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ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS INFANTO-JUVENILES

 -Sólo profesionales-

ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS INFANTO-JUVENILES

Introducción

Definición “Intento de definición” respaldada por las distintas teorías

Cuál es su raíz La importancia de la relación de objeto     

Cuál es su enfoque actual La medicina psicosomática

Etiología de los trastornos psíquicos

Neurosis

Concepto de histeria de conversión

Concepto de histeria de disociación

Personalidad histérica

La conversión psicosomática de la agresividad

Mecanismo de conversión de una emoción cotidiana en patológica   

La relación de objeto

Enfermedades psicosomáticas en bebés y niños

¿Porqué un bebé o niño enferma?

 El nacimiento precoz

¿Cómo poder afrontarlo?

Algunas enfermedades psicosomáticas infantiles

Insomnio 

Espasmo de glotis

Cefaleas funcionales

Anorexia

Anorexia mental del bebé

Anorexia del adolescente
¿Qué hay detrás de la anorexia?

 Obesidad y bulimia

¿Cuáles serían sus causas?

Potomanía
Los cólicos de los primeros meses
¿Qué es lo que al bebé le afecta?
Asma

 CONSIDERACIONES FINALES

La familia psicosomática: Un modelo orientado desde la terapia sistémica

Acontecimientos vitales y trastornos psiquiátricos

Escala de acontecimientos vitales para niños (6-11 años) 

Escala de acontecimientos vitales para adolescentes (12-18 años) 

Estudios y estadísticas

BIBLIOGRAFÍA 

INTRODUCCIÓN

Existen distintas teorías que explican desde distintos enfoques las causas de las enfermedades psicosomáticas. Los psicoanalistas, como Joyce Mc Dougall, postulan que las personas que desarrollan dichas enfermedades tienen una tendencia a ignorar las señales de su cuerpo, o en el caso de ser registradas, las consideran desprovistas de importancia. Son individuos sobreadaptados, que ante momentos difíciles o traumatizantes parecen inquebrantables. Muchos de ellos presentan alexitimia, es decir, dificultad para registrar y expresar sus emociones; y a veces parecen algo desafectivos en sus relaciones con los demás. Michael Fain explica que los pacientes psicosomáticos tuvieron madres sobreprotectoras que hicieron lo posible para evitarles el dolor y, de esta manera interrumpieron el desarrollo normal de la unidad psicosomática. Estos niños tardarán más tiempo o presentarán problemas para registrar las sensaciones de su cuerpo.

Otra teoría es la de la "Especificidad de Respuesta" que se basa en la concepción de la debilidad genética de un órgano. Es decir, la persona tendría una parte de su cuerpo predispuesta para enfermar, independientemente del factor estresante. El tipo de enfermedad que puede surgir está determinado por el "eslabón más débil" dentro de su sistema funcional orgánico. Ante las mismas condiciones estresantes, un individuo más vulnerable (por constitución personal) es más probable que desarrolle un trastorno que otro individuo con menor predisposición. 

En la actualidad las teorías tienden a ser explicaciones multifactoriales en vez de estar centradas en único aspecto. Algunas sugieren la existencia de un estilo emocional negativo, definido por el predominio de un complejo de variables emocionales como la ansiedad, la depresión, la ira-hostilidad, que podría estar implicado en el desarrollo de múltiples trastornos físicos. Este tipo de evidencia sugiere la posibilidad de que exista un tipo general de persona predispuesta a la enfermedad caracterizado por la preponderancia de un estado emocional.

Otra teoría explica las causas de las enfermedades psicosomáticas en términos de personas predispuestas al estrés. Es decir, más propensas a exhibir conductas psicosomáticas.

La Asociación Psiquiátrica Americana hace una distinción de las formas en que los factores psicológicos influyen negativamente en el estado físico:

alterando el curso de una enfermedad (lo cual puede ser inferido por una estrecha asociación temporal entre los factores psicológicos y el desarrollo, exacerbación o retraso en la recuperación de la condición médica general),

interfiriendo con el tratamiento de la condición médica general (por ejemplo reduciendo la adherencia al tratamiento médico),

constituyendo un factor de riesgo adicional para la salud del individuo (por ejemplo, causando broncoespasmo en personas con asma)

Así mismo, establece seis tipos de factores psicológicos que pueden influir mediante alguna de las direcciones señaladas arriba:

Trastornos mentales. Un trastorno mental puede afectar significativamente al curso o tratamientos de una condición médica general (por ejemplo, una depresión mayor afecta adversamente al pronóstico del infarto de miocardio, el fallo renal o hemodiálisis).

Síntomas Psicológicos. Síntomas que, sin constituir un trastorno, afectan significativamente el curso o tratamiento de una condición médica general. Por ejemplo, los síntomas de ansiedad afectan negativamente el curso y severidad del asma, el síndrome del intestino irritable y la úlcera péptica.

Rasgos de personalidad o estilos de afrontamiento. El rasgo de hostilidad puede ser un factor de riesgo para la cardiopatía isquémica; un estilo de afrontamiento represor puede retrasar la realización de una operación quirúrgica necesaria.

Conductas desadaptativas relacionadas con la salud. Se trata de comportamientos nocivos para la salud, tales como el consumo de sustancias (alcohol, drogas, tabaco, etc.), el sedentarismo, las practicas sexuales poco seguras (p.ej., posibilidad de contagio de sida), el comer en exceso, etc.

Respuestas fisiológicas asociadas al estrés. Pueden afectar tanto al curso (desarrollo, precipitación, exacerbación, etc.) como al tratamiento de la condición médica.

Otros factores no especificados pueden inducir efectos adversos sobre el curso o tratamiento de condiciones médicas generales (por ejemplo factores demográficos, culturales o interpersonales).

En este trabajo se hará referencia a las enfermedades psicosomáticas, principalmente, cuando las personas afectadas por ellas son niños. Sin  embargo, no hay que descuidar que en algunos puntos, es necesaria la generalización con el fin de entender mejor cuales son los mecanismos y caminos que inciden en tales enfermedades.

DEFINICIÓN

Intento de definición respaldada por las distintas teorías 

Existe una dificultad para delimitar el campo psicosomático, ya que existen contradicciones en este término según se aplique a toda la medicina o que se restrinja a ciertos trastornos. 

Es delicado situar la frontera entre las enfermedades psicosomáticas y las biológicas, además de que, a su vez varía en muchos casos su grado de intensidad.  

Podemos recorrer toda la gama de enfermedades, desde aquellas en las que los factores biológicos, tóxicos, infecciosos, traumáticos o genéticos son determinantes, hasta afecciones en las que lo son los factores psicosociales, en forma de emociones, de conflictos actuales o antiguos. Pero ya se trate de unas o de otras, es preciso no perder de vista la unidad psicosomática del hombre enfermo. 

Porque, por ejemplo ¿qué hay más mecánico que un traumatismo?. Sin embargo, muchos accidentes son actos fallidos que entran en el cuadro de la psicopatología de la vida cotidiana. Muchas veces, en los sujetos que son victimas de traumatismos, su propensión a los accidentes revela un factor emocional que perturba su equilibrio afectivo. 

Otro ejemplo que refleja estas interacciones es la tendencia a sufrir resfriados. Los desequilibrios emocionales provocan estrés y afectan al tono vascular, concretamente a nivel de las vías respiratorias superiores, que albergan bacterias o virus saprofitos. El estrés a su vez influye en la bajada de defensas.  El estado mental interviene de forma indirecta, pero real, en la resistencia a las enfermedades infecciosas, influyendo sobre el terreno en el que los gérmenes patógenos ejercen su acción. 

Según cita Weiss y English: “La medicina psicosomática no reconoce menos importancia que la medicina general a los factores orgánicos, sino que valora más los factores psíquicos, con lo que devuelve a un antiguo principio su valor, según el cual el espíritu y el cuerpo no son elementos opuestos, sino interdependientes”.

Estudios clínicos efectuados en enfermos en los que se ha podido establecer todos los antecedentes biográficos han demostrado la existencia de una relación cronológica entre la evolución de su enfermedad y las vicisitudes de su vida afectiva. La situación que precipita al sujeto a la enfermedad revise para cada paciente una significación afectiva particular, porque está unida al pasado o a una problemática conductual no resuelta. Por esta razón tiene para él un efecto estresante. 

Por tanto, los afectos pueden, por una tensión emocional crónica inducir la producción de trastornos funcionales crónicos y después la lesión orgánica. Por otro lado, si la expresión motora o verbal de la agresividad o de la ansiedad está bloqueada, las descargas del sistema nervioso central son devueltas hacia el sistema vegetativo, produciendo desórdenes patológicos en el funcionamiento de los órganos. 

Se ve así que la causalidad de la enfermedad no es lineal ni unívoca, sino multifactorial. 

CUÁL ES SU RAÍZ

La importancia de la relación de objeto 

El psicoanálisis ha establecido la importancia de la relación de objeto y ha permitido comprender el origen de los trastornos a partir de la historia de la relación del sujeto con su medio. 

Los enfermos psicosomáticos parecen haber sufrido una fragilización en este sentido al principio de su desarrollo, en el estadio preobjetal exactamente, edad preverbal, en la que lo orgánico y lo fisiológico, lo psicológico y lo relacional son indistintos y donde la indiferenciación de sujeto-objeto convierte al sujeto en extremo dependiente de su madre.

Si en este estadio el sujeto sufre una fuerte frustración de las satisfacciones indispensables, sea por  una enfermedad o por falta de cuidados o afecto puede desarrollar un conflicto que posteriormente se puede reactivar. 

Vemos en los enfermos psicosomáticos una tendencia a utilizar defensas como la proyección y la introyección. En la tuberculosis, por ejemplo, vemos una respuesta de deseo de huída por repetición de la actitud de dependencia, y en la hipertensión una actitud de agresividad y lucha, y en el asma y ulcus gástrico una contradicción entre la actitud agresiva y de lucha y la actitud de dependencia.  

En los enfermos psicosomáticos la profunda necesidad de dependencia  y la intensidad de su agresividad les pondría en peligro si aceptasen la  evidencia de sus pulsiones libidinosas y agresivas. Son en apariencia bien adaptados socialmente y no dejan filtrar manifestaciones afectivas para que no emerjan sus deseos o represiones. Desde la histeria de conversión hasta la somatización hay una represión progresiva de los afectos, hay un enterramiento progresivo de los síntomas en el interior del cuerpo. El tratamiento ha de seguir un camino inverso.  

CUÁL ES SU ENFOQUE ACTUAL 

La medicina psicosomática. 

El objetivo de muchos autores como Alexander, Haliday, Boss, Delay y otros, sería introducir los aspectos subjetivos en la medicina. Se trataría de un nuevo enfoque de la medicina en la que habría que introducir “lo psíquico” en una disciplina que, por sus aspiraciones científicas, viene procurando excluir todo lo subjetivo de su campo. 

Otros autores dan esta batalla por perdida y optan por el establecimiento de una nueva disciplina: la psicosomática, que aunque sería distinta de la medicina, el psicoanálisis, la psicología y la psiquiatría, es muy difícil delimitarla con éstas otras. 

Otra opción plantearía la existencia de fenómenos psicosomáticos, que serían trastornos orgánicos cuya aparición y evolución no se corresponde con las enfermedades orgánicas habituales. En esta opción se daría una colaboración de las diversas ramas de la medicina: medicina interna, inmunología, pediatría, etc. Desde el punto de vista psicológico, estos trastornos podrían abordarse desde distintas orientaciones psicológicas. El peligro es la mezcla indiscriminada de conceptos con lo que su aplicación perdería todo su valor terapéutico. 

Estos trastornos orgánicos desencadenados o agravados por causas psíquicas han de ser analizados de una forma seria, amparados por una teoría rigurosa, pues se hallan implicados tanto lo psíquico como lo biológico.

La implicación de lo psíquico y lo biológico lo podemos constatar, ya que no existen trastornos psicoafectivos que no afecten al cuerpo en sus manifestaciones, por ejemplo la angustia, la excitación, la depresión, la rabia. Pero también vemos que las enfermedades orgánicas también provocan trastornos psicoafectivos, como por ejemplo preocupación, temores, tristeza, angustia, etc. 

En todo caso, esta interrelación ha de ser probada de una forma rigurosa para aconsejar una intervención terapéutica, distinguiéndolos de los acontecimientos que forman parte de la normalidad.

Etiología de los trastornos psíquicos 

Dentro de este apartado incluimos las alteraciones somáticas en general del ser humano, es decir, la etiología de los trastornos psíquicos de los adultos, los niños y los adolescentes para tener en principio una visión general. De todas formas, en lo que vamos a profundizar en este trabajo, tal como indica su título, va a ser en las enfermedades psicosomáticas infanto-juveniles..

Comenzamos definiendo la neurosis para posteriormente mejor entender las histerias, tanto las de conversión como las de disociación, y la personalidad histérica. 

NEUROSIS 

Vemos en la neurosis que cuando el conflicto psíquico se expresa con modificaciones físicas como sensaciones de ahogo, vómitos, contracturas, no se halla tampoco ninguna alteración somática en su origen. El neurótico se siente asombrado de sus propias ansiedades, inhibiciones, temores, ideas que se imponen en su pensamiento, aparentemente en desacuerdo con su personalidad, pero a través de la técnica psicoanalítica se puede profundizar en el subconsciente y revivir, gracias a la transferencia sus primeras relaciones de objeto. Lo que parecía inconexo e incomprensible se muestra claro y comprensible con su personalidad. 

Las disfunciones somáticas pueden ser sensoriales y subjetivas, pero subjetivamente reales, ya que aunque no exista ninguna lesión orgánica en su origen por ejemplo una cefalea, de origen psicógeno es verdaderamente dolorosa para el paciente, no imaginaria como se suele creer. 

Freud distinguió dos grandes grupos de las neurosis actuales:

  • Las neurosis de ansiedad y la neurastenia.
  • El de la psiconeurosis formado por la histeria de conversión o neurosis fóbica y la neurosis obsesiva.

Las causas de la neurosis 

La neurosis parece desencadenarse por situaciones de frustración, sufrimiento o decepción, como son los desengaños amorosos, los fracasos o dificultades profesionales, los cambios laborales, sociales o familiares bruscos. Suele ocurrir en los periodos de vida criticas: en la pubertad, entrada en la edad adulta, matrimonio, inicio de involución en el hombre, etc. De todas formas, las dificultades reales de la vida no bastan para que se produzca una alteración psíquica duradera como la neurosis, es necesario que previamente exista un factor interno determinado por la evolución infantil que las haga patógenas. Este factor es determinado por la frustración interna o conflicto neurótico, por lo tanto, la frustración interna (que es la importante) y la externa se complementan. 

Concepto de neurosis histérica 

Detrás de la sintomatología existen unos rasgos característicos de personalidad histérica que muestran de forma clara las distintas formas que adopta la histeria en su forma de expresión externa. 

Podemos distinguir la histeria de los trastornos psicógenos o funcionales, ya que los signos histéricos son siempre psicógenos, pero lo psicógenos para ser calificados de histéricos no basta con que sean funcionales, es decir, carentes de alteración somática en su origen, sino que además han de responder al propósito del inconsciente y que a través de los mismos el enfermo obtenga un beneficio primario. Por ejemplo una persona puede reaccionar ante un acontecimiento psíquicamente traumatizante con un vómito, pero solo se puede considerar este signo como reacción histérica si la fantasía inconsciente del enfermo posee un sentido que se expresa a la vez como un impulso reprimido y las fuerzas que a él se oponen. 

La histeria puede ser dividida en dos grandes formas: la histeria de conversión y la histeria de disociación.

 CONCEPTO DE HISTERIA DE CONVERSIÓN 

La conversión se trata de un proceso inconsciente por el que los conflictos intrapsíquicos generadores de intensa ansiedad, a causa de que los impulsos y afectos son reprimidos, las defensas actúan contra ellos, y se llegan a convertir en diferentes síntomas externos: motores, sensoriales, fisiológicos y psicológicos.  Por lo que puede decirse conversión somática y conversión psicológica. 

La histeria de conversión siempre expresa lo reprimido y las fuerzas represoras. Presenta la contradicción de que gratifica lo reprimido, pero castiga por esta gratificación.  

Los signos más característicos de este tipo de histeria son las conversiones somáticas, desarrolladas a partir de presiones psíquicas inconscientes. Los conflictos emocionales son  convertidos y expresados en síntomas somáticos localizados en distintas partes del cuerpo, con especial predominio en aquellas que se hallan bajo control voluntario. Para poder comprender el simbolismo de este lenguaje somático deberemos descubrir el simbolismo involucrado en los impulsos reprimidos, los antecedentes y los factores desencadenantes de la neurosis. 

Síntomas clínicos 

-         Síntomas paroxísticos

-          Crisis psicomotora histérica. Consiste en una crisis acompañada de pérdida de conciencia, con caída al suelo y convulsiones, muy similares a las crisis epilépticas, aunque se distingue de éstas por la intencionalidad y teatrabilidad, ya que el sujeto se muestra exagerado, mesándose los cabellos, llevándose la meno al corazón, agrediendo a quienes intentan contenerlo, etc. La duración de esta crisis suele oscilar desde unos minutos a varias horas. En muchas ocasiones se producen después de una excitación emocional. El sujeto reacciona ante los estímulos externos de quienes le rodean.

-          Crisis lipotímicas. Se diferencia de una lipotimia sincopal en que la pérdida de conciencia no es nunca completa y reacciona ante los estímulos externos. Se presenta después de un disgusto, tensión emocional, estado de miedo, etc. El enfermo cae de forma tal que no se lesiona en la caída.

-          Ataques catalépticos. El sujeto queda aparentemente dormido, sin que las personas que le rodean consigan despertarle. Al practicarle un electroencefalograma no se observan signos eléctricos del sueño. Es menos frecuente que los anteriores. 

-         Síntomas permanentes 

-          Trastornos motores.

o        Parálisis.  Pueden ser sistematizadas en la que pierden la capacidad para efectuar un movimiento determinado, o bien localizadas, o generalizadas, en la que toman la forma de hemiplejias o paraplejías.

o        Contracturas. Pueden afectar a la musculatura estriada y pueden ser, igual que las parálisis sistematizadas, localizadas o generalizadas. También pueden afectar a la musculatura visceral, en la que principalmente afectan al aparato respiratorio, al tubo digestivo y al aparato uro-genital. El histérico utiliza la motricidad visceral como una forma de modificar el propio cuerpo, en lugar de modificar el mundo externo, y como una forma de expresar deseos y sentimientos que no pueden ser expresados abiertamente. Por ejemplo: vómitos o náuseas puede significar que el enfermo no puede “tragar” esa situación. Las lesiones cutáneas, las urticarias, los edemas, etc. pueden  incluirse dentro de las alteraciones vasomotras.

-          Trastornos sensitivos.

o        Son comunes las anestesias, parestesias e hiperestesias, que no se corresponden con alteraciones neurológicas, ya que varía ante los distintos exámenes según sean las circunstancias personales del paciente, y es muy susceptible a la sugestión.

o        También son característicos los trastornos sensoriales, los más frecuentes son los visuales, en los que existen contradicciones, como por ejemplo que un paciente pueda leer pero no sea capaz de ver lo que ocurre a su alrededor. O que en otras ocasiones se presente  una ceguera histérica. La diferenciación es muy difícil de detectar,  pero en este caso los problemas se hallan asociados a reflejos pupilares intactos y motilidad normal de los globos oculares.      

                                  

 CONCEPTO DE HISTERIA DE DISOCIACIÓN

Psicológicamente disociación significa desunión, separación o escisión. Es decir, en la disociación existe un aislamiento de los distintos elementos de la personalidad, se produce por lo tanto una inconsciente separación de una idea, impulso, comportamiento, etc. del conjunto de la vida psíquica, de forma que la integración de la personalidad queda rota. 

Hablamos de histeria de disociación cuando estos procesos de disociación son tan intensos que no quedan referidos solamente a la vida psíquica inconsciente, sino que se presentan como estados patológicos, de forma clínicamente evidenciable. Es un tipo de respuesta defensiva inconsciente en forma de huida psicológica. 

Clínica 

-          Disociación fragmentaria

-          Despersonalización.

o        Individual. Sentimiento de pérdida de identidad personal, se siente a sí mismo como extraño o irreal.

o        Ambiental. Estos sentimientos de extrañeza e irrealidad se refieren al mundo circundante.

-          Amnesia histérica. La evocación de una parte de las propias experiencias queda fuera del alcance de la evocación voluntaria, por causas emocionales. 

-          Disociación simultánea. En este síndrome coexisten, disociadas entre sí, dos o más formas de funciones psíquicas (ideas, recuerdos, impulsos, etc.) y actividades físicas que son realizadas simultáneamente. El móvil reside en la necesidad de huir de un conflicto que produce ansiedad. 

-          Disociación alternante. Se trata de una disociación masiva, cuyos principales cuadros clínicos son el sonambulismo, el cual se produce en la infancia, las fugas  en las que el sujeto viaja sin una finalidad comprensible, hasta que súbitamente recobra su estado usual y se extraña al encontrarse lejos de su hogar, y la doble personalidad, en la cual dos fragmentos de la personalidad dominan de forma alterna la vida psíquica consciente, de forma que el enfermo se comporta como si tuviera dos personalidades.

 -          Estados disociativos de trance. Se caracteriza por una falta de respuesta a los estímulos ambientales. El trance puede durar varias horas o varios días, y suele estar relacionado con alguna situación emocional conflictiva.

 -          Disociación hipnótica. A través de la sugestión del hipnotizador, se instaura un estado de trance similar al anterior, durante el cual el sujeto de experimentación sufre una intensa focalización hacia su hipnotizador.

 PERSONALIDAD HISTÉRICA 

Los expertos afirman que todos los individuos que presentan síntomas clínicos de histeria poseen unos rasgos comunes, que aunque se pueden presentar en otros individuos, son especialmente frecuentes en la neurosis fóbica (llamada también histeria de angustia), la cual presenta gran afinidad con la histeria. 

Los rasgos de comportamiento externo más  importantes son: 

  1. Egocentrismo muy acentuado.
  2. Labilidad emocional, con sentimientos aparentemente intensos, pero volubles y cambiantes fácilmente.
  3. Tendencia al “actino-out”, con escasa o nula previsión de las consecuencias.
  4. Falta de inhibiciones y limitado autocontrol.
  5. Teatralismo, tiende al comportamiento dramático y a cierto tipo de exhibicionismo.
  6. Susceptibilidad ante la sugestión.
  7. Tendencia a la imitación por su elevado nivel de sugestibilidad.
  8. Escaso interés por el estudio y las realizaciones de orden intelectual.
  9. Superficialidad e inconstancia en sus relaciones con los demás.
  10. Aparente actitud de dependencia y necesidad de protección, contradictoriamente combinada con autoritarismo y habilidad para manejar a los otros.
  11. Incapacidad para amar profundamente. En las mujeres histéricas coexiste la frigidez con la coquetería, en incluso en ocasiones con la promiscuidad sexual.

Los rasgos y mecanismos profundos de la personalidad 

1.     Represión primaria y masiva.

2.     Capacidad para la conversión de los problemas psiquicos en fenómenos somáticos, realizando un verdadero “lenguaje de los órganos”.

3.     Fuerte tendencia a la regresión.

4.     Facilidad para la disociación.

5.     Utilización de abundantes mecanismos de defensa primitivos, como la negación, simbolización, ideación y formación reactiva.

6.     Escasa capacidad para la formación de sublimaciones. 

Etiología  

La teoría psicoanalítica presupone en la histeria una fijación del desarrollo psicosexual en el nivel de la fase edifica.

Lo característico de la histeria de conversión estriba en que la expresión de lo reprimido se expresa a través de modificaciones corporales, mientras que en las otras neurosis el afecto queda en lo psíquico.

El mecanismo de defensa característico de la histeria de conversión es la represión, de mantener fuera de la conciencia todo aquello que se refiera a impulsos prohibidos. 

Reacciones psicofisiológicas de la conversión histérica 

La nomenclatura estándar de la APA diferencia las reacciones de conversión de los trastornos psicofisiológicos, autonómicos y viscerales sobre la base de los siguientes criterios: 

Los síntomas de conversión:

Se expresan principalmente a través del sistema sensoriomotor voluntario.

El síntoma expresa un impulso, una idea, un afecto, etc.

La respuesta psicofisiológica a un afecto o impulso, consciente o no, que por su intensidad o duración puede dar lugar a una disfunción y a lesiones irreversibles.

Las reacciones psicofisiológicas:

Son el resultado del sistema de descarga del sistema nervioso autónomo.

  • No existe tal simbolización.

Aunque en la práctica las diferencias están lejos de ser tan nítidas y definitivas, ya que por ejemplo signos tradicionales de la histeria de conversión, como los vómitos, síncopes o nauseas, se hallan basados en alteraciones del sistema nervioso autónomo.

LA CONVERSIÓN PSICOSOMÁTICA DE LA AGRESIVIDAD 

Las pulsiones y los sentimientos agresivos se acostumbran a expresar en nuestra sociedad por medio de actividades como el trabajo, deportes, sexualmente, juegos, etc., o de forma imaginaria como son los sueños, por medio de los mecanismos de defensa como la proyección en espectáculos violentos (vemos por ejemplo la violencia que se despierta en un campo de fútbol), o en el cine en películas duras, etc.

Pero en muchas ocasiones estas sustituciones de la expresión de las pulsiones en forma de brusca agresividad, no son suficientes para neutralizar las frustraciones acumuladas, y entonces puede quedarse en el interior y descargarse directamente en el organismo, sin pasar por las modulación de las fantasías del inconsciente, y de este modo puede producir en el cuerpo una respuesta de un síntoma funcional u orgánico. 

Mecanismo de conversión de una emoción cotidiana en patológica

Comprenderemos de forma esquemática esta conversión, para diferenciar una emoción trivial y cotidiana de una patológica. Para ello veremos qué ocurre el los aparatos digestivo y cardiovascular. 

·         Comenzamos por el grado más ligero de afectación somática, que serían las emociones más triviales:

Por ejemplo, en el aparato digestivo vemos  que se expresa con la anorexia, la bulimia, la “bola esofágica”,  nauseas, vómitos, diarreas, etc.

En el aparato cardiovascular se expresa con taquicardias, palpitaciones, modificaciones al alza o a la baja de la presión arterial, etc. Es sabido que la cólera se expresa directamente por trastornos del aparato circulatorio. 

·         Pasamos a un grado más profundo de afectación somática con trastornos funcionales que son respuestas más elaboradas del organismo.

En el aparato digestivo la anorexia es más duradera, así como las nauseas o vómitos que se presentan y se asocian a situaciones mal toleradas, un ejemplo podría ser la obesidad. A nivel del colon las manifestaciones con colitis espasmódicas son frecuentes.

En el aparato cardiovascular se dan síntomas más graves, como los dolores precondiales, las lipotimias, los desvanecimientos, las falsas anginas de pecho, etc. Los pacientes que padecen estos trastornos con clasificados como  distonía vegetativa o trastornos vagosimpáticos.  

·         Finalmente, si el rechazo emocional prosigue, se puede llegar a síndromes lesionales, clasificados como enfermedad psicosomática. En el modelo biológico se expresaría diciendo que la cantidad de energía perturbadora, que se da según su intensidad y duración, es demasiado alta para la posibilidad de restauración del organismo, por lo que la célula entraría en un estado patológico, que agravándose podría incluso  perder su estructura y morir.

En esta clasificación  de enfermedad psicosomática es cuando la reacción agresiva pasa directamente al órgano, en lugar de permanecer en el cuerpo psíquico bajo la forma de fantasías de agresividad o mecanismos de defensa del inconsciente.

En el aparato digestivo han sido estudiados dos grandes síntomas psicosomáticos: la úlcera gastroduodenal y la rectocolitis hemorrágica.

A nivel del aparato cardiovascular se dan los infartos de miocardio y la hipertensión arterial crónica especialmente. Pero todos los otros aparatos pueden ser objeto de trastornos, como el aparato respiratorio con las crisis de asma psicosomática.

A nivel de piel son las reacciones vasomotrices: palidez, sonrojo, y todas las manifestaciones alérgicas.

En dermatología M Bolgert (1972) declaró a propósito de la psoriasis “el interrogatorio de los enfermos permite encontrar con una gran frecuencia agresiones o frustraciones psicológicas de diversa naturaleza en el origen de los abcesos”.

 

LA RELACIÓN DE OBJETO 

La relación de objeto, explica la forma en que la persona se relaciona con el mundo que lo rodea, que es el resultado complejo de una determinada organización de la personalidad. Desde esta perspectiva, el primer “objeto” para un niño sería la madre o el adulto significativo y la manera cómo se establece el vínculo entre madre e hijo es fundamental para el desarrollo de la personalidad. Spitz, ha hecho un importante aporte, pues investigó a fondo sobre el primer año de vida, estudiando sobre cómo se establece la relación de objeto, a través de observar directamente a lactantes, investigó cómo se desarrolla la díada madre - hijo, cómo evoluciona este vínculo, cuáles son las etapas y las alteraciones originadas en el trastorno de la relación.

 Para él, estos cuadros son una respuesta somática del niño a un fallo del medio, a la privación materna. Son las manifestaciones más tempranas de la enfermedad psicosomática, precursora de las enfermedades psicosomáticas posteriores. Que viene a ser la respuesta directa del bebé - quien como sabemos posee un “Yo” muy poco estructurado - a traumas que no puede dominar.  

Posteriormente en el proceso de desarrollo infantil que va de la dependencia absoluta a la autonomía relativa. Hay momentos claves o etapas críticas a las que los padres tienen que estar muy atentos con lo que le sucede al niño y especialmente por lo que les sucede internamente a ellos, en especial a la mamá, si ella ha sido el adulto significativo durante los primeros 2 años para el niño.  

Pues a los 2 años aproximadamente, con la adquisición de la marcha, se produce un impacto psicológico muy profundo en el niño, ya que ahora es él quien determina dónde ir manejando, según sus deseos y necesidades, su cuerpo en el espacio. Lo que le genera al niño sentimientos de fortaleza.  

De acuerdo con cómo viva el niño esta independencia o dependencia y a cómo esta situación sea tomada por la madre, para la Dra. Bekei se producen distintos tipos de relación del niño con la mamá, que pueden determinar, en el caso que no sean vividos en forma adecuada, efectos patológicos diversos.  

En su experiencia, en esta etapa la mamá puede fallar reforzando la dependencia excesiva o patológica, lo que lleva a la formación de enfermedades psicosomáticas.

La autora considera que conductas maternas diametralmente opuestas, pueden provocar trastornos idénticos, en esta fase en la que el niño manifiesta conductas de independencia (ya no siguen a los padres a todos lados, empiezan a decir “no”, no aceptan que los dirijan, quieren hacer las cosas solos, etc.) Si la mamá alienta la independencia del niño y no lo acoge cuando el niño se acerca a ella buscando ser reasegurado, puesto que inconscientemente rechaza que se aleje, el miedo del niño por perder definitivamente a la mamá, si se anima a alejarse, paralizará los intentos de éste de independizarse. Y de esta manera, la dependencia excesiva o simbiótica se perpetúa.  

Por otra parte, si la mamá pone obstáculos a los intentos de independencia del niño, negando su amor al niño cuando éste se afirma, el niño paraliza su proceso de independización. Frases como “Si sales a la calle, ya no te quiero”; “Si no te portas bien, me voy y te dejo solo”, confunden y angustian gravemente al niño en esta etapa.  

Finalmente, se logra un compromiso: para poder conservar el amor de mamá manteniendo la dependencia, y seguir construyendo su proceso de independencia y personalización simultáneamente, el niño tiene que enfermarse, instalándose la enfermedad psicosomática.  

Este es un aporte para reflexionar sobre los vínculos y la importancia de los padres y en especial la madre en los primeros años y de cómo podemos apoyar a nuestros hijos y ayudarlos a que crezcan sanos y fuertes en todo sentido.

ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS EN BEBÉS Y NIÑOS 

INTRODUCCION

Cuando un niño nace, requiere de un conjunto de cuidados especiales por parte de su madre, ya que de ahora en más el medio en el que le toca vivir le resulta hostil, agresivo; el recién nacido posee una fragilidad que lo hace muy vulnerable a virus, bacteria, golpes, etc.

El bebé que antes se encontraba totalmente abrigado, alimentado y protegido dentro del vientre de la madre ahora necesita adaptarse forzosamente a ese nuevo entorno, con la ayuda de ella y es allí donde comienza a incorporar lo que le llega del medio externo. Por esa razón en sus primeros tres meses establece una relación de dependencia casi exclusiva con la madre. Cuando hay fallas en ésta relación, o sea el bebé percibe irregularidades, climas de tensión o sus primeras necesidades no son satisfechas, esto lo puede expresar a través de su cuerpo por medio de enfermedades, que si bien terminan siendo orgánicas, son originadas desde su psiquismo, que se encuentra en estado de gestación. Por eso recalcamos los cuidados de las madres a sus bebés, no solo con respecto a sus necesidades elementales como ser el sueño, la eliminación de sus heces y orina, la respiración y la alimentación, sino a la relación que se establece entre ellos. El bebé percibe la voz y el olor de su madre, como así también las irregularidades, los estados de ánimo, de tensión, el cariño, la paciencia y la dedicación que le brinda la mamá e incluso el bebé sabe cuando y en que medida es deseado por sus padres. De allí surge que cualquier anomalía en ésta relación primaria podría ser nefasta para la futura personalidad del niño. Recordemos que en casos extremos algunos niños recién nacidos y hospitalizados, al no tener contacto con su madre ni con ninguna otra persona, han fallecido a pesar de haber estado bien alimentados, abrigados y dormidos.

Lo que les faltó es que los tocaran, los acariciaran, etc., que les hayan brindado el cariño que comúnmente una madre le entrega a su hijo.

René Spitz habla de tres etapas que son decisivas para el desarrollo de los niños y en las cuales se podría gestar el desarrollo de cualquier patología; estas son la etapa del tercer mes, el período de los seis a ocho meses y la mitad del segundo año.

También se da una ida y vuelta entre la mamá y el bebé, es decir, ella puede descodificar las necesidades y el estado de satisfacción de su hijo, a los que responde con gestos y actitudes instintivas que el niño percibe. Entre ellos se da una comunicación que va más allá de lo verbal; por eso la mamá, tal vez sin saberlo, va constituyendo los primeros rudimentos de la personalidad del niño, ya que si bien el niño nunca va poder recordar estas experiencias, ellas van a formar parte de la "huella mnémica", que son las primeras inscripciones en el psiquismo y que incidirán en el futuro desarrollo del niño.

Muchas madres se ocupan en forma casi exclusiva de los cuidados físicos del bebé, pero no siempre se comprenden los factores psíquicos que pueden ser los que originan diversas enfermedades psicosomáticas, pues como ya dijimos, muchas de ellas derivan de anomalías en las relaciones con el medio, fundamentalmente con su madre; dichas enfermedades se dan como una disfuncionalidad, ejemplo de ello son los cólicos del primer trimestre. Ya en la segunda parte del primer trimestre, hay una importante modificación en la estructura del niño, se da la adquisición de la primera sonrisa y también en éste período encontramos al niño un poco inestable, nervioso, su sueño es más frágil, comienzan los llantos que manifiestan su incomodidad, etc.

Más tarde, en el segundo semestre, observamos que el niño reconoce visualmente a su madre estableciéndose la primera relación de objeto, el niño diferencia a su madre de las demás personas y puede establecer una relación dual con ella. Michelle Fain en su libro " L’ enfant et son corps " nos dice que cuando esto se produce el niño concentra en su madre las dos pulsiones: La libidinal y la agresiva, lo que nos indica que es de esperar que el niño rechace y se enoje con su madre, es natural que se le permita expresar en forma moderada su agresión.

También en éste período se da la angustia de separación y por eso el niño emplea mecanismos defensivos para luchar contra la ansiedad que lo perturba: ( Desarrolla actividades de juego, adopta objetos transicionales que permiten reemplazar momentáneamente a su madre, realiza actividades autoeróticas y también motoras). Es de gran importancia poder tomar la distancia adecuada para el progreso del niño, es decir, facilitarle la separación paulatina de la madre.

Hacia el segundo año, el niño va dando una importancia cada vez mayor al aspecto intelectual, ya que según Piaget adquiere la función simbólica, con el acceso al pensamiento, al lenguaje entrando el pequeño en un nuevo mundo para conocer. Aunque también es el período de los conflictos: el niño se debate entre su independencia-dependencia de la madre, pues allí se dan el sentimiento de omnipotencia más el pensamiento mágico, que el niño todo lo puede, contrastado con esa necesidad de estar protegido por su madre.

En esta etapa, llamada pre-edípica se dan numerosas enfermedades como ser espasmo de glotis, insomnio, cóleras, etc. Aquí queda mucho por investigar, debido a que se están detectando numerosas patologías que sufren los adultos y que provienen de ésta época, que es el preludio de una fase vital para la vida posterior del adulto siendo parte del tránsito por el complejo de Edipo.

Finalmente nos cabe reflexionar sobre todo lo que es Un Bebé, ya que si bien destacamos como fundamental la visita del bebé al pediatra, no menos importante son los cuidados que es recomendable tener en su relación con la madre, porque el bebé estará incorporando en forma permanente lo vivido en dicha relación, recordando que su vulnerabilidad y dependencia los hace sumamente sensibles a cualquier desorden que perciben en su medio.

 ¿PORQUE UN BEBÉ O NIÑO ENFERMA?

nteriormente hablamos de la vulnerabilidad de los niños y el estado de dependencia con que nacen, esto nos indica que cualquier anormalidad que se produzca en el medio del bebé favorecerá la posibilidad de contraer o desarrollar una enfermedad. Las causas pueden ser múltiples, desde el carácter de la madre, su dedicación al niño, su grado de aceptación del mismo, el trato que le dé, etc. como también de otras circunstancias como ser condiciones adversas de vida de la familia, tensiones en la pareja, nacimiento de un hermano, modificaciones laborales a causa de la crianza del niño, etc.

Si el niño presenta una enfermedad al nacer, según Kriesler habría de investigarse los fenómenos psicológicos que rodearon al nacimiento del niño y que pueden ser generadores de una mala relación inicial con la madre y de problemas posteriores que el niño manifiesta a través de su enfermedad por ej.: después del nacimiento, muchas madres atraviesan un período difícil y se produce un rechazo, muchas veces inconsciente, hacia el bebé y el bebé lo refleja con una enfermedad psicosomática, como ser la obesidad, insomnio etc.

A. Carel destaca como el destino de ésta fase depende de la posibilidad que tenga la madre de elaborar la diferencia existente entre la representación del niño y su percepción real. Esto viene del hecho que toda madre durante su embarazo se plantea la posibilidad del nacimiento de su niño enfermo o deforme y este pensamiento se debe al fantasma de tener sentimientos de ser una mala madre y por ende ser la culpable del nacimiento del niño defectuoso. También sugiere Kriesler que si pensamos a la maternidad como la última fase de la maduración psicosexual de la mujer, se puede comprender que ésta situación está impregnada por todo un pasado actualizado por dicho acontecimiento y a veces cuestionado, si los viejos conflictos están mal elaborados.

Actualmente la función del padre ha cambiado en favor de una participación más activa en los cuidados del niño, aunque en los primeros meses la relación niño- madre es bastante estrecha y luego el padre se va incorporando paulatinamente tratando de interponerse entre la pseudo simbiosis formada por los dos primeros, para darse el triángulo madre - padre - bebé.

Si esto no se produce, se puede dar una relación que favorece la enfermedad psicosomática, reflejando la importancia de un equilibrio en la participación de ambos padres en los cuidados del niño.

Muchos ejemplos nos dan la pauta de la repercusión que tiene el padre en las enfermedades psicosomáticas, ya que es importante el lugar que tenga en esa relación, puede ser el de un padre con excesivos sentimientos maternales, un padre desinteresado, incomprensivo, o que está en constante presión para lograr los supuestos avances de su hijo; también es imprescindible el lugar que la madre le atribuye al padre delante del niño.

Otro aspecto a tener en cuenta son las condiciones sociales actuales: el trabajo de la madre, mayor proximidad del padre, el cuidado del niño confiado a otras personas, separación de la madre, pueden intervenir en la frecuencia y calidad de la patología precoz. Ej. Asma, Insomnio, etc.

EL NACIMIENTO PRECOZ

La vulnerabilidad y dependencia que trae el bebé al nacer, se agravan con los bebés prematuros en donde es necesario intensificar mucho más los cuidados.

Descartando las insuficiencias que se pueden producir en un parto prematuro, se debe tener sumo cuidado con las consecuencias que implican la atención del bebé, ya que por lo general éste debe estar en incubadora durante mucho tiempo, sometido a varios análisis y especialmente privado del contacto de la madre.

El niño pasa de estar en un ambiente protegido, como lo es el seno materno, a un medio mucho más hostil, en donde necesitará aún más del contacto con su madre, de saberse querido, alimentado y cuidado por ella, pero el distanciamiento existente entre ambos (cuando el niño está en la incubadora), dificulta el desarrollo y establecimiento de la ligazón en la relación madre- bebé, hecho que es recomendable elaborar con la madre.

Hoy en día se trata de dar una mayor importancia a éstos aspectos para prevenir las enfermedades secundarias y que podrían llegar a desarrollarse tardíamente como el insomnio, anorexia, problemas de conducta, tics, problemas escolares, etc.

¿CÓMO PODER AFRONTARLO?

Sin duda, para la madre se convierte en un hecho traumático, ya que imprevistamente deja una parte de ella en el hospital, que es nada menos que su hijo, salteando un período tan importante como es el final de su embarazo, donde terminaría de asimilar sus condiciones de madre y se prepararía para éste trascendente hecho. Por el contrario, el parto imprevisto deja a la mujer sola en el hospital con toda clase de fantasías de mal pronóstico. Una situación muy angustiante. Por éste motivo se sugiere a las madres en dicha situación solicitar ayuda psicológica, ya que necesitarían estar contenidas y poder prepararse de la mejor manera para el encuentro con un hijo que es objetivamente difícil.

Para una madre, es muy ventajoso tener un espacio donde pueda volcar sus angustias, miedos, su agresión, e inclusive si siente rechazo por el bebé, que pueden estar disfrazadas de diversas formas; por ende esta situación requiere que estén mejor preparadas para encontrar el equilibrio necesario para establecer un buen contacto con SU HIJO.

ALGUNAS ENFERMEDADES PSICOSOMATICAS INFANTILES  

A continuación se detallarán a modo de una breve síntesis, las características más comunes de las enfermedades disfuncionales originadas por el sistema nervioso que repercuten en el soma:

Insomnio

Espasmo de Glotis

  • Cefaleas

Anorexia mental del Bebé

Anorexia mental del adolescente

  • Bulimia y obesidad

Potomanía

  • Cólicos

Asma

INSOMNIO

Para hablar del insomnio debemos definir las características del sueño, ya que el insomnio perturba una fase natural y reparadora como es la del dormir. Averiguaremos cuales son las posibles causas que impiden el dormir. Dentro del sueño distinguimos dos fases: el sueño lento y el sueño paradojal (fase en la cual se sueña). El sueño y la vigilia dependen de dos sistemas antagónicos, que se encuentran en actividad e intercalándose uno con el otro. El niño que sufre de insomnio se debe a una hiperactivación del sistema de despertar, que puede ser como consecuencia de tensiones familiares, o en su relación con el medio.

Aclaramos también que hay diferentes tipos de insomnio según sean las edades del niño: en los seis primeros meses hasta el primer año y luego en la adolescencia.

Cabría aclarar que estamos dando algunas características que se podrían encontrar en cada período mencionado, pero siempre se tendrá en cuenta que cada bebé es único e irrepetible y por ello puede tener más o menos características de las que aquí hacemos mención.

En el insomnio de los primeros seis meses, coincide con el de la primera sonrisa, y esel del primer contacto con el mundo externo , empieza a conocer las cosas que lo rodean, y aquí el se encuentra en un período donde está nervioso, lo que podría provocar molestias en los miembros de la familia.

El sueño del bebé es ligero, frágil, y generalmente se interrumpe ante cualquier tipo de cambio que se produzca en su rutina diaria, ( excitación durante el día, irregularidades, fallas en cuanto a sus necesidades de alimentación, como ser supresión de la leche durante la noche, o al revés darle demasiado alimento cuando no lo necesita,).

También encontramos nuevamente fallas en la relación con la madre, puede que ella esté atravezando períodos de tensión, angustia, impaciencia e inclusive que no pueda tolerar su propia ansiedad, lo que se reflejará indefectiblemente en el niño a través de una manifestación corporal. Kreisler sostiene que en éste tipo de insomnio encontramos a una madre que tiene respuestas marcadas por la inadecuación, la contradicción y la sobrecarga.

En el segundo año, se podría dar el insomnio producido por la excitación que el niño carga durante el día, ya que se le presenta un mundo nuevo por conocer y además posee las herramientas necesarias para explorar e investigarlo. Habitualmente el niño recurre a actividades autoeróticas para dormirse, como también a objetos transicionales y actitudes que repiten hasta dormirse. Estos son hábitos muy comunes en los niños que no deben preocupar a sus padres, ya que de lo contrario el niño se excitaría e irritaría aún más, dificultando su entrada en el sueño. Además hay que tener en cuenta que, estar muy pendiente de todas las actividades del niño estimulará su dependencia hacia los padres, retrasando su autonomía a conquistar.

Algo muy diferente es el ataque de angustia nocturna, Sperling lo asocia a una patología diurna como una fobia, inhibición o problemas de personalidad; según Freud, representa un fracaso del sistema de protección del sueño, ya que el soñar sería el guardián del dormir cumpliendo la función de elaborar las descargas pulsionales no tramitadas durante la vida de vigilia; en cambio los ataques nocturnos serían una descarga brutal, no metabolizada al contrario de lo que se produce en el soñar.

ESPASMO DE GLOTIS 

Muchos padres confunden esta enfermedad con una epilepsia, es muy fácil ver en las guardias de los hospitales a padres que ingresan angustiados porque creen que sus hijos padecen de dicha enfermedad.

El espasmo de glotis es una enfermedad que se caracteriza por reacciones de ira, su respiración se torna agitada, llega a la pérdida de conciencia y a desplomarse totalmente en el suelo como producto de una falta de oxígeno en el cerebro, luego de unos segundos, el niño reasume su actividad como si nada hubiera pasado.

Esta enfermedad, se desarrolla generalmente en el segundo año y al igual que en el insomnio, influye la ambivalencia del niño que por un lado busca su autonomía y por otro desea estar protegido por la madre.

El motivo es habitualmente un impulso intenso, displacentero, que busca descargarse: Baja tolerancia ante una frustración, castigos, penitencias, etc..Siempre estos cuadros se dan en presencia de sus padres o de la personas que se encargan de su crianza, es como si se lo dedicaran específicamente a una persona.

Al espasmo de glotis lo encontramos bajo dos formas: Una es la forma azul y la otra es la pálida. En la forma azul tenemos a niños rebeldes, que comienzan su crisis como consecuencia de sus ataques de cólera. En la forma pálida, son niños con menor actividad, con cierta inhibición. El motivo que desemboca la crisis es una descarga de emociones ansiosas, de dolor o de angustia, que irrumpen en la vida anímica del niño.

Entonces se podría considerar a éste espasmo como que viene a sacar al niño de ese estado de ansiedad, angustia, frustración etc., descargando esas emociones, que al no estar mediatizadas, encuentran sus vías de descarga a través de la pérdida de la conciencia.

La pérdida de conciencia se considera una vía de escape del sentimiento displacentero y de la realidad. Sería un mal sustituto de una descarga de lo que al niño lo está perturbando.

Generalmente ésta enfermedad preocupa muchísimo a la familia del niño, quien a su vez puede llegar a explotar tal situación, produciendo la culpa de sus progenitores y demás miembros. Lo que sí es real es que con éste espasmo el niño denuncia un conflicto que existe dentro de la familia y también recalcamos que dicha enfermedad es totalmente curable de un día para el otro, en la medida en que se pueda tratar al conflicto que está perturbando al niño.

CEFALEAS FUNCIONALES

Son aquellos dolores que no responden a una causa orgánica. Se detectan tres períodos: Los comienzos de la escuela primaria, los de la secundaria y el fin de la pubertad.

Hay veces que los dolores de cabeza obedecen a una presión considerable que ejercen los padres del niño ante las expectativas escolares que depositan en él, que son continuaciones de otras exigencias instauradas en épocas más tempranas, como ser la alimentación, la limpieza, etc. hasta que comienza el período escolar. Es muy frecuente que estos dolores cedan cuando disminuyen las exigencias sobre los niños y pueden crearse espacios de ocio y distracción sin presiones. El inconveniente surge cuando sus padres no pueden tolerar estos espacios de los niños y los sobrecargan de actividades, e incluso a veces ni los mismos niños pueden tolerarse esos espacios de ocio que los llevan a sentir una culpa considerable.

 ANOREXIA

ANOREXIA MENTAL DEL BEBE

Es más que habitual que las madres consulten con su pediatra por la dificultad que tienen para darle de comer al bebé, le explican al médico todas las ingeniosas maniobras que utilizan para conseguir que sus niños se alimenten (desde juegos o disimularle la comida etc.,) y aún así los niños se niegan a comer.... e incluso a veces vomitan lo poco que han comido. Lo primero a verificar sería la vivacidad, el estado de ánimo, la fuerza del niño, que en el caso de la anorexia del bebé, estos aspectos se encuentran intactos.

¿Que es lo que se juega aquí entre el niño y la madre?

Nos encontramos sencillamente ante una actitud de forzamiento por parte de la madre y otra actitud de oposición o rechazo por parte del niño. Es fundamental comprender en que medida no se le permite al niño desear, es decir si todas las veces le damos la cucharada de comida antes que el niño abra la boca para pedirla, le estamos anulando su deseo, (ya tiene lo que necesita sin siquiera saber que lo necesitaba,.....) y en cuanto al deseo destacamos que es el motor de nuestra vida, lo que nos hace investigar, trabajar y nos brinda motivos para vivir; vivir sin deseo es vivir desahuciado.

Probablemente la anorexia del bebé se puede dar a partir del quinto al séptimo mes periodo en que las madres les comienzan a dar alimentos sólidos y los niños aún no están preparados, lo que los lleva a una interminable disputa entre ellos de rechazo y forzamiento.

Esta anorexia puede desaparecer si se logra cambiar la presión que se ejerce sobre el niño, tanto al alimentarlo como en cualquier otra actividad, como también una profunda comprensión de la situación por parte de la madre, esto incluye poder separarse un poco en la relación con su hijo y no tomarlo como algo personal en contra de ella, es decir, entender que el niño puede tener la posibilidad de decir no.

R. Debré hace la diferencia entre el hambre y el apetito; el hambre es la necesidad fisiológica, mientras que el apetito es lo psicológico, eso implica que una persona puede tener hambre y no querer comer, por ej. el que hace una huelga de hambre, a eso le llama anorexia de oposición, mientras que la desaparición del hambre es una enfermedad orgánica.

ANOREXIA DEL ADOLESCENTE

Aquí ya nos diferenciamos de la anorexia del bebé, pues los fines son totalmente distintos, mientras que en el bebé es una conducta de oposición, en el adolescente el fin es exclusivamente para rebajar de peso, el adolescente emprende una lucha contra el hambre, una lucha que nunca termina de ganar ya que su imagen va a ser la de una persona obesa, aunque este muy por debajo de su peso, pero esto no es suficiente, inclusive se ayuda con exigentes actividades físicas, se induce vómitos, utiliza laxantes y calcula con extrema precisión las calorías de cada comida, etc.

¿QUE HAY DETRÁS DE LA ANOREXIA?  

La anorexia se da principalmente en las mujeres y eso es debido a que la anorexia implica un rechazo de los caracteres sexuales secundarios femeninos, es decir un rechazo a su cuerpo ahora transformado por sus senos y por sus demás formas naturales, implicando que la adolescente debe eliminar toda su grasa para no adquirir esas formas que la convierten en mujer. Por esa misma razón, uno de los síntomas es la pérdida de la menstruación por falta de grasa.

La anorexia es un constante desafío hacia los familiares y también hacia uno mismo, desafío que en casos extremos puede llevarlos a la muerte, ya que los adolescentes anoréxicos son omnipotentes y poseen una particular sensación de inmortalidad extrema.

La anorexia no es una enfermedad que comienza en la adolescencia, pues se viene gestando desde la primera infancia, cuestionándose quien es.

Generalmente se dan en adolescentes sumisos que quieren agradar a sus padres, que están sobreexigidos y que se les impide la emergencia de sus afectos, esto hace que se vaya gestando un clima propicio para el estallido de la enfermedad en la adolescencia.

OBESIDAD Y BULIMIA

La obesidad se da generalmente en tres períodos que abarcan la primera infancia, desde los seis a los ocho años y también en la adolescencia. Al contrario de lo que se cree, la obesidad no obedece a causas endocrinas, ni hereditarias, aunque el medio ambiente familiar pueda provocar tendencias a la obesidad por imitación, tal es el caso de un paciente que tenía una pierna apenas más corta que la otra y al caminar cojeaba, luego ese hombre adopta un hijo con ambas piernas normales pero que a la hora de caminar tenía la misma cojera que su padre, es decir había imitado su defecto físico.

Lo que obedece a la obesidad es un exceso de grasas en los regímenes alimenticios y cuanto antes se adquiera la obesidad, más difícil será erradicarla y cambiar el hábito de comer.

 ¿CUALES SERÍAN SUS CAUSAS?

En algunos casos encontramos a madres con mala información , otras porque creen que los chicos gordos son los más sanos, hay madres creen que van a prevenir enfermedades con solamente alimentar a sus niños en forma excesiva y las mayoría de los casos se debe a madres que ante cualquier molestia o angustia que posee el niño lo calman con comida, acostumbrando a solucionar todos sus inconvenientes con la ingesta voraz.

La mejor forma de prevenir la obesidad en todos los casos es aprender a decodificar la demanda de su hijo, a veces la demanda es por una angustia, por un dolor, por miedo, etc. que requieren una actitud diferente para cada una, pues si se intenta resolver por medio de una mamadera, en su vida posterior cualquier inconveniente que tenga tenderá a solucionarlo por la vía alimenticia, por lo que se desprende como fundamental la buena comunicación entre el niño y su madre.

El tratamiento debe implementarse con sumo cuidado y no solo deberá tratarse de limitar el exceso de comidas, hecho que se recomienda consultar con el pediatra, sino que se deberá buscar psicológicamente los puntos de conflicto del niño, incluyendo a su madre, a su padre, aunque recalcamos que lo mejor en estos casos es la prevención.

 POTOMANIA

Esta enfermedad se caracteriza por la necesidad irresistible de beber gran cantidad de agua en el día. Se da en personalidades regresivas que buscan una satisfacción primaria, si bien es cierto que la necesidad fisiológica existe, el sujeto se fija en la satisfacción que le produce el beber independientemente de su necesidad. Nótese que el placer estaría asociado a la satisfacción más temprana, que es la del bebé que al nacer, mama de los senos de su madre.

Su tratamiento consiste en re-elaborar esa regresión que posee el sujeto producida ante un conflicto que ha experimentado a edades tempranas.

LOS CÓLICOS DE LOS PRIMEROS MESES 

Muchos niños tienen dolores físicos desde su más temprana edad que se manifiestan a través de su tracto digestivo. Los inconvenientes surgen después de cada comida en donde al niño se le endurece el estómago y esto le ocasiona fuertes dolores, que se repiten a lo largo del día y durante la noche.

Algunas madres confunden el llanto del niño que tiene cólicos con el del que tiene hambre, basta con palparle el estómago para darse cuenta del dolor que el niño está sintiendo, el niño se retorcerá , su llanto tendrá más fuerza y no se calmará ni aunque se lo acune o se le de de comer nuevamente. Se puede aliviar dicho dolor en forma temporaria con solo flexionarle suavemente las piernas hacia el estómago, o administrarle los remedios que prescriba el pediatra; sin embargo, es importante descubrir si hay factores psíquicos que favorecen a ésta enfermedad., es decir, si vemos que el bebé cuando está al cuidado de otras personas deja de tener los cólicos, es sin duda que algo del medio familiar lo está perturbando y esa es su única manera de transmitirlo.

¿Que es lo que al bebé le afecta?

Rene Spitz menciona a madres con una excesiva demanda y de una fuerte ansiedad con características agresivas, a veces encontramos a madres con humor inestable y algunas oportunidades simplemente se trata de un ambiente ruidoso. Otra de las causas encontradas es el de un exceso de cuidados que no hacen más que molestar al bebé.

El fin que se pretende no es señalar a la madre con un dedo acusador, sino por el contrario, tratar de darle las herramientas necesarias para una educación y crianza del niño más tranquila y más sana. La llegada de un niño trae innumerables alegrías y es un acontecimiento maravilloso como pocos, pero también es generador de un sinnúmero de responsabilidades que recaen en forma total casi siempre en la madre y es muy probable que esto genere angustias, tensiones, frustraciones, ansiedad, rechazo, etc.... lo que proponemos es brindarle a ella un espacio para que pueda poder elaborar todos esos sentimientos y emociones que lleva adentro y también darle el apoyo que necesite.

ASMA

Esta enfermedad, es causada por una obstrucción en los bronquios que dificulta la normal respiración. Generalmente es una enfermedad alérgica, que se da cuando el niño respira el pneumoalérgeno (elemento alérgico que produce dicha obstrucción).

En el bebé se instala durante los primeros meses de vida, si bien su pronóstico depende de la frecuencia de las crisis, se podría establecer que generalmente desaparecen al tercer año. Son causantes del asma los conflictos psicológicos por los que atraviesa el niño en su entorno, ya que el asma generalmente se da en niños dependientes y madres sobreprotectoras que les cuesta muchísimo desprenderse de su hijo. Son madres que dificultan el establecimiento de una relación dual, impidiendo que el niño evolucione hacia su primera separación de la madre.

Como en todas las enfermedades anteriores, es indicador el vínculo entre el asma y la relación del niño con sus padres, relación que comienza no cuando el niño pueda recordar, sino cuando empieza a gestarse su psiquismo. Dijimos antes que el asma del niño es alérgica, pues bien la alergia es un rechazo y el bebé o el niño están manifiestando su rechazo de una manera muy sutil ante las tensiones que él estaría soportando y de las que no se puede desprender.

Los niños perciben e incorporan todo lo que ocurre en su medio: alegría, tensiones, tranquilidad, ansiedad, agresión etc. que de alguna manera repercute en el organismo en la medida que a ese niño no se le permita poner en palabras todo aquello que le está molestando, a su vez, en ocasiones, las tensiones que el niño padece son vividas por él como algo habitual en las familias, no teniendo más remedio que tratar de aceptarlas, aunque luego repercutirán en su cuerpo, esto es porque en algún momento ceden las defensas psíquicas que el niño se ve obligado a adoptar, quedando expuesta y afectada su salud orgánica.

Concluimos haciendo hincapié en la prevención del asma, tratando que las madres puedan asumir la separación progresiva de sus hijos, permitiéndoles que ellos evolucionen hacia una infancia libre de conflictos y enfermedades manteniendo los cuidados adecuados y necesarios para el bebé y el niño sin llegar a extralimitarse.

CONSIDERACIONES FINALES 

Los estilos de vida familiar han cambiado dramáticamente en los últimos años, con claras repercusiones en la crianza y cuidado de los niños, en la interacción y comunicación de los miembros de la familia y en los modelos de educación de los hijos. Nuevos acontecimientos vitales, hasta hace no mucho, desconocidos, y que suelen implicar una mayor dosis de estrés para el individuo, han hecho irrupción en la vida de muchos niños y jóvenes. Su relación con el padecimiento de procesos pediátricos y psiquiátricos es una línea de investigación de gran interés en Pediatría y Psiquiatría.

Las características del medio familiar juegan un papel destacado en el asma, la depresión y los intentos de suicidio y tienen efectos a largo plazo. La pérdida de uno de los padres es frecuente en los adultos que padecen depresión, y la separación o divorcio, un acontecimiento vital altamente estresante, se acompaña muchas veces de trastornos de ansiedad, depresión y trastornos de conducta en los niños y adolescentes, y de problemas de adaptación personal y social en la vida adulta.

Los niños que sufren enfermedades pediátricas están sometidos a mayores niveles de estrés que los niños sanos, circunstancia especialmente destacada en el asma. El medio socioeconómico desfavorecido, el deficiente rendimiento escolar, la pérdida o ausencia de uno de los padres y las discusiones paternas son los AV más frecuentes. Por otra parte, el papel del estrés en el desencadenamiento y mantenimiento de las enfermedades psiquiátricas parece fuera de discusión, con un claro aumento de la morbilidad en los individuos que viven situaciones estresantes.

La segunda mitad del siglo XX se ha caracterizado por importantes avances en los derechos humanos, la atención médica, y el nivel de vida de los ciudadanos. Sin embargo, a lo largo de los últimos años, se están produciendo cambios sociales que afectan muy directamente a la institución familiar y que afectan al cuidado y crianza de los niños. Históricamente la sociedad ha tenido como objetivo prioritario atender las necesidades de los adultos, relegando a los niños a un lugar secundario. Tal vez en este final de siglo ha llegado el momento de hacer compatibles las ventajas del progreso del mundo de los adultos con el correcto cuidado y educación de los niños.

Sabemos la importancia que tienen los sentimientos sobre nuestro soma, ya desde antes de nacer, y así será durante toda nuestra vida, pero en muchas ocasiones no llegamos a darnos cuenta de su influencia decisiva. Estamos acostumbrados a la medicina tradicional, instaurada en nuestra sociedad como “ciencia”, y va a costar mucho esfuerzo y tiempo ir concienciando a esta sociedad de la forma holística del ser humano y la necesidad de acudir a la medicina psicosomática, que no se diferencia de la medicina tradicional más que en esto: la medicina psicosomática no reconoce menos importancia que la medicina general a los trastornos orgánicos, sino que da más importancia a los factores psíquicos que a la biología.

Queremos hacer una aclaración: cuando hablamos de sentimientos estamos incorporando en ellos las cogniciones, las vivencias presentes y las pasadas. 

Creemos que la interacción mente-cuerpo y la frágil frontera entre las enfermedades psicosomáticas y las biológicas está suficientemente descrita en el capítulo 2: un intento de definición (pág. 6 y 7). 

Del mismo modo, damos mucho peso a la influencia que tiene en nuestra salud psíquica y física la relación de objeto que se establece en la infancia.

ANEXOS

La familia psicosomática: Un modelo orientado desde la terapia sistémica

La profunda preocupación que se genera en las ocasiones en las que el psicólogo se enfrenta al tema de las enfermedades psicosomáticas, ha guiado sus pasos hacia la búsqueda de un modelo efectivo de tratamiento. Tarea que resulta en gran medida difícil, por encontrase el estudio de los desórdenes psicosomáticos matizado por problemas substanciales tanto en el plano metodológico interpretativo como operativo.

Si llevamos a cabo un recorrido por la historia de las diversas investigaciones que sobre dichos síndromes se han realizado encontraremos que los modelos médico, psicodinámico y conductual han representado las principales líneas de estudio.

Dentro de las explicaciones de estos modelos se especifican tres componentes fundamentales: el biológico, el psicoemotivo y el socioambiental, en donde, dependiendo de la atención que depositen sobre uno de estos componentes (descuidando frecuentemente los otros o en ocasiones, se trata de relacionarlos); Se plantea un criterio de concatenación lineal, es decir, se establece una causalidad al modo de eslabones sucesivos de una cadena, de tal manera que uno es puntuado como la "causa" del que le sigue en el tiempo, esta acción es lo que se ha denominado causalidad lineal de la enfermedad.

Para cualquiera de estos modelos resulta claro que elegir alguno de estos tres componentes como punto de partida, en una cadena lineal permitirá explicar y operacionalizar a su vez la estrategia o estrategias terapéuticas utilizadas, recurriendo a hipótesis "somatogéneticas", "psicogéneticas" o "sociogéneticas" de la enfermedad psicosomática (Onnis, 1990).

Por tal razón, estas posturas han impuesto, inevitablemente, interpretaciones reductivas de la enfermedad psicosomática al proponer concepciones mecanicistas, en donde se recurre a operaciones analíticas por fragmentación y división, incurriendo en un error de simplificación, confundiendo la parte con el todo (cuando el todo no es la mera suma de las partes). Lo que lleva a una limitación en la maniobra terapéutica.

En consecuencia, la búsqueda de una visión que refleje la complejidad de los fenómenos observados, la coparticipación simultánea de los múltiples componentes que entran en juego y específicamente la correlación entre los mismos componentes, que en vez de encontrarse lineal y temporalmente ordenados, interactúan recíproca y circularmente entre sí se convierte en una tarea importante.

El pensar en tal vez sustituir los modelos lineales por otros modelos en donde se pudiera pensar en términos de causalidad circular donde se pueda enfatizar la importancia de las correlaciones recíprocas entre los diferentes componentes: biológicos, psicológicos y sociales, resultaría muy útil.

Es en especial el modelo sistémico el que en los últimos años ha suscitado un interés y aplicación importante en el sector de las ciencias humanas y más específicamente, el campo de la psicosomática (Minuchin, 1978; Pardo, 1984 y Onnis, 1990).

A partir del cambio gestado en los años 50's, donde se inicia una ruptura en el como era posible pensar lo psicológico, y cambiar este pensamiento ahora ya no sólo como un proceso meramente intrapsíquico sino como una construcción que tiene que ver con el contexto natural del individuo y sus interrelaciones con los sistemas con los que entra en contacto.

El modelo sistémico pone énfasis ya no en el estudio de las partes aisladas y fuera de contexto de un fenómeno, sino en la búsqueda de las "conexiones" entre ellas, con la plena convicción de que se puede percibir el fenómeno sólo en el seno de las interacciones recíprocas.

En contraste con las aproximaciones individualmente orientadas, la perspectiva sistémica incluye los componentes extraindividuales del proceso psicosomático los cuales siempre habían sido considerados periféricos a los marcos conceptuales individuales. Explorando la influencia pasada de los miembros de la familia en el desarrollo de los síntomas, así como también explorado la influencia de los miembros de la familia en el mantenimiento de esos síntomas en el presente.

Del estudio que se ha realizado con familias que tienen un miembro que padece un problema psicosomático, principalmente en niños (Familias Psicosomáticas), se postula que se presentan determinados tipos de organización familiar están estrechamente relacionados en el desarrollo y mantenimiento de síndromes psicosomáticos, en donde los síntomas (de dichos niños) juegan un papel importante en el mantenimiento de la homeostasis familiar (Minuchin, 1978). Por lo que el síntoma no puede ser definido solamente como la conducta de un miembro de la familia sino como producto de la interacción de todos los miembros, en otras palabras ahora la acción de una parte, es simultáneamente, la interrelación de otras partes del sistema.

Desde esta óptica se establece la existencia de tres factores que en conjugación facilitan el desarrollo de enfermedades psicosomáticas en niños (Minuchin, 1978; Pardo, 1984):

1) El niño se encuentra fisiológicamente vulnerable, es decir, se encuentra presente una disfunción orgánica específica, esta vulnerabilidad se encuentra relacionado a factores hereditarios en la familia.

2) La familia de estos niños presenta 4 características transaccionales que proveen el contexto para utilizar la enfermedad como un modo de comunicación y protección de la homeostasis.

Dichas pautas transaccionales son conocidas como:

A.       Amalgamamiento que se refiere a una forma extrema de proximidad e intensidad en las interacciones familiares, los miembros de la familia se encuentran sobreinvolucrados recíprocamente.

B.        Sobre protección que alude al alto grado de preocupación de los miembros de la familia por el bienestar de todos, los cuales se encuentran hipersensibles a las señales de tensión que denotan la aproximación de niveles peligrosos de conflicto.

C.      Rigidez, aspecto que caracteriza más constantemente a los sistemas patológicos, la familia es particularmente resistente al cambio, sus relaciones con el exterior son particularmente escasas y se busca la conservación de la propia homeostasis.

D.       Falta de resolución del conflicto a través de una serie de mecanismos para evitar y no agravar el desacuerdo que se presente, ocultándolo para que no estalle nunca abiertamente.

         Ninguna de estas características sola parece suficiente para despertar y fortalecer los síntomas psicosomáticos. Sin embargo, este grupo de patrones es considerado como característico de un proceso familiar que estimula la somatización.

3) El niño enfermo juega un papel muy importante en los patrones de evitación de conflicto de la familia, dicha función es una fuente importante de reforzamiento para sus síntomas.

Visto desde este punto de vista el síntoma del paciente adquiere un nuevo significado dentro del sistema, convirtiéndose en un regulador del sistema familiar. La efectividad del síntoma en la regulación de esta estabilidad interna refuerza tanto la continuación del síntoma como de los aspectos particulares de la organización familiar en el cual emergió.

Por tal motivo el proponer este modelo como otra alternativa que podamos utilizar para ayudar a mitigar el dolor de las familias que tienen este problema podría ser un tema de reflexión dentro de nuestra práctica como profesionales de la salud mental.

 Acontecimientos vitales y trastornos psiquiátricos

Los niños con trastornos psiquiátricos presentan una mayor frecuencia de AV y sufren una cantidad de estrés mayor que los niños de la población general en el año previo a la aparición de la sintomatología, no detectándose diferencias significativas en función de la edad y el sexo.  De hecho, se calcula que el riesgo de padecer una enfermedad psiquiátrica aumenta entre dos y siete veces cuando el sujeto está sometido a altos niveles de estrés, y si se utiliza el concepto de riesgo atribuible puede deducirse que las circunstancias biográficas estresantes están implicadas en la génesis de la cuarta parte de los trastornos psiquiátricos.

La cantidad de estrés que sufre el individuo a lo largo de la vida varía en función de la edad, de tal forma que los adolescentes viven situaciones más estresantes que los niños y que requieren un mayor esfuerzo de adaptación.

La depresión es la enfermedad psiquiátrica que con más frecuencia se acompaña o va precedida de acontecimientos de pérdida o separación. La pérdida de uno de los padres durante la infancia es un AV frecuente en los antecedentes personales de los adultos que tienen trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, intentos de suicidio y suicidio consumado. Los estilos educativos de los padres y el modo de interacción padres- hijo ha sido estudiado como un posible factor etiopatogénico de la depresión. En los niños con depresión suele darse una relación poco satisfactoria desde el punto de vista emocional con los padres, hermanos y otros familiares. A esto hay que añadir que muchos niños deprimidos tienen un padre o una madre que también padece un trastorno afectivo, con claras repercusiones en la interacción de la familia y en la interacción del padre o madre enfermo con el niño. Los hijos de padres afectados de depresión presentan tasas elevadas de complicaciones perinatales, retrasos cognitivos y emocionales y ansiedad a la separación de los padres. Cuando estos niños llegan a la edad escolar tienen dificultades de socialización y con frecuencia sufren hiperactividad, deficiente rendimiento escolar, enuresis y depresión. En la adolescencia los conflictos de rebeldía, conductas oposicionistas y problemas de socialización.

 

 ESCALA DE ACONTECIMIENTO VITALES PARA NIÑOS (6-11 años)

M. Jesús MARDOMINGO, Silvia KLOPPE, M. Soledad GALLFC, Sección de Psiquiatría Infantil, Hospital General Gregorio Marañón de Madrid

Acontecimiento vital / Puntuación

1 Muerte de uno de los padres 90

2 Separación del niño de los padres pasando a vivir con otras personas o instituciones 90

3 Abuso sexual del menor 88

4 Abandono del hogar de uno de los padres 82

5 Alcoholismo del padre o de la madre 79

6 Muerte de un hermano / a 79

7 Separación o divorcio de los padres 77

8 Toxicomanía de un miembro de la familia 75

9 Condena a prisión de uno de los padres por 1 año o más tiempo 67

10 Enfermedad grave del niño con necesidad de tratamiento hospitalario 65

11 Enfermedad psiquiátrica de uno de los padres 64

12 Enfermedad grave de uno de los padres que necesita tratamiento hospitalario 61

13 Descubrimiento de ser adoptado 60

14 Nuevo matrimonio de uno de los padres 55

15 Deficiente rendimiento escolar a lo largo de un año 54

16 Aumento de las discusiones con los padres 54

17 Muerte de un amigo íntimo o de un familiar 53

18 Aumento de las discusiones entre los padres 52

19 Cambio de colegio 51

20 Grave enfermedad de un hermano / a con necesidad de tratamiento hospitalario 50

21 Cambio de la popularidad del niño entre los amigos 49

22 Nacimiento de un hermano / a 47

23 Muerte de un abuelo 47

24 Abandono del hogar de un hermano / a 46

25 Incorporación de la madre al trabajo a tiempo completó 46

26 Suspensión de la escolaridad 45

27 Problemas con un profesor o materia escolar 45

28 Cambio del nivel económico de los padres 44

29 Comienzo de la escolarización 42

30 Pena de prisión inferior a 30 días de uno de los padres 42

31 Pérdida del trabajo de uno de los padres 42

32 Cambio de trabajo del padre, con aumento del tiempo de ausencia del hogar 39

33 Excelente éxito personal 38

34 Aumento de las discusiones con los hermanos 36

35 Traslado a un domicilio nuevo 35

36 Embarazo de una hermana soltera 33

37 Incorporación de un tercer adulto a la familia 31

38 Descenso del número de discusiones entre los padres 24

39 Descenso del número de discusiones con los padres 23

40 Descenso del número de discusiones con los hermanos 22

ESCALA DE ACONTECIMIENTO VITALES PARA ADOLESCENTES (12-18 años)

M' Jesús Mardorningo', Sergio González Garrido*' Sección de Psiquiatría Infantil, Hospital General Gregorio Marañón de Madrid Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Ntra. Sra. de Valine de Sevilla

 Acontecimiento vital / Puntuación

1 Muerte de uno de los padres 91

2 Abuso sexual del menor 91

3 Alcoholismo del padre o de la madre 80

4 Muerte de un familiar 51

5 Separación o divorcio de los padres 83

6 Toxicomanía de un miembro de la familia 65

7 Condena a prisión de uno de los padres 80

8 Enfermedad grave del adolescente 77

9 Enfermedad psiquiátrica de uno de los padres 71

10 Enfermedad grave de uno de los miembros de la familia 60

11 Deficiente rendimiento escolar a lo largo de un año 56

12 Aumento de las discusiones con los padres 61

13 Muerte de un amigo íntimo 72

14 Aumento de las discusiones entre los padres 62

15 Cambio de colegio 45

16 Nacimiento de un hermanito/a 48

17 Abandono del hogar de un hermano/a 46

18 Suspensión de la escolaridad 51

19 Problemas con un profesor 48

20 Cambio del nivel económico de los padres 46

21 Pérdida del trabajo de uno de los padres 52

22 Aumento del tiempo de ausencia del hogar de uno de los padres 45

23 Excelente éxito personal 46

24 Aumento de las discusiones con los hermanos 37

25 Traslado a un domicilio nuevo 32

26 Embarazo de una hermana soltera 40

27 Descenso del número de discusiones entre los padres 31

28 Descenso del número de discusiones con los padres 29

29 Descenso del número de discusiones con los hermanos 26

30 Enfermedad o lesión grave de un amigo íntimo 57

31 Nuevo trabajo del padre 27

32 Embarazo de la novia (hombres) 76

33 Quedarse embarazada (mujeres) 90

34 Nuevo novio/a 52

35 Suspender un curso 60

36 Tener un trabajo 51

37 Tener problemas con la policía 70

38 Romper relaciones con el novio/a 65

39 Reconciliación con el novio/a 44

40 Aborto de la novia (hombres) 68

41 Tener un aborto (mujeres) 87

42 Problemas con los compañeros de clase 51

43 Ir a la cárcel 90

44 Nuevo padrastro o madrastra 78

45 Inicio de las relaciones sexuales 68

46 Falta de aceptación de la propia imagen corporal 70

47 Fuga del hogar 74

Estudios y estadísticas 

Estadísticas de atención al 31/07/2001

Informe estadístico: sobre los perfiles de los pacientes que consultaron desde:
el 21/09/1999 al 31/07/2001

Total de consultas: 3.414


Forma de consulta:

Individuales: 2.841

 Familias: 326

Parejas: 247

 


 

Por Edad: de 2.841

Niños hasta 13 Años: 289

Adolescentes hasta 18 años: 938

Adultos hasta 70 años:
1.487

Ancianos: 127

Por zona:

Capital Federal: 1.815

Gran Buenos Aires: 1.599


 

Por tipo de cobertura en salud:

Con algún tipo de cobertura Social / Sindical o Prepaga: 923

Sin ningún tipo de cobertura: 2.491

Por motivos manifiestos de Consulta:

De las consultas Individuales: 2.841

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS: Miedos, ataques de pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión, compulsiones o rituales: 993

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Problemas de Pareja, problemáticas con los hijos, los padres, los hermanos, amigos y compañeros, laborales, societarios y de estudio.
Separaciones y duelos:
448

Consultaron por TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, anorexia, Obesidad: 395

Consultaron por ADICCIONES: Alcoholismo y drogadependencia: 309

Consultaron por ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Asma, gastritis, úlceras, Soriasis y otras: 182

Consultaron por TRASTORNOS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia: 117

Consultaron por PROBLEMAS SEXUALES: Evolutivos, Impotencia, eyaculación precoz, frigidez, anorgasmia, vaginismo, dudas de identidad sexual, problemáticas en relación al tamaño o forma de los órganos sexuales: 94

Consultaron por ORIENTACIÓN VOCACIONAL OCUPACIONAL: 146

Consultaron por VIOLENCIA FAMILIAR: 28

Consultaron por SÍNTOMAS ESCOLARES: 85

Consultaron por OTROS problemas no catalogados: 44

 

Motivos manifiestos de Consulta por Edades:

De los Niños hasta 13 años: 289

Consultan por SÍNTOMAS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresíon, compulsiones, rituales, hiperquinesis: 97

Consultan por SÍNTOMAS ESCOLARES: Problemas de Aprendizaje, déficit atencional: 85

Consultan por SÍNTOMAS PSICOSOMÁTICOS: Enuresis, encopreis, asma, etc:
66

Consultan por SÍNTOMAS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, anorexia, obesidad: 21

Consultan por SÍNTOMAS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de relación con los padres, los hermanos, los amigos y compañeros: 8

Consultan por SÍNTOMAS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia, pesadillas, pavores nocturnos:
12


No están computadas las entrevista a los padres para los tratamientos con niños, salvo que estén en tratamiento.

Motivos manifiestos de Consulta por Edades:

De los Adolescentes hasta 18 años: 938

Consultan por SÍNTOMAS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión, compulsiones, rituales: 341

Consultan por SÍNTOMAS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas con los padres, con hermanos y amigos, de pareja, en los lugares de estudio, separaciones y duelos: 184

Consultan por SÍNTOMAS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, Anorexia, obesidad, problemáticas del esquema corporal relacionados al peso: 201

Consultan por SÍNTOMAS DE ADICCIONES: Alcoholismo, tabaquismo, drogadependencia: 121

Consultan por ORIENTACIÓN VOCACIONAL: 83

Consultan por OTROS SÍNTOMAS NO CATALOGADOS: 8

 

Motivos manifiestos de Consulta por Edades:

De los adultos de 18 hasta 70 años: 1487

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión compulsiones, rituales: 493

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de pareja, problemáticas con los hijos, los padres, los hermanos, amigos y compañeros, laborales, societarios y de estudio en los distintos niveles. Separaciones y duelos: 225

Consultaros por ADICCIONES: Alcoholismo y drogadependencia: 186

Consultaron por TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN: Bulimia, anorexia, obesidad: 173

Consultaron por ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Asma gastritis, úlceras, soriasis y otras: 110

Consultaron por PROBLEMAS SEXUALES: Evolutivos, impotencia, eyaculación precoz, frigidez, anorgasmia, vaginismo, dudad de identidad sexual, problemas en relación al tamaño o forma de los órganos sexuales: 93

Consultaron por TRASTORNOS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia, pesadillas, pavores nocturnos: 84

Consultaron por ORIENTACIÓN VOCACIONAL OCUPACIONAL:
63

Consultaron por VIOLENCIA Familiar: 28
Catalogado dentro del modo de atención individual.

Consultaron por OTROS problemas no catalogados: 32

 

 

Motivos manifiestos de Consulta por Edades:

De los ancianos, mas 70 años: 127

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS: Miedos, pánico, fobias, angustia, ansiedad, depresión compulsiones, rituales: 62

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de pareja, problemáticas con los hijos, los hermanos, amigos y compañeros, laborales, societarios. Separaciones y duelos: 31

Consultaros por ADICCIONES: Alcoholismo y drogadependencia: 2

Consultaron por ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Asma gastritis, úlceras, soriasis y otras: 6

Consultaron por PROBLEMAS SEXUALES: Evolutivos, impotencia, eyaculación precoz, frigidez, anorgasmia, vaginismo, dudad de identidad sexual, Problemas en relación al tamaño o forma de los órganos sexuales: 1

Consultaron por TRASTORNOS DEL SUEÑO: Insomnio, somnolencia, pesadillas, pavores nocturnos: 21

Consultaron por OTROS problemas no catalogados: 4

 

De las Consultas de Familias: 326

Consultaron por PSICOSIS: Esquizofrenia, Paranoia, Enfermedades Bipolares (maníaco depresivas): 104

Consultaron por TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis Emotivas, problemáticas con los hijos, los padres, los hermanos: 83

Consultaron por ADICCIONES: Alcoholismo, drogadependencia de algún integrante de la familia: 37

Consultaron por VIOLENCIA FAMILIAR: 98

Consultaron por OTROS problemas no catalogados: 4

No están catalogadas en éste grupo las Consultas por Niños, dichas consultas se desglosan en la categoría NIÑOS

 

De las Consultas de Parejas:

Consultan por TRASTORNOS AFECTIVOS RELACIONALES: Crisis emotivas, problemas de relación, celos y separaciones: 121

Consultan por PROBLEMAS SEXUALES: Impotencia, eyaculación precoz, frigidez, anorgasmia: 89

Consultan por PROBLEMAS DE FERTILIDAD: 37

 

BIBLIOGRAFÍA

AJURIAGUERRA, J. DE (1974): Manual de Psiquiatría infantil. Barcelona: Toray-Masson.

BELLOCH, A., SANDÍN, B. Y RAMOS, F. (1995): Manual de Psicopatología. Madrid: McGraw-Hill/Interamericana de España, S.A.

CAPLAN, G. (1985): Principios de Psiquiatría Preventiva. Barcelona: Paidós, Paidós Psiquiatría, Psicopatología y Psicosomática.

ONNIS, LUIGI (1990): Terapia familiar de los trastornos psicosomáticos. Barcelona. Paidós.


J.L. PEDREIRA; I. PALANCA; E. SARDINERO; L. MARTÍN (2001):Los trastornos psicosomáticos en la infancia y la adolescencia. Barcelona. Paidós. 

J.L. PEDREIRA y L. MARTÍN ÁLVEREZ (2001): Trastornos del sueño en la infancia. Barcelona. Paidós.

Ph. Mazet y D. Houzel (1981). Psiquiatría del niño y del adolescente. Vol. I. Barcelona: Ed. Médica y Técnica (Agotado).

Ph. Mazet y D. Houzel (1981). Psiquiatría del niño y del adolescente. Vol. II. Barcelona: Ed. Médica y Técnica.) (Agotado).

P. Mazet y S. Stoleru (1990) Psicopatología de la primera infancia. Barcelona: Masson.

Juan Coderch (1979); Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Ed. Herder

Paul Bernard y Symone Trouvé (1978) Semiología psiquiatric. Barcelona: Ed. Masson

Apuntes del curso “Los fenómenos psicosomáticos en la práctica clínica” impartido por el IPB Institut de Psicosomática Barcelona.

Bécache, A. “Enfermos psicosomáticos” en: manual de psicología patológica. Bergeret  Cap. II. Ed. Toray Masson.

Consultas en Internet, especialmente estadísticas.

Apolonia Manchón y Elisa Urbano
Psicólogas

 

 


 


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