primario. Por ejemplo una persona puede reaccionar ante un acontecimiento psíquicamente traumatizante con un vómito, pero solo se puede considerar este signo como reacción histérica si la fantasía inconsciente del enfermo posee un sentido que se expresa a la vez como un impulso reprimido y las fuerzas que a él se oponen. 

La histeria puede ser dividida en dos grandes formas: la histeria de conversión y la histeria de disociación.

 CONCEPTO DE HISTERIA DE CONVERSIÓN 

La conversión se trata de un proceso inconsciente por el que los conflictos intrapsíquicos generadores de intensa ansiedad, a causa de que los impulsos y afectos son reprimidos, las defensas actúan contra ellos, y se llegan a convertir en diferentes síntomas externos: motores, sensoriales, fisiológicos y psicológicos.  Por lo que puede decirse conversión somática y conversión psicológica. 

La histeria de conversión siempre expresa lo reprimido y las fuerzas represoras. Presenta la contradicción de que gratifica lo reprimido, pero castiga por esta gratificación.  

Los signos más característicos de este tipo de histeria son las conversiones somáticas, desarrolladas a partir de presiones psíquicas inconscientes. Los conflictos emocionales son  convertidos y expresados en síntomas somáticos localizados en distintas partes del cuerpo, con especial predominio en aquellas que se hallan bajo control voluntario. Para poder comprender el simbolismo de este lenguaje somático deberemos descubrir el simbolismo involucrado en los impulsos reprimidos, los antecedentes y los factores desencadenantes de la neurosis. 

Síntomas clínicos 

-         Síntomas paroxísticos

-          Crisis psicomotora histérica. Consiste en una crisis acompañada de pérdida de conciencia, con caída al suelo y convulsiones, muy similares a las crisis epilépticas, aunque se distingue de éstas por la intencionalidad y teatrabilidad, ya que el sujeto se muestra exagerado, mesándose los cabellos, llevándose la meno al corazón, agrediendo a quienes intentan contenerlo, etc. La duración de esta crisis suele oscilar desde unos minutos a varias horas. En muchas ocasiones se producen después de una excitación emocional. El sujeto reacciona ante los estímulos externos de quienes le rodean.

-          Crisis lipotímicas. Se diferencia de una lipotimia sincopal en que la pérdida de conciencia no es nunca completa y reacciona ante los estímulos externos. Se presenta después de un disgusto, tensión emocional, estado de miedo, etc. El enfermo cae de forma tal que no se lesiona en la caída.

-          Ataques catalépticos. El sujeto queda aparentemente dormido, sin que las personas que le rodean consigan despertarle. Al practicarle un electroencefalograma no se observan signos eléctricos del sueño. Es menos frecuente que los anteriores. 

-         Síntomas permanentes 

-          Trastornos motores.

o        Parálisis.  Pueden ser sistematizadas en la que pierden la capacidad para efectuar un movimiento determinado, o bien localizadas, o generalizadas, en la que toman la forma de hemiplejias o paraplejías.

o        Contracturas. Pueden afectar a la musculatura estriada y pueden ser, igual que las parálisis sistematizadas, localizadas o generalizadas. También pueden afectar a la musculatura visceral, en la que principalmente afectan al aparato respiratorio, al tubo digestivo y al aparato uro-genital. El histérico utiliza la motricidad visceral como una forma de modificar el propio cuerpo, en lugar de modificar el mundo externo, y como una forma de expresar deseos y sentimientos que no pueden ser expresados abiertamente. Por ejemplo: vómitos o náuseas puede significar que el enfermo no puede “tragar” esa situación. Las lesiones cutáneas, las urticarias, los edemas, etc. pueden  incluirse dentro de las alteraciones vasomotras.

-          Trastornos sensitivos.

o        Son comunes las anestesias, parestesias e hiperestesias, que no se corresponden con alteraciones neurológicas, ya que varía ante los distintos exámenes según sean las circunstancias personales del paciente, y es muy susceptible a la sugestión.

o        También son característicos los trastornos sensoriales, los más frecuentes son los visuales, en los que existen contradicciones, como por ejemplo que un paciente pueda leer pero no sea capaz de ver lo que ocurre a su alrededor. O que en otras ocasiones se presente  una ceguera histérica. La diferenciación es muy difícil de detectar,  pero en este caso los problemas se hallan asociados a reflejos pupilares intactos y motilidad normal de los globos oculares.      

                                  

 CONCEPTO DE HISTERIA DE DISOCIACIÓN

Psicológicamente disociación significa desunión, separación o escisión. Es decir, en la disociación existe un aislamiento de los distintos elementos de la personalidad, se produce por lo tanto una inconsciente separación de una idea, impulso, comportamiento, etc. del conjunto de la vida psíquica, de forma que la integración de la personalidad queda rota. 

Hablamos de histeria de disociación cuando estos procesos de disociación son tan intensos que no quedan referidos solamente a la vida psíquica inconsciente, sino que se presentan como estados patológicos, de forma clínicamente evidenciable. Es un tipo de respuesta defensiva inconsciente en forma de huida psicológica. 

Clínica 

-          Disociación fragmentaria

-          Despersonalización.

o        Individual. Sentimiento de pérdida de identidad personal, se siente a sí mismo como extraño o irreal.

o        Ambiental. Estos sentimientos de extrañeza e irrealidad se refieren al mundo circundante.

-          Amnesia histérica. La evocación de una parte de las propias experiencias queda fuera del alcance de la evocación voluntaria, por causas emocionales. 

-          Disociación simultánea. En este síndrome coexisten, disociadas entre sí, dos o más formas de funciones psíquicas (ideas, recuerdos, impulsos, etc.) y actividades físicas que son realizadas simultáneamente. El móvil reside en la necesidad de huir de un conflicto que produce ansiedad. 

-          Disociación alternante. Se trata de una disociación masiva, cuyos principales cuadros clínicos son el sonambulismo, el cual se produce en la infancia, las fugas  en las que el sujeto viaja sin una finalidad comprensible, hasta que súbitamente recobra su estado usual y se extraña al encontrarse lejos de su hogar, y la doble personalidad, en la cual dos fragmentos de la personalidad dominan de forma alterna la vida psíquica consciente, de forma que el enfermo se comporta como si tuviera dos personalidades.

 -          Estados disociativos de trance. Se caracteriza por una falta de respuesta a los estímulos ambientales. El trance puede durar varias horas o varios días, y suele estar relacionado con alguna situación emocional conflictiva.

 -          Disociación hipnótica. A través de la sugestión del hipnotizador, se instaura un estado de trance similar al anterior, durante el cual el sujeto de experimentación sufre una intensa focalización hacia su hipnotizador.

 PERSONALIDAD HISTÉRICA 

Los expertos afirman que todos los individuos que presentan síntomas clínicos de histeria poseen unos rasgos comunes, que aunque se pueden presentar en otros individuos, son especialmente frecuentes en la neurosis fóbica (llamada también histeria de angustia), la cual presenta gran afinidad con la histeria. 

Los rasgos de comportamiento externo más  importantes son: 

  1. Egocentrismo muy acentuado.
  2. Labilidad emocional, con sentimientos aparentemente intensos, pero volubles y cambiantes fácilmente.
  3. Tendencia al “actino-out”, con escasa o nula previsión de las consecuencias.
  4. Falta de inhibiciones y limitado autocontrol.
  5. Teatralismo, tiende al comportamiento dramático y a cierto tipo de exhibicionismo.
  6. Susceptibilidad ante la sugestión.
  7. Tendencia a la imitación por su elevado nivel de sugestibilidad.
  8. Escaso interés por el estudio y las realizaciones de orden intelectual.
  9. Superficialidad e inconstancia en sus relaciones con los demás.
  10. Aparente actitud de dependencia y necesidad de protección, contradictoriamente combinada con autoritarismo y habilidad para manejar a los otros.
  11. Incapacidad para amar profundamente. En las mujeres histéricas coexiste la frigidez con la coquetería, en incluso en ocasiones con la promiscuidad sexual.

Los rasgos y mecanismos profundos de la personalidad 

1.     Represión primaria y masiva.

2.     Capacidad para la conversión de los problemas psiquicos en fenómenos somáticos, realizando un verdadero “lenguaje de los órganos”.

3.     Fuerte tendencia a la regresión.

4.     Facilidad para la disociación.

5.     Utilización de abundantes mecanismos de defensa primitivos, como la negación, simbolización, ideación y formación reactiva.

6.     Escasa capacidad para la formación de sublimaciones. 

Etiología  

La teoría psicoanalítica presupone en la histeria una fijación del desarrollo psicosexual en el nivel de la fase edifica.

Lo característico de la histeria de conversión estriba en que la expresión de lo reprimido se expresa a través de modificaciones corporales, mientras que en las otras neurosis el afecto queda en lo psíquico.

El mecanismo de defensa característico de la histeria de conversión es la represión, de mantener fuera de la conciencia todo aquello que se refiera a impulsos prohibidos. 

Reacciones psicofisiológicas de la conversión histérica 

La nomenclatura estándar de la APA diferencia las reacciones de conversión de los trastornos psicofisiológicos, autonómicos y viscerales sobre la base de los siguientes criterios: 

Los síntomas de conversión:

Se expresan principalmente a través del sistema sensoriomotor voluntario.

El síntoma expresa un impulso, una idea, un afecto, etc.

La respuesta psicofisiológica a un afecto o impulso, consciente o no, que por su intensidad o duración puede dar lugar a una disfunción y a lesiones irreversibles.

Las reacciones psicofisiológicas:

Son el resultado del sistema de descarga del sistema nervioso autónomo.

  • No existe tal simbolización.

Aunque en la práctica las diferencias están lejos de ser tan nítidas y definitivas, ya que por ejemplo signos tradicionales de la histeria de conversión, como los vómitos, síncopes o nauseas, se hallan basados en alteraciones del sistema nervioso autónomo.

LA CONVERSIÓN PSICOSOMÁTICA DE LA AGRESIVIDAD 

Las pulsiones y los sentimientos agresivos se acostumbran a expresar en nuestra sociedad por medio de actividades como el trabajo, deportes, sexualmente, juegos, etc., o de forma imaginaria como son los sueños, por medio de los mecanismos de defensa como la proyección en espectáculos violentos (vemos por ejemplo la violencia que se despierta en un campo de fútbol), o en el cine en películas duras, etc.

Pero en muchas ocasiones estas sustituciones de la expresión de las pulsiones en forma de brusca agresividad, no son suficientes para neutralizar las frustraciones acumuladas, y entonces puede quedarse en el interior y descargarse directamente en el organismo, sin pasar por las modulación de las fantasías del inconsciente, y de este modo puede producir en el cuerpo una respuesta de un síntoma funcional u orgánico. 

Mecanismo de conversión de una emoción cotidiana en patológica

Comprenderemos de forma esquemática esta conversión, para diferenciar una emoción trivial y cotidiana de una patológica. Para ello veremos qué ocurre el los aparatos digestivo y cardiovascular. 

·         Comenzamos por el grado más ligero de afectación somática, que serían las emociones más triviales:

Por ejemplo, en el aparato digestivo vemos  que se expresa con la anorexia, la bulimia, la “bola esofágica”,  nauseas, vómitos, diarreas, etc.

En el aparato cardiovascular se expresa con taquicardias, palpitaciones, modificaciones al alza o a la baja de la presión arterial, etc. Es sabido que la cólera se expresa directamente por trastornos del aparato circulatorio. 

·         Pasamos a un grado más profundo de afectación somática con trastornos funcionales que son respuestas más elaboradas del organismo.

En el aparato digestivo la anorexia es más duradera, así como las nauseas o vómitos que se presentan y se asocian a situaciones mal toleradas, un ejemplo podría ser la obesidad. A nivel del colon las manifestaciones con colitis espasmódicas son frecuentes.

En el aparato cardiovascular se dan síntomas más graves, como los dolores precondiales, las lipotimias, los desvanecimientos, las falsas anginas de pecho, etc. Los pacientes que padecen estos trastornos con clasificados como  distonía vegetativa o trastornos vagosimpáticos.  

·         Finalmente, si el rechazo emocional prosigue, se puede llegar a síndromes lesionales, clasificados como enfermedad psicosomática. En el modelo biológico se expresaría diciendo que la cantidad de energía perturbadora, que se da según su intensidad y duración, es demasiado alta para la posibilidad de restauración del organismo, por lo que la célula entraría en un estado patológico, que agravándose podría incluso  perder su estructura y morir.

En esta clasificación  de enfermedad psicosomática es cuando la reacción agresiva pasa directamente al órgano, en lugar de permanecer en el cuerpo psíquico bajo la forma de fantasías de agresividad o mecanismos de defensa del inconsciente.

En el aparato digestivo han sido estudiados dos grandes síntomas psicosomáticos: la úlcera gastroduodenal y la rectocolitis hemorrágica.

A nivel del aparato cardiovascular se dan los infartos de miocardio y la hipertensión arterial crónica especialmente. Pero todos los otros aparatos pueden ser objeto de trastornos, como el aparato respiratorio con las crisis de asma psicosomática.

A nivel de piel son las reacciones vasomotrices: palidez, sonrojo, y todas las manifestaciones alérgicas.

En dermatología M Bolgert (1972) declaró a propósito de la psoriasis “el interrogatorio de los enfermos permite encontrar con una gran frecuencia agresiones o frustraciones psicológicas de diversa naturaleza en el origen de los abcesos”.

 

LA RELACIÓN DE OBJETO 

La relación de objeto, explica la forma en que la persona se relaciona con el mundo que lo rodea, que es el resultado complejo de una determinada organización de la personalidad. Desde esta perspectiva, el primer “objeto” para un niño sería la madre o el adulto significativo y la manera cómo se establece el vínculo entre madre e hijo es fundamental para el desarrollo de la personalidad. Spitz, ha hecho un importante aporte, pues investigó a fondo sobre el primer año de vida, estudiando sobre cómo se establece la relación de objeto, a través de observar directamente a lactantes, investigó cómo se desarrolla la díada madre - hijo, cómo evoluciona este vínculo, cuáles son las etapas y las alteraciones originadas en el trastorno de la relación.

 Para él, estos cuadros son una respuesta somática del niño a un fallo del medio, a la privación materna. Son las manifestaciones más tempranas de la enfermedad psicosomática, precursora de las enfermedades psicosomáticas posteriores. Que viene a ser la respuesta directa del bebé - quien como sabemos posee un “Yo” muy poco estructurado - a traumas que no puede dominar.  

Posteriormente en el proceso de desarrollo infantil que va de la dependencia absoluta a la autonomía relativa. Hay momentos claves o etapas críticas a las que los padres tienen que estar muy atentos con lo que le sucede al niño y especialmente por lo que les sucede internamente a ellos, en especial a la mamá, si ella ha sido el adulto significativo durante los primeros 2 años para el niño.  

Pues a los 2 años aproximadamente, con la adquisición de la marcha, se produce un impacto psicológico muy profundo en el niño, ya que ahora es él quien determina dónde ir manejando, según sus deseos y necesidades, su cuerpo en el espacio. Lo que le genera al niño sentimientos de fortaleza.  

De acuerdo con cómo viva el niño esta independencia o dependencia y a cómo esta situación sea tomada por la madre, para la Dra. Bekei se producen distintos tipos de relación del niño con la mamá, que pueden determinar, en el caso que no sean vividos en forma adecuada, efectos patológicos diversos.  

En su experiencia, en esta etapa la mamá puede fallar reforzando la dependencia excesiva o patológica, lo que lleva a la formación de enfermedades psicosomáticas.

La autora considera que conductas maternas diametralmente opuestas, pueden provocar trastornos idénticos, en esta fase en la que el niño manifiesta conductas de independencia (ya no siguen a los padres a todos lados, empiezan a decir “no”, no aceptan que los dirijan, quieren hacer las cosas solos, etc.) Si la mamá alienta la independencia del niño y no lo acoge cuando el niño se acerca a ella buscando ser reasegurado, puesto que inconscientemente rechaza que se aleje, el miedo del niño por perder definitivamente a la mamá, si se anima a alejarse, paralizará los intentos de éste de independizarse. Y de esta manera, la dependencia excesiva o simbiótica se perpetúa.  

Por otra parte, si la mamá pone obstáculos a los intentos de independencia del niño, negando su amor al niño cuando éste se afirma, el niño paraliza su proceso de independización. Frases como “Si sales a la calle, ya no te quiero”; “Si no te portas bien, me voy y te dejo solo”, confunden y angustian gravemente al niño en esta etapa.  

Finalmente, se logra un compromiso: para poder conservar el amor de mamá manteniendo la dependencia, y seguir construyendo su proceso de independencia y personalización simultáneamente, el niño tiene que enfermarse, instalándose la enfermedad psicosomática.  

Este es un aporte para reflexionar sobre los vínculos y la importancia de los padres y en especial la madre en los primeros años y de cómo podemos apoyar a nuestros hijos y ayudarlos a que crezcan sanos y fuertes en todo sentido.

ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS EN BEBÉS Y NIÑOS 

INTRODUCCION

Cuando un niño nace, requiere de un conjunto de cuidados especiales por parte de su madre, ya que de ahora en más el medio en el que le toca vivir le resulta hostil, agresivo; el recién nacido posee una fragilidad que lo hace muy vulnerable a virus, bacteria, golpes, etc.

El bebé que antes se encontraba totalmente abrigado, alimentado y protegido dentro del vientre de la madre ahora necesita adaptarse forzosamente a ese nuevo entorno, con la ayuda de ella y es allí donde comienza a incorporar lo que le llega del medio externo. Por esa razón en sus primeros tres meses establece una relación de dependencia casi exclusiva con la madre. Cuando hay fallas en ésta relación, o sea el bebé percibe irregularidades, climas de tensión o sus primeras necesidades no son satisfechas, esto lo puede expresar a través de su cuerpo por medio de enfermedades, que si bien terminan siendo orgánicas, son originadas desde su psiquismo, que se encuentra en estado de gestación. Por eso recalcamos los cuidados de las madres a sus bebés, no solo con respecto a sus necesidades elementales como ser el sueño, la eliminación de sus heces y orina, la respiración y la alimentación, sino a la relación que se establece entre ellos. El bebé percibe la voz y el olor de su madre, como así también las irregularidades, los estados de ánimo, de tensión, el cariño, la paciencia y la dedicación que le brinda la mamá e incluso el bebé sabe cuando y en que medida es deseado por sus padres. De allí surge que cualquier anomalía en ésta relación primaria podría ser nefasta para la futura personalidad del niño. Recordemos que en casos extremos algunos niños recién nacidos y hospitalizados, al no tener contacto con su madre ni con ninguna otra persona, han fallecido a pesar de haber estado bien alimentados, abrigados y dormidos.

Lo que les faltó es que los tocaran, los acariciaran, etc., que les hayan brindado el cariño que comúnmente una madre le entrega a su hijo.

René Spitz habla de tres etapas que son decisivas para el desarrollo de los niños y en las cuales se podría gestar el desarrollo de cualquier patología; estas son la etapa del tercer mes, el período de los seis a ocho meses y la mitad del segundo año.

También se da una ida y vuelta entre la mamá y el bebé, es decir, ella puede descodificar las necesidades y el estado de satisfacción de su hijo, a los que responde con gestos y actitudes instintivas que el niño percibe. Entre ellos se da una comunicación que va más allá de lo verbal; por eso la mamá, tal vez sin saberlo, va constituyendo los primeros rudimentos de la personalidad del niño, ya que si bien el niño nunca va poder recordar estas experiencias, ellas van a formar parte de la "huella mnémica", que son las primeras inscripciones en el psiquismo y que incidirán en el futuro desarrollo del niño.

Muchas madres se ocupan en forma casi exclusiva de los cuidados físicos del bebé, pero no siempre se comprenden los factores psíquicos que pueden ser los que originan diversas enfermedades psicosomáticas, pues como ya dijimos, muchas de ellas derivan de anomalías en las relaciones con el medio, fundamentalmente con su madre; dichas enfermedades se dan como una disfuncionalidad, ejemplo de ello son los cólicos del primer trimestre. Ya en la segunda parte del primer trimestre, hay una importante modificación en la estructura del niño, se da la adquisición de la primera sonrisa y también en éste período encontramos al niño un poco inestable, nervioso, su sueño es más frágil, comienzan los llantos que manifiestan su incomodidad, etc.

Más tarde, en el segundo semestre, observamos que el niño reconoce visualmente a su madre estableciéndose la primera relación de objeto, el niño diferencia a su madre de las demás personas y puede establecer una relación dual con ella. Michelle Fain en su libro " L’ enfant et son corps " nos dice que cuando esto se produce el niño concentra en su madre las dos pulsiones: La libidinal y la agresiva, lo que nos indica que es de esperar que el niño rechace y se enoje con su madre, es natural que se le permita expresar en forma moderada su agresión.

También en éste período se da la angustia de separación y por eso el niño emplea mecanismos defensivos para luchar contra la ansiedad que lo perturba: ( Desarrolla actividades de juego, adopta objetos transicionales que permiten reemplazar momentáneamente a su madre, realiza actividades autoeróticas y también motoras). Es de gran importancia poder tomar la distancia adecuada para el progreso del niño, es decir, facilitarle la separación paulatina de la madre.

Hacia el segundo año, el niño va dando una importancia cada vez mayor al aspecto intelectual, ya que según Piaget adquiere la función simbólica, con el acceso al pensamiento, al lenguaje entrando el pequeño en un nuevo mundo para conocer. Aunque también es el período de los conflictos: el niño se debate entre su independencia-dependencia de la madre, pues allí se dan el sentimiento de omnipotencia más el pensamiento mágico, que el niño todo lo puede, contrastado con esa necesidad de estar protegido por su madre.

En esta etapa, llamada pre-edípica se dan numerosas enfermedades como ser espasmo de glotis, insomnio, cóleras, etc. Aquí queda mucho por investigar, debido a que se están detectando numerosas patologías que sufren los adultos y que provienen de ésta época, que es el preludio de una fase vital para la vida posterior del adulto siendo parte del tránsito por el complejo de Edipo.

Finalmente nos cabe reflexionar sobre todo lo que es Un Bebé, ya que si bien destacamos como fundamental la visita del bebé al pediatra, no menos importante son los cuidados que es recomendable tener en su relación con la madre, porque el bebé estará incorporando en forma permanente lo vivido en dicha relación, recordando que su vulnerabilidad y dependencia los hace sumamente sensibles a cualquier desorden que perciben en su medio.

 ¿PORQUE UN BEBÉ O NIÑO ENFERMA?

nteriormente hablamos de la vulnerabilidad de los niños y el estado de dependencia con que nacen, esto nos indica que cualquier anormalidad que se produzca en el medio del bebé favorecerá la posibilidad de contraer o desarrollar una enfermedad. Las causas pueden ser múltiples, desde el carácter de la madre, su dedicación al niño, su grado de aceptación del mismo, el trato que le dé, etc. como también de otras circunstancias como ser condiciones adversas de vida de la familia, tensiones en la pareja, nacimiento de un hermano, modificaciones laborales a causa de la crianza del niño, etc.

Si el niño presenta una enfermedad al nacer, según Kriesler habría de investigarse los fenómenos psicológicos que rodearon al nacimiento del niño y que pueden ser generadores de una mala relación inicial con la madre y de problemas posteriores que el niño manifiesta a través de su enfermedad por ej.: después del nacimiento, muchas madres atraviesan un período difícil y se produce un rechazo, muchas veces inconsciente, hacia el bebé y el bebé lo refleja con una enfermedad psicosomática, como ser la obesidad, insomnio etc.

A. Carel destaca como el destino de ésta fase depende de la posibilidad que tenga la madre de elaborar la diferencia existente entre la representación del niño y su percepción real. Esto viene del hecho que toda madre durante su embarazo se plantea la posibilidad del nacimiento de su niño enfermo o deforme y este pensamiento se debe al fantasma de tener sentimientos de ser una mala madre y por ende ser la culpable del nacimiento del niño defectuoso. También sugiere Kriesler que si pensamos a la maternidad como la última fase de la maduración psicosexual de la mujer, se puede comprender que ésta situación está impregnada por todo un pasado actualizado por dicho acontecimiento y a veces cuestionado, si los viejos conflictos están mal elaborados.

Actualmente la función del padre ha cambiado en favor de una participación más activa en los cuidados del niño, aunque en los primeros meses la relación niño- madre es bastante estrecha y luego el padre se va incorporando paulatinamente tratando de interponerse entre la pseudo simbiosis formada por los dos primeros, para darse el triángulo madre - padre - bebé.

Si esto no se produce, se puede dar una relación que favorece la enfermedad psicosomática, reflejando la importancia de un equilibrio en la participación de ambos padres en los cuidados del niño.

Muchos ejemplos nos dan la pauta de la repercusión que tiene el padre en las enfermedades psicosomáticas, ya que es importante el lugar que tenga en esa relación, puede ser el de un padre con excesivos sentimientos maternales, un padre desinteresado, incomprensivo, o que está en constante presión para lograr los supuestos avances de su hijo; también es imprescindible el lugar que la madre le atribuye al padre delante del niño.

Otro aspecto a tener en cuenta son las condiciones sociales actuales: el trabajo de la madre, mayor proximidad del padre, el cuidado del niño confiado a otras personas, separación de la madre, pueden intervenir en la frecuencia y calidad de la patología precoz. Ej. Asma, Insomnio, etc.

EL NACIMIENTO PRECOZ

La vulnerabilidad y dependencia que trae el bebé al nacer, se agravan con los bebés prematuros en donde es necesario intensificar mucho más los cuidados.

Descartando las insuficiencias que se pueden producir en un parto prematuro, se debe tener sumo cuidado con las consecuencias que implican la atención del bebé, ya que por lo general éste debe estar en incubadora