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Las personas que están
padeciendo un estrés post traumático como el ocurrido hace unos años en
Madrid, o en traumáticos accidentes, pasan por una serie de sentimientos dolorosos. En un principio, y a
modo de supervivencia al terrible dolor, actúa el mecanismo de defensa de la
negación, así estas personas y sus familiares sienten que “no es posible que
esto me haya pasado a mí, o a mi ser querido…”
Posteriormente se dan
cuenta de la cruel realidad, y es cuando más ayuda psicológica y de apoyo
emocional necesitan, pero a veces las personas más allegadas no saben cómo
hacerlo.
Es importante que sepas también, que los
síntomas psicológicos que experimentas pueden ser tratados. Para ello es
necesario aprender a verlo de otro modo. El objetivo de esta técnica es el
cambio de los pensamientos asociados con la situación traumática, que
implican emociones negativas tales como ira, rabia, odio, deseo de venganza,
miedo o temor; así como culpa o atribución de responsabilidad (¿por qué se
me ocurrió cambiar de planes?, ¿por qué cogí o dejé de coger ese tren?,
¿podría haberlo evitado?, ...).
Además, es conveniente saber que abordar
cuanto antes estos síntomas puede ayudar a que no se produzcan más
reacciones de ansiedad en otras situaciones y a que no se mantengan de forma
prolongada en el tiempo.
La Facultad de
psicología de la Universidad Complutense ha facilitado una guía de
autoayuda, de libre disposición y gratuita para todas las personas que hayan
vivido esta experiencia traumática.
La guía describe la
pauta de conducta que debe seguir la víctima para superar el trauma y
aconseja: "aceptar sentirse mal, no buscar explicaciones lógicas a lo
ocurrido, hablar de lo sucedido, ponerse pequeñas metas o volver a la rutina
cotidiana..." Todo esto teniendo en cuenta siempre que es importante buscar
apoyo en los demás.
Está formado por siete
apartados, más uno para ayuda a los padres de niños. Los títulos son los
siguientes:
"¿Qué me pasa? Reacción
normal ante un atentado terrorista. ¿Necesito ayuda? ¿Qué puedo hacer?
Pautas de actuación. Apoyarte en los demás es importante. Técnicas de
autoayuda para controlar el malestar. ¿Y después qué?"
"Es normal que piense que la vida se acaba, no tiene sentido... Es normal
que se me vengan a la cabeza imágenes y pensamientos del desastre que he
vivido, aunque yo no quiera... Es normal que tenga problemas de atención y
de memoria... Muy habitual es sentir rabia e ira hacia aquellos que causaron
el atentado. Es normal tener estos sentimientos, pero es importante que no
ocupen demasiado tiempo en tu vida o se volverán en contra tuya", explica la
guía de autoayuda.
"Me siento indefenso, me siento culpable porque seguro que podía haber hecho
algo para evitarlo, porque les ha ocurrido a otros y no a mi", continúa la
guía, que indica que este tipo de pensamientos pretende explicar de forma
lógica lo inexplicable.
La guía también describe los síntomas físicos normales tras una experiencia
así. "Tensión, nerviosismo, agitación, taquicardia, mareos o fatiga intensa,
dolores corporales difusos e inespecíficos, pérdida de apetito,
hipersensibilidad a estímulos del medio...", síntomas que los psicólogos de
la Complutense califican de "normales ante una situación de amenaza
intensa".
Detalla también como normal en el comportamiento de las víctimas evitar todo
aquello que les recuerde lo que ha pasado, ya sean lugares, personas o
situaciones, ya que generan ansiedad pero advierten que, si bien no
enfrentarse a ellas de manera inmediata ayuda, a largo plazo puede limitar
la vida de la víctima y hacer crónico el malestar.
Es normal sufrir un "embotamiento emocional", es decir una incapacidad de
sentir nada, como falta de sentimientos e incluso incapaz de llorar. "Es
normal que recurra al alcohol o algún fármaco", apunta, pero advierte "si
sus hábitos de bebida cambian, a raíz de la experiencia, pueden retrasar el
proceso de recuperación".
Analiza el proceso por pasos tales como "El impacto", ante el que la mayoría
reacciona para proteger su propia vida y la de los demás. "El Shock", que
trae consigo síntomas como llanto, dolor de cabeza, confusión, gritos, o
mareos. "Después del Shock", cuando algunas personas prefieren no pensar en
lo sucedido, una negación que los psicólogos entienden como una ayuda para
hacer menos fuerte el impacto del suceso.
Pero otras personas pueden pervivir un gran malestar que se manifieste entre
otras cosas en pesadillas e imágenes constantes del suceso, desesperanza o
desesperación, dificultades para dormir, sentimiento de impotencia, estado
muy elevado de ansiedad y necesidad de evitar situaciones, personas o
conversaciones asociados al suceso.
A partir de ese momento es cuando llega la "Reelaboración y aceptación", que
es "el final de la crisis", al integrar la experiencia. Pero algunas
personas necesitan ayuda si, después de unos días, persisten los síntomas,
ante lo cual la guía recomienda realizar un test de estrés, que ofrece a
continuación, para detectar el nivel de ansiedad de la persona, que, de ser
alto, debe consultar a un profesional.
GUÍA
PARA PADRES
Los niños son una víctima muy especial de
los atentados. Algunos los sufren directamente: la muerte de un familiar,
padres, hermanos, tíos, etc., o de compañeros de colegio, supone en su vida
una ruptura difícil de asimilar. Pero todos los niños de España se están
enfrentando a una situación y a unas imágenes enormemente duras e
incomprensibles. Vamos a plantear algunos consejos dirigidos a padres y
familiares para ayudarles a afrontar esta situación.
¿QUÉ DECIR A UN NIÑO?
§
Nunca mentir. No se le puede
decir que han chocado unos trenes, o que su padre se ha ido de viaje y
tardará mucho en volver. Pensemos que el niño no es tonto ni sordo, y
probablemente va a conocer la verdad a través de otras personas, a veces de
manera más cruda y más dolorosa. Cuando esto sucede se siente engañado. Si
hay alguna mala noticia que dar al niño, ¿no es preferible que lo hagan las
personas a las que el niño quiere y en las que confía?
§
Decirle sólo aquello que el
niño pueda entender. Debemos tener en cuenta la edad del niño y su nivel de
comprensión, tan absurdo sería dar explicaciones excesivas a un niño de 3
años como evitarlas en uno de 11.
§
No dar más información que la
que el niño necesite y pueda asumir. En general es el propio niño el que
marca los límites, preguntando más o cambiando de tema.
§
Siempre responder a las
preguntas que nos haga el niño sobre lo que ha pasado. Cuando se trata de la
muerte de alguna persona próxima, puede ser que no se atreva a preguntar, y
en ese caso, aunque no pregunte hay que decírselo.
¿CÓMO DECÍRSELO?
§
Con naturalidad, sin buscar
situaciones solemnes o revestir los hechos de un dramatismo añadido.
§
Poco a poco, explorando lo que
el niño ya conoce y lo que piensa o teme. Para las noticias mas graves se
pueden fraccionar, de manera que pueda ir asimilando poco a poco, primero el
atentado, luego que hay personas de su familia heridas y luego que han
muerto.
§
Con el tono emocional
adecuado. El niño puede y debe percibir que los adultos están tristes, o que
lloran, que lo sienten tanto como él, pero que no han perdido el control.
No se pueden decir delante del niño cosas como ”yo también me quiero
morir” o “¿qué va a ser de nosotros?” .
§
Buscando, difícil de encontrar
en este caso, algún aspecto positivo que sirva de consuelo, del tipo de ”no
sufrió nada”, si es que estamos hablando de un fallecimiento en el acto; o
de que la masacre podía haber sido mucho mayor y hubo suerte en el retraso
del tren, si le estamos explicando el atentado.
§
Brindando siempre el mayor
apoyo emocional, el niño debe sentirse apoyado y querido.
¿QUIÉN DEBE HABLAR CON EL
NIÑO?
Las personas mas próximas, si necesita
ayuda profesional para hablar con el niño pídala, pero piense que
el siempre preferirá que se lo digan su padre, madre o seres más próximos.
¿QUÉ REACCIONES PUEDE TENER
EL NIÑO?
Muchos niños pequeños, sobre todo los
menores de 7 años, reaccionan sin respuesta emocional, por ejemplo
preguntando si se pueden ir a jugar ya. A veces no lloran ni exteriorizan
sus sentimientos.
Con frecuencia también en los más
pequeños, surge una pregunta o comentario“egoísta” del tipo “¿y ahora
quien me ayuda a mí a hacer los deberes?”
Es muy frecuente en niños de todas las
edades que rechacen en los días sucesivos hablar o comentar lo ocurrido, e
incluso en los más pequeños, que se comporten como si no hubiera pasado
nada.
Reacciones frecuentes, incluso en niños,
que no hayan tenido víctimas en su entorno, son las pesadillas, los
terrores nocturnos y las preguntas y preocupaciones de los pequeños
sobre la muerte.
Otras de las reacciones que pueden
presentar los niños dependiendo de su edad son:
-
Desesperanza
-
Confusión
-
Miedo a la separación de los
padres
-
Regresar a comportamientos de
edades anteriores: chuparse el dedo, hacerse pis en la cama,…
-
Cambios en el comportamiento o
en el humor
-
Malestar físico
-
Juegos relacionados con el
suceso
Todas estas reacciones son
respuestas normales a este tipo de situación, siempre que no sean excesivas
o duren demasiado (más de un mes), en ese caso observe a su hijo y consulte
con un profesional.
OTRAS
RECOMENDACIONES PARA PADRES
Mantener la rutina de los niños sobretodo
en sueño y comida.
Evitar separaciones innecesarias.
Mantener un ambiente calmado y cercano en
presencia del niño.
Dejarle que juegue con cosas relacionadas
con el suceso (por ejemplo: una ambulancia de juguete, un coche de
policía,…). Esto ayuda a superarlo y a integrarlo en su historia de vida.
Facilitar el encuentro con sus amigos.
Ayudar a los niños a poner nombres simples
a sus grandes sentimientos.
Tener conversaciones con el niño en las
que se hable del suceso ajustándose a la edad.
Es conveniente saber que abordar
cuanto antes estos síntomas con la ayuda de un profesional puede ayudar a que no se produzcan más
reacciones de ansiedad en otras situaciones y a que no se mantengan de forma
prolongada en el tiempo.
Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y
Terapeuta
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