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Síndrome de burn-out o
síndrome de “estar quemado”
Se refiere a un estado de
agotamiento emocional, físico y mental grave en el que la persona se derrumba a
causa del cansancio psíquico o estrés que surge de la interacción social y ante
una rutina laboral.
Acostumbra a presentarse
en personas que por su profesión acostumbran a ocuparse de los demás, como por
ejemplo enfermer@s, cuidador@s, maestr@s, etc. Se produce una despersonalización, una
reducción de su capacidad personal habitual, como si ya no estuvieran tratando
con personas.
Esta situación se ha ido
produciendo durante un largo periodo de tiempo, y finalmente la persona se
encuentra en un estado de incapacidad para seguir trabajando.
¿Qué le ocurre?
Siente que ya no puede
dar más de sí a los demás,
Se siente desbordado
por las demandas emocionales de los otros,
Siente que sus recursos
emocionales ya están agotados,
Se levanta ya agotado
¿Cuáles son los
síntomas?
Distanciamiento
afectivo, irritabilidad, atención selectiva, ironía, etc.
Se producen diferentes
mecanismos de defensa como racionalización, desplazamiento de afectos,
negación de la realidad, etc.
Absentismo laboral,
consumo de medicamentos o drogas, aumento de conductas violentas.
Sufre fatiga crónica,
dolores de cabeza, problemas del sueño, hipertensión, y diversas enfermedades
psicosomáticas.
Factores precipitantes
Factores ambientales: El
contacto continuo con personas gravemente enfermas, a veces con consecuencias de
muerte, y con los familiares de éstos que se encuentran angustiados. En estas
circunstancias se producen intensos sentimientos de amor, miedo, duelo, etc. que
se dan de forma repetitiva.
A la sobrecarga emocional
habitualmente se suma una sobrecarga de trabajo, falta de tiempo, de personal,
de material, etc.
Factores personales: Al
principio de realizar este tipo de trabajo, aunque sea muy exigente, se acoge
con entusiasmo, pero más tarde se produce una sensación de derrota al no
percibir los resultados que se esperaban, a pesar el esfuerzo realizado. Se
contamina del negativismo y de la frustración, y finalmente aparecen los citados
síntomas.
Factores
desencadenantes
A causa de los síntomas
anteriormente citados se producen conflictos dentro de la familia, y dentro del
trabajo, con disminución del rendimiento, de la motivación, llegando a ignorar a
las otras personas y sus necesidades, comportándose de forma fría o indiferente.
Si estás afectado por
este síndrome ¿Qué deberías hacer?
Es conveniente que
entiendas que para atender a los demás debes estar en condiciones, y para ello
debes cuidar de ti mismo, conocerte tu cuerpo y entender sus señales.
Procura realizar un ritmo
de trabajo que no sea excesivo, respetando las pausas de comida, descansos, etc.
Cuando te sientas tenso,
haz una pausa y procura hacer una pequeña relajación, para luego continuar.
Di “no” cuando te
encomienden más tareas de las que puedes realizar.
Procura favorecer el
trabajo en equipo e reforzar los aspectos positivos.
Establece fronteras entre
tu trabajo y tu vida privada, cuida tu ambiente familiar, haz gimnasia, masajes,
relajación.
Apóyate en tu red social:
familia, amigos, compañeros...
Si ves que no consigues tú
solo superar la situación y que desaparezcan los síntomas, acude a un
profesional de la psicología que te ayude.
Bibliografía recomendada: Maria A. Manassero i altres. "Estrés y burnout en la enseñanza". Palma: Universidad de
les Illes Balears, 2003. Ed. Psicología.3
Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y
Terapeuta
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